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jueves, 24 de mayo de 2012

Florence Thomas, madre de la mentira

Escribió Florence Thomas en su columna en el tiempo de este martes, celebrando los seis años de la genocida sentencia C-355 de 2006 con la que la Corte Constitucional desvirtuó el artículo 11 de la Constitución. El artículo no es más que una concatenación de falsedades, mentira sobre mentira hasta formar una torre, lo que no es una novedad: el movimiento abortista es en sí mismo una reivindicación de las mentiras. Sin embargo, tomo la oportunidad para desmentir una de las mentiras más grandes y más venenosas contra la Iglesia Católica. La mayoría de organizaciones pro-vida en el país procuran no involucrarse en las cuestiones de fe, cuestiones que curiosamente son casi siempre planteadas por los abortistas, por lo que, como Voto Católico Colombia, creo deber propio poner a la verdad donde ilumine entre las tinieblas del engaño.

Dice Florence Thomas, repitiendo algo de las autodenominadas “Católicas” por el derecho a Decidir:

Con mis amigas feministas católicas, he vuelto a mirar qué dice este código en relación con el aborto y muy particularmente en los cánones 1323 y 1324. Pues, sorpréndanse... porque encontramos que las mujeres que recurren al aborto en determinadas circunstancias no pueden ser excomulgadas, es decir, que el aborto no se considera siempre pecado. Y al mirar las circunstancias de algunos incisos del canon 1323, nos damos cuenta de que seis incisos cubren la casi totalidad de las razones por las cuales las mujeres toman la decisión de abortar. Les daré solo tres ejemplos: cuando la mujer es menor de 16 años; cuando actuó presionada por el miedo; si lo hizo por necesidad. Los otros tres casos quedan para su consulta.

Primera mentira que por sí sola sobresale a la vista: no sé de dónde saca ella que porque el aborto no siempre está penado con excomunión, significa que no siempre sea pecado. Juan Pablo II lo dejó más que claro:

Con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos -que en varias ocasiones han condenado el aborto y que (...), aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina-, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. (Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium Vitae, n. 62)

¿Qué dice el Código de Derecho Canónico sobre el aborto? El aborto se encuentra regulado de forma muy breve en el Título VI (De los delitos contra la vida y la libertad del hombre) del Capítulo II (De las penas para cada uno de los delitos) del Libro IV (de las sanciones en la Iglesia):

1398  Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae.

Las otras tres veces que se menciona la palabra “aborto” se refiere al impedimento para los sacramentos que se produce con la excomunión. Quisiera hacer ver que el sujeto a quien se refiere el CDC es “Quien procura el aborto”, no dice “las mujeres que aborten”, y hago esta anotación para recordar que el aborto no es cosa exclusiva de las mujeres, esto no es más que una estrategia argumental, una cortina de humo, para que el público desvíe su atención de otro de los protagonistas del aborto: La Industria Abortista, de la que las abortistas nunca hablan, a pesar de que es quien les paga el sueldo. De ahí que diga Juan Pablo II:

"La excomunión afecta a todos los que cometen este delito conociendo la pena, incluidos también aquellos cómplices sin cuya cooperación el delito no se hubiera producido" (Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium Vitae, n. 62).

Nótese además, que se habla en este caso de excomunión latae sententiae, es decir, automática, sin que medie ningún proceso canónico, de modo que no hay espacio para leguleyadas. Ahora, ¿Qué dicen los cánones 1323 y 1324 que cita Florence Thomas?:

1323  No queda sujeto a ninguna pena quien, cuando infringió una ley o precepto:
1 aún no había cumplido dieciséis años;
2 ignoraba sin culpa que estaba infringiendo una ley o precepto; y a la ignorancia se equiparan la inadvertencia y el error;
3 obró por violencia, o por caso fortuito que no pudo preverse o que, una vez previsto, no pudo evitar;
4 actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un grave perjuicio, a no ser que el acto fuera intrínsecamente malo o redundase en daño de las almas;
5 actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, guardando la debida moderación;
6 carecía de uso de razón, sin perjuicio de lo que se prescribe en los cc. 1324 § 1, 2 y 1325;
7 juzgó sin culpa que concurría alguna de las circunstancias indicadas en los nn. 4  ó 5 .

1324  § 1. El infractor no queda eximido de la pena, pero se debe atenuar la pena establecida en la ley o en el precepto, o emplear una penitencia en su lugar, cuando el delito ha sido cometido:
1 por quien tenía sólo uso imperfecto de razón;
2 por quien carecía de uso de razón a causa de embriaguez u otra perturbación semejante de la mente, de la que fuera culpable;
3 por impulso grave de pasión, pero que no precedió, impidiéndolos, a cualquier deliberación de la mente y consentimiento de la voluntad, siempre que la pasión no hubiera sido voluntariamente provocada o fomentada;
4 por un menor de edad, que haya cumplido dieciséis años;
5 por quien actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un perjuicio grave, si el delito es intrínsecamente malo o redunda en daño de las almas;
6 por quien actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, pero sin guardar la debida moderación;
7 contra el que provoca grave e injustamente;
8 por quien errónea pero culpablemente juzgó que concurría alguna de las circunstancias indicadas en el c. 1323, 4  ó 5;
9 por quien, sin culpa, ignoraba que la ley o el precepto llevaban aneja una pena;
10 por quien obró sin plena imputabilidad, con tal de que ésta siga siendo grave.
§ 2.    Puede el juez hacer lo mismo, si concurre cualquier otra circunstancia que disminuya la gravedad del delito.
§ 3.    En las circunstancias que se enumeran en el § 1, el reo no queda obligado por las penas latae sententiae.

Como puede verse, estos dos cánones no hablan del aborto, sino de las penas eclesiásticas en general. Y quedan expuestas las mentiras de Florence Thomas, pues ni dice nada acerca de los motivos del aborto, ni dice que el aborto deje de ser pecado. El aborto es siempre pecado independientemente de los motivos por los cuales se haya cometido, creo que Juan Pablo II es bien claro en ello. Resulta obvio que no puede caer la culpa del aborto sobre la mujer que no tomó la decisión de hacerlo, en este caso el aborto no deja de ser pecado, sino que la culpa del mismo recae sobre quien tomó la decisión por ella. Pero, ¿no es acaso “El derecho a decidir” lo que defiende Thomas y sus amigas anticatólicas? Pues, deberían tener en cuenta que el “derecho a decidir” es lo que hace responsable y culpable a quien delinque. Y para que no quede duda, cito el Catecismo de la Iglesia Católica:

El aborto

2270 La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (cf Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae, 1, 1).

«Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado» (Jr 1, 5).

«Y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra» (Sal 139, 15).

2271 Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.

«No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido» (Didajé, 2, 2; cf. Epistula Pseudo Barnabae, 19, 5; Epistula ad Diognetum 5, 5; Tertuliano, Apologeticum, 9, 8).

«Dios [...], Señor de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno del hombre. Por consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes abominables» (GS 51, 3).

2272 La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

2273 El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación:

“Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es preciso recordar a este propósito el derecho de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 3).

“Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho [...] El respeto y la protección que se han de garantizar, desde su misma concepción, a quien debe nacer, exige que la ley prevea sanciones penales apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 3).

2274 Puesto que debe ser tratado como una persona desde la concepción, el embrión deberá ser defendido en su integridad, cuidado y atendido médicamente en la medida de lo posible, como todo otro ser humano.

El diagnóstico prenatal es moralmente lícito, “si respeta la vida e integridad del embrión y del feto humano, y si se orienta hacia su protección o hacia su curación [...] Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae 1, 2).

2275 Se deben considerar “lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual” (Instr. Donum vitae 1, 3).

«Es inmoral [...] producir embriones humanos destinados a ser explotados como “material biológico” disponible» (Instr. Donum vitae 1, 5).

“Algunos intentos de intervenir en el patrimonio cromosómico y genético no son terapéuticos, sino que miran a la producción de seres humanos seleccionados en cuanto al sexo u otras cualidades prefijadas. Estas manipulaciones son contrarias a la dignidad personal del ser humano, a su integridad y a su identidad” (Instr. Donum vitae 1, 6).

No se dejen engañar: el día que un abortista deje de mentir, o se ha hecho cínico o se ha hecho pro-vida. La Iglesia nunca dejará de rechazar el aborto, pues a ello obliga necesariamente la fe en Jesús, Hijo de Dios encarnado en el vientre de María Virgen. Jesús nunca mencionó la palabra aborto, pero resulta obvio lo que pensaba del aborto cuando dijo: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo." (Mt 25, 40)

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martes, 22 de mayo de 2012

Cifras del aborto en Colombia están aumentadas 18 veces

BOGOTÁ, 22 May. 12 / 06:05 am (ACI/EWTN Noticias).- Un grupo de científicos publicó recientemente un artículo desmintiendo las "abultadas" cifras sobre el aborto en América Latina difundidas por el abortista Instituto Guttmacher, que en algunos casos llegó a sobreestimar 18 veces la cifra real.

El artículo científico, titulado "Sobrestimación del aborto inducido en Colombia y otros países latinoamericanos", revela que para obtener la cifra difundida por el Instituto Guttmacher, de los supuestos 400.400 abortos realizados en Colombia en 2008, "no hay datos objetivos basados en hechos vitales reales". En el análisis, los especialistas revisaron detalladamente el método de estimación del Instituto Guttmacher, "por las implicaciones que este informe pudiera tener en distintas áreas de interés".

Los científicos latinoamericanos, entre los que se encuentra el chileno Elard Koch, criticaron que en el estudio difundido por el instituto abortista "toda la estimación se basa en números imaginarios subyacentes de opiniones". Koch también es uno de los autores de un estudio que desmiente la relación entre el aborto y la reducción de la mortalidad materna, como afirman diversos grupos abortistas en el mundo.

El artículo critica que en el estudio de los abortistas, "aún como encuesta de opinión, la técnica de muestreo tuvo graves sesgos de selección en el levantamiento de la información". Los científicos revelaron que la metodología usada por el Instituto Guttmacher sobrestima en más de nueve veces las complicaciones hospitalarias por aborto inducido, y en más de 18 veces el número total de abortos en siete países de Latinoamérica además de Colombia.

Los otros países afectados por las cifras infladas del Instituto Guttmacher son Argentina, Brasil, Chile, México, Perú, Guatemala y República Dominicana. "Estos resultados llaman a la cautela con este tipo de informes que alarman a la opinión pública", alertaron los científicos.

El Instituto Alan Guttmacher es una organización fundada por la multinacional abortista Planned Parenthood para producir las cifras con las cuales presiona por la legalización del aborto en los países donde es ilegal. A pesar de su evidente sesgo, y los intereses con los cuales tal información es producida, las cifras del Instituto Guttmacher son las usadas por instituciones públicas de numerosos países y organizaciones internacionales como la OMS, el UNFPA o el comité de la CEDAW.

Para leer el artículo completo puede ingresar a :http://www.nietoeditores.com.mx/ginecologia-y-obstetricia-de-mexico/5/4883-sobrestimacion-del-aborto-inducido-en-colombia-y-otros-paises-latinoamericanos.html

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domingo, 20 de mayo de 2012

Una buena madre, por Luis Ignacio Amorós

Artículo de Luis Ignacio Amorós en su blog en InfoCatólica.

Alrededor del mediodía del lunes 14 de mayo apareció en la puerta de una guardería de la población almeriense de El Ejido una bolsa deportiva con una niña de pocas horas de vida. Acompañaba una nota manuscrita presumiblemente por su madre que decía: “Por favor, ruego la cuiden y la lleven al hospital para reconocerla. Nació hoy 14/5 a las 6 de la mañana. No tengo ni casa ni trabajo, y su padre me abandonó nada más saber del embarazo, y no sé nada de él. Por favor no me juzguen pues es lo más duro que he hecho en mi vida”. Una breve nota, tan sencilla como desgarradora.

La noticia en Antena 3, diario El País, diario ABC y Diario de Sevilla.

El bebé, de rasgos amerindios, fue trasladado por la policía local al Hospital de Poniente de El Ejido, donde se certificó su buen estado de salud. La niña presentaba signos de haber nacido en una casa particular, pues el cordón umbilical estaba atado con una media, había restos de sangre sin limpiar y en vez de pañal llevaba una compresa.

La Junta de Andalucía se ha hecho cargo de ella y le buscará una familia de acogida mientras la policía nacional investiga la identidad de su madre. La noticia ha sido muy divulgada, y ha provocado diversos tipos de reacciones en muchos particulares, sobre todo solicitando a la niña para adopción, pero también proporcionando ayuda a la madre, como un empresario de Badajoz que le ha ofrecido trabajo e incluso un vivienda temporal.

Pide la madre de esta niña que “no se le juzgue” por lo que ha hecho. En realidad, lo que pide que no se le condene. Ciertamente, nadie puede juzgar su corazón, salvo Dios, que es el único que conoce lo que en él hay. Sin embargo, como seres morales que somos las personas, sí podemos juzgar el acto en sí. Es obvio que no conocemos en detalle las circunstancias que rodean a este abandono, pero sí sabemos algunas, suponiendo cierto lo que la nota cuenta.

La historia de esta mujer es muy común en nuestros días, tanto entre españolas como inmigrantes. Se emparejó a un hombre, buscando tal vez cariño, o protección. Como tantas otras, no unió el sentimiento al amor verdadero que proporciona el compromiso, ni incluyó a Dios como parte fundamental de su unión, por medio del sacramento matrimonial. No quiso o no supo seguir las enseñanzas cristianas que sin duda sus mayores sí habían tenido en cuenta.

Y como tantas otras historias, cuando la cópula tuvo su consecuencia natural y de la unión apareció una nueva vida (porque la sexualidad acaba generando aquello para lo que está naturalmente ordenada), su “pareja” demostró qué poco amor había en aquella relación, y huyó para seguir manteniendo su irresponsabilidad.

Lo que debería haber sido la mayor alegría y la mejor de las bendiciones, el traer al mundo una nueva vida (carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre) a través del amor conyugal, se convirtió en una condena, en un lastre, en un infierno. En plena crisis económica quedó sin trabajo, sin el falso amor de un hombre y con un niño a su cargo en camino. Así pues, sí podemos juzgar un acto. Ella se dejó arrastrar por su sentimiento, por su deseo, y probablemente engañada por toda una cultura de la relación hombre-mujer superficial e incomprometida (falsamente llamada “amor libre”, pues ni es amor, ni es libre) se instaló en el concubinato, construyendo su relación sobre la arena de la filosofía modernista, en vez de sobre la roca sólida del amor cristiano.

Pero esta mujer, bien por su formación o creencias, bien simplemente por esa base de ley natural que en la conciencia de todo ser humano reside, aunque no haya conocido el mensaje liberador de Cristo, supo que lo que crecía en su vientre era una persona, unida a ella, pero independiente,un hijo que merecía la vida y el amor de unos padres. Conociendo la sociedad en que vivimos, no hemos de tener duda que sabía perfectamente los medios que existen, que son ofertados continuamente, y presentados como algo éticamente aceptable, para matar al fruto de su vientre: pastillas, abortorios y métodos mecánicos estaban al alcance de su mano. El demonio, disfrazado de feminismo mentiroso (pues la verdadera dignidad de la mujer no se halla en ideologías antinaturales), sin duda le susurró al oído, diciéndole que se “deshiciera del error”, para que todo volviera a ser como antes, unida otra vez a su hombre, sin los sacrificios económicos y vitales que exige un hijo, con las posibilidades de encontrar trabajo que a una mujer embarazada se le cierran (¡qué sociedad más egoísta y suicida hemos creado!), sin las burlas y los desprecios de sus conocidos por “haber dejado que la preñaran”.

Mas ella rechazó esos cantos de sirena. Llevó adelante su embarazo (sin duda en secreto, pues de no ser así hubiese parido en un centro sanitario) y entendió que su primer error no se solucionaba con un error aún mayor, que el pecado no se resuelve con un crimen. No pudiendo hacerse cargo de ella, prefirió entregarla para que otros la cuidaran, aunque fuera lo más duro que había hecho en su vida. Sabía que en nuestro medio su hija abandonada no iba a ser maltratada, sino que iba a tener todo aquello que ella no le podía dar, desde protección a cuidados materiales. Todo, salvo su madre auténtica.

¿Juzgarla? Sí, me atrevo a juzgar su acto al abandonar a su bebé a la puerta de una guardería. Me atrevo a juzgar a una mujer, débil como todos nosotros, que planteó equivocadamente su vida conyugal, pero tuvo la valentía de poner por encima de todo el mayor regalo que le hacía a su hija, la vida. Gracias a su acción, esa niña tiene un futuro por delante. Tendrá unos padres adoptivos que la querrán, tendrá una buena educación, una vida para vivir, una oportunidad, gracias a que su madre se negó a matarla, aunque el uso social, y hasta la ley, le alentaban a ello. Aunque para Dios no hay nada imposible, es probable que nunca pueda tener junto a sí a su padre natural, pero tal vez en el futuro su auténtica madre pueda volver para estar con ella, y darle aquello que no pudo darle cuando la trajo al mundo.

Una mujer pecadora y débil, como todos lo somos, sí, pero valiente. Lo sepa ella o no, con su gesto ha entendido que la Redención es posible, que Cristo vino a sanar a los pecadores, y que la misericordia de Dios es infinita. No quiso tapar su primera equivocación, que tiene remedio, con el asesinato de su hijo, que ya no tiene remedio. ¡Cuántas mujeres hoy en día, más de cien mil cada año sólo en nuestro país, no tienen tal gesto de amor hacia sus hijos! Todas ellas, aunque lo políticamente correcto les justifique, aunque nadie más que su conciencia sepa lo que han hecho, han obrado con mayor egoísmo, cobardía y pecado que esta madre que abandona a su hija para que pueda tener una opción.

No es una madre óptima, pero sí es una buena madre.

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viernes, 18 de mayo de 2012

La primera y más preciada de nuestras libertades. Declaración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos

Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos
Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa
La primera y más preciada de nuestras libertades
Declaración sobre la libertad religiosa

Somos católicos. Somos norteamericanos. Estamos orgullosos de esto y agradecidos por el regalo de la fe que poseemos como discípulos cristianos. Y también estamos agradecidos por el regalo de la libertad que tenemos como norteamericanos. Ser católico y norteamericano debería significar no tener que elegir entre uno o el otro. Nuestros compromisos son diferentes pero no deben ser contradictorios sino que deben complementarse. Las enseñanzas de nuestra fe católica nos obligan a trabajar junto a nuestros conciudadanos por el bien común de todos los que vivimos en este país. Esta es la base de nuestra nación y de nuestra Constitución, la que garantiza a los ciudadanos de todas las creencias religiosas el derecho a contribuir a una vida en común.

La libertad no es solamente para los norteamericanos, pero la consideramos como algo especial de nuestra herencia por la que se luchó a un alto precio, y que nosotros ahora debemos proteger. Somos pues administradores de este regalo, no solamente para nosotros, sino para todas las naciones y pueblos que desean ser libres. Durante muchas generaciones los católicos de Norteamérica han cumplido admirablemente el deber de salvaguardar la libertad.

James Gibbons, Arzobispo de Baltimore, durante su visita a Roma en 1877 para recibir el solideo púrpura y ser nombrado segundo cardenal de la Iglesia católica en Norteamérica, defendió la herencia americana de la libertad religiosa. Hablando del gran progreso que la Iglesia Católica había realizado en los Estados Unidos, Gibbons se lo atribuyó a “las libertades civiles que disfrutamos en nuestra ilustre república”. Y luego hizo una declaración más audaz cuando dijo que “en medio de esta maravillosa atmósfera de libertad, [la Iglesia] florece como una rosa”1.

Mucho antes del Cardenal Gibbons, los católicos en Norteamérica ya habían sido defensores de la libertad religiosa. En sus enseñanzas sobre la libertad religiosa, el Concilio Vaticano II utilizó la experiencia de los Estados Unidos como punto de referencia. Esta libertad religiosa ha sido uno de los grandes orgullos de la Iglesia en este país. Hemos sido acérrimos defensores de la libertad religiosa en el pasado, y tenemos el deber sagrado de seguir siéndolo hoy.

Cuando nuestras libertades son amenazadas debemos hablarlo abiertamente entre nosotros, y ese momento ha llegado. Como obispos católicos y como ciudadanos norteamericanos hacemos un llamado urgente a nuestros hermanos católicos norteamericanos para que estén en guardia en este momento en que la libertad religiosa está siendo atacada tanto en nuestro país como en el extranjero.

Advertimos que esto sucede cerca de nosotros y lejos de nosotros. El Papa Benedicto XVI habló recientemente sobre su preocupación de que la libertad religiosa en los Estados Unidos se estaba debilitando. La llamó “la más preciada de las libertades americanas”, y verdaderamente lo es. Con más razón tenemos que prestar atención a las advertencias del Santo Padre -amigo y aliado de Norteamérica en la defensa por la libertad-, quien en su reciente discurso a los obispos de los Estados Unidos nos dice:

Son especialmente preocupantes ciertos intentos de limitar la libertad más apreciada en Estados Unidos: la libertad de religión. Muchos de vosotros habéis puesto de relieve que se han llevado a cabo esfuerzos concertados para negar el derecho de objeción de conciencia de los individuos y de las instituciones católicas en lo que respecta a la cooperación en prácticas intrínsecamente malas. Otros me habéis hablado de una preocupante tendencia a reducir la libertad de religión a una mera libertad de culto, sin garantías de respeto de la libertad de conciencia.

En todo ello, una vez más, vemos la necesidad de un laicado católico comprometido, articulado y bien formado, dotado de un fuerte sentido crítico frente a la cultura dominante y de la valentía de contrarrestar un laicismo reductivo que quisiera deslegitimar la participación de la Iglesia en el debate público sobre cuestiones decisivas para el futuro de la sociedad estadounidense2.

Atacada la Libertad Religiosa-Ejemplos Concretos

¿Está siendo amenazada la más preciada de nuestras libertades? Tristemente sí lo está. Es una disputa teológica y legal con verdaderas consecuencias a nivel mundial. Consideremos lo siguiente:

  • El mandato de la HHS sobre anticoncepción, esterilización y drogas abortivas. El mandato del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés) ha recibido una amplia atención, y ha encontrado nuestra más vigorosa y unificada oposición. De forma sin precedentes en la historia de los Estados Unidos, el gobierno federal obligará a las instituciones religiosas a facilitar y pagar por algo que es contrario a sus enseñanzas morales, pretendiendo definir cuáles instituciones religiosas son “suficientemente religiosas” como para ameritar la protección de su libertad religiosa. Estas peculiaridades de los “servicios preventivos” del mandato de la HHS hacen que esta sea una ley injusta. El Designado Arzobispo William Lori de Baltimore, Presidente de nuestro Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa, testificó ante el Congreso, diciendo: “Esto no es un asunto de que si el gobierno deba prohibir la anticoncepción. No es siquiera un asunto de que si la anticoncepción deba ser apoyada por el gobierno. Se trata de que si las personas e instituciones religiosas deben ser forzadas por el gobierno a proveer cobertura de anticonceptivos o esterilización, aun cuando estas prácticas violen sus creencias religiosas”3.

  • Leyes estatales de inmigración. Recientemente algunos estados han pasado leyes que prohíben lo que el gobierno considera como “amparo” a inmigrantes indocumentados, y que la Iglesia considera como caridad cristiana y cuidado pastoral de esos inmigrantes. Quizás el más notable de todos los estados es Alabama, donde los obispos católicos, en cooperación con los obispos episcopales y metodistas de ese estado, han presentado una demanda contra esta ley. La demanda expresa:

Es con tristeza que presentamos esta acción legal pero con un profundo conocimiento de que como personas de fe, no tenemos otra alternativa que defender el derecho al libre ejercicio de la religión que se nos ha dado como ciudadanos de Alabama [...]. La ley convierte en ilegal el ejercicio de nuestra religión cristiana la cual, como ciudadanos de Alabama, tenemos el derecho a practicar. La ley prohíbe casi todo lo que podría resultar en ayuda a un inmigrante indocumentado, o a alentar a que un inmigrante indocumentado resida en Alabama. Esta nueva ley de Alabama hace ilegal que un sacerdote católico bautice, escuche la confesión, administre la unción de los enfermos, o predique la palabra de Dios a un inmigrante indocumentado. Tampoco se nos permite animarlos a que asistan a Misa o a que los transportemos a Misa. Es ilegal dejar que asistan a reuniones de grupos de adultos que estudian las escrituras, o a clases de doctrina cristiana o de catecismo los domingos. Es ilegal que un clérigo lo aconseje en momentos de dificultad o en preparación para el matrimonio. Es ilegal que vengan inmigrantes indocumentados a las reuniones de Alcohólicos Anónimos o que asistan a otras reuniones de grupos de rehabilitación en nuestras iglesias4.

  • Modificación en la estructura y el gobierno de la Iglesia. En el 2009, el Comité Judicial de la Legislatura de Connecticut propuso un proyecto de ley que hubiera forzado a las parroquias católicas a ser reestructuradas de acuerdo a un modelo congregacional -evocando una controversia del siglo diecinueve sobre administración parroquial laical,- e insinuando las pretensiones del gobierno federal a en los años venideros definir para la Iglesia lo que son un “ministro religioso” y un “empleador religioso”.

  • Estudiantes cristianos en el campus universitario. Por primera vez en sus más de cien años de historia, la Facultad de Derecho de la Universidad de Hastings en California, le ha negado categoría de organización estudiantil a un solo grupo: la Christian Legal Society, porque esta organización requería que sus directores fueran cristianos, y que se abstuvieran de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio.

  • Servicios católicos de cuidado tutelar y de adopción. Las ciudades de Boston y San Francisco, el Distrito de Columbia y el estado de Illinois han hecho que las Caridades Católicas (Catholic Charities en Inglés) no puedan ofrecer servicios de adopción y de cuidado tutelar revocándoles sus licencias, cancelando contratos gubernamentales, o ambas cosas -porque las Caridades Católicas se han negado a situar a niños en hogares con parejas del mismo sexo, o con parejas de ambos sexos pero que cohabitan juntos sin haberse casado.

  • Discriminación contra las pequeñas congregaciones de iglesias. La ciudad de Nueva York promulgó una ley que prohibió a la Bronx Household of Faith y a otras sesenta iglesias, rentar escuelas públicas los fines de semana para llevar a cabo allí servicios religiosos. Sin embargo, los grupos que no son religiosos pueden rentar los mismos colegios para una diversidad de usos. Aunque esto no afectaría frecuentemente a las parroquias católicas, quienes por regla general son propietarias de sus edificios, si resultaría devastador para muchas congregaciones pequeñas. Esto un simple caso de discriminación contra los creyentes.

  • Discriminación contra los servicios humanitarios católicos. A pesar de que el Departamento de Servicios de Inmigración y de Refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos ha desempeñado de manera excelente su labor en la administración de contratos de servicios para las víctimas del tráfico humano, el gobierno federal ha cambiado los requisitos en su contrato y ahora obliga a que ofrezcamos o remitamos a estas personas a servicios de anticoncepción y de abortos, que son servicios que violan las enseñanzas católicas. Las instituciones religiosas no deben ser descalificadas de un contrato gubernamental por sus creencias religiosas, y no tienen por qué perder su identidad religiosa o su libertad cuando firman esos contratos. Sin embargo, una corte federal en Massachusetts ha cambiado el significado de lo que es libertad religiosa, y desde entonces declara que esa descalificación es requerida por la Primera Enmienda a la Constitución Americana ya que el gobierno, de cierta forma, viola la libertad religiosa cuando permite que las organizaciones católicas entablen contratos consistentes con sus creencias sobre anticonceptivos y abortos.

Libertad religiosa es más que libertad de culto

La libertad religiosa no consiste solamente en asistir a Misa el domingo, o rezar el rosario en el hogar. Se trata de poder contribuir al bien común de todos los norteamericanos. ¿Pero, podemos hacer el bien que nuestras creencias nos indican que debemos hacer sin tener que claudicar en esas mismas creencias? Si no se entiende lo que es la libertad religiosa, los norteamericanos estarán en desventaja al faltarles contribuciones esenciales como son la educación, el cuidado de la salud, el dar de comer a los hambrientos, las libertades civiles y los servicios sociales, contribuciones que los norteamericanos creyentes realizan cada día, tanto aquí en nuestro país como en el extranjero.

Lo que está en juego es si Norteamérica continuará teniendo una sociedad civil libre, creativa y fuerte, o si será el estado el que determine quién puede contribuir al bien común, y como lo podrá hacer. Los creyentes constituyen parte de la sociedad civil de los Estados Unidos, que incluye a vecinos que se ayudan mutuamente, a asociaciones comunitarias, fraternidades, ligas de deportes y grupos juveniles. Estos norteamericanos contribuyen a nuestra vida en comunidad y no necesitan permiso del gobierno para hacerlo. Las restricciones a las libertades religiosas son un ataque a la sociedad civil y al ingenio de los norteamericanos para crear asociaciones voluntarias.

La Unión de Congregaciones Ortodoxas Judías de América emitió una declaración sobre el mandato de la Administración con relación a los anticonceptivos y la esterilización que refleja exactamente el peligro al que nos enfrentamos:

Muy preocupante es la lógica empleada por la Administración al tomar su decisión que aparenta ser la de si una entidad religiosa no trabaja de forma individual, sino que está comprometida con la sociedad, entonces pierde sus libertades y su carácter de ser “religiosa” y libre. Muchas religiones creen firmemente que deben estar abiertas y comprometidas con la sociedad y con sus conciudadanos de otros credos. El mandato de la Administración hace que esta forma abierta de funcionar sea una violación. Esto es profundamente decepcionante 5.

Este no es un asunto católico. Este no es un asunto judío. Este no es un asunto ortodoxo, mormón o musulmán. Este es un asunto de los norteamericanos.

La Más Preciada de las Libertades de Norteamérica

En 1634 un grupo de colonos católicos y protestantes llegaron de Inglaterra a la isla de St. Clement, en el sur de Maryland, a bordo de los buques Ark y Dove. Habían venido invitados por el católico Lord Baltimore a quien el rey protestante, Carlos I de Inglaterra, le había entregado Maryland con el fin de que allí se estableciera una sociedad donde personas de diferentes credos pudieran convivir en paz. Esta idea pronto fue legislada en Maryland en 1649, y conocida como el Decreto sobre la Religión (también llamado Decreto de Tolerancia), y que fue la primera ley que se decretó en nuestra nación para proteger los derechos de libertad de conciencia del individuo.

Bandera de Estados Unidos

Bandera de Estados Unidos

La antigua historia de Maryland nos enseña que, al igual que cualquier otra libertad, la libertad religiosa requiere vigilancia y protección continua, de lo contrario puede desaparecer. Pero el experimento de tolerancia religiosa de Maryland terminó unas pocas décadas más tarde. La colonia de pobladores fue colocada bajo la autoridad del rey, y la Iglesia de Inglaterra se convirtió en la religión oficial. Se implantaron leyes discriminatorias, incluyendo la pérdida de derechos políticos contra los que se negaran a cumplirlas. Se cerraron las capillas católicas, y los católicos fueron restringidos a practicar su fe solamente en sus hogares. Bajo estas condiciones vivió la comunidad católica hasta la Revolución Americana.

A finales del siglo dieciocho, los fundadores de nuestra nación adoptaron la libertad religiosa como una condición esencial de una sociedad libre y democrática. James Madison, muchas veces llamado el Padre de la Constitución, describió la conciencia como “la más sagrada de todas las propiedades”6, y escribió: “La Religión de todo hombre debe ser dejada a la creencia y conciencia de cada hombre, y es el derecho de cualquier hombre hacer uso de la religión como éstas le dicten”7. George Washington escribió que “el establecimiento de la Libertad Civil y Religiosa fue el Motivo que me indujo al campo de batalla”8. Thomas Jefferson aseguró a las Hermanas Ursulinas -quienes desde 1727 habían estado sirviendo en Luisiana a una población que en su mayor parte no era católica, con un hospital, un orfelinato y varios colegios- que los principios de la Constitución eran una “garantía segura” de que su ministerio se “gobernaría por sí mismo de acuerdo a sus propias reglas optativas, sin la interferencia de la autoridad civil”9.

Por lo tanto, fue apropiado que cuando se ratificó la Declaración de Derechos, la libertad religiosa se distinguiera en ser la Primera Enmienda. La libertad religiosa es, indiscutiblemente, la primera de las libertades. La Primera Enmienda garantiza que: “el Congreso, por este medio, no decretará ninguna ley relacionada con el establecimiento de la religión, o prohibirá su libre ejercicio”.

Recientemente, en una sentencia de la Corte Suprema que afirmaba la importancia de la Primera Enmienda, el Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos explicó que la libertad religiosa no es solo la primera enmienda o la primera libertad de los norteamericanos, sino que es la primera en la historia de las libertades democráticas, teniendo sus orígenes en las primeras cláusulas de la Carta Magna del 1215. Para dar un ejemplo, el Magistrado John Roberts, Presidente del Tribunal Supremo, ilustró nuestra historia de libertades religiosas con un tema católico, decidido por James Madison (conocido como el arquitecto de nuestra Primera Enmienda y quien presentó la Declaración de Derechos ante el Congreso):

[En 1806] John Carroll, el primer Obispo católico de los Estados Unidos, solicitó una opinión ejecutiva para determinar quién debería ser nombrado para dirigir los asuntos de la Iglesia Católica en el recién adquirido territorio de Luisiana. Después de consultar con el Presidente Jefferson, el entonces Secretario de Estado, James Madison, respondió que la selección de los “funcionarios” de la Iglesia era un asunto “completamente eclesial” y dejado al juicio de la Iglesia. La “escrupulosa política de la Constitución en salvaguardar toda interferencia política en asuntos religiosos”, explicó Madison, “impedía al gobierno dar una opinión en la ´selección de personas eclesiásticas´”10.

Esta es nuestra herencia Americana, nuestra más preciada libertad. Es la primera de las libertades, porque si no tenemos libertad de conciencia para practicar la religión, todas las demás libertades se vuelven frágiles. Si los ciudadanos no son libres desde sus conciencias, ¿cómo podrán ser libres en relación con los demás, o con el Estado? Si nuestras obligaciones y deberes para con Dios son impedidos, o peor aún, contradichos por el gobierno, entonces no podremos seguir afirmando que ésta es la tierra de la libertad y el faro de esperanza para el mundo.

Nuestras Enseñanzas Cristianas

Durante el movimiento de derechos civiles de las décadas de los años 1950 y 1960, los estadounidenses hicieron que brillara la luz del Evangelio sobre la oscura historia de la esclavitud, la segregación y la intolerancia racial. El movimiento de derechos civiles fue esencialmente un movimiento religioso, una llamada a despertar las conciencias, y no fue solamente un reclamo a la Constitución para que Norteamérica respetara su herencia de libertad.

En 1963, en su famosa “Carta desde la cárcel de Birmingham”, el Rev. Martin Luther King, Jr. expresó de forma audaz, “El objetivo de Norteamérica es la libertad”. Como pastor cristiano que era, argumentó que para lograr que los Estados Unidos gozaran al máximo de esa libertad, se necesitaba la contribución específica que los cristianos estaban obligados a hacer. Sus argumentos legales y constitucionales sobre la justicia están enraizados en la antigua tradición cristiana:

Estoy de acuerdo con San Agustín cuando dijo: “Una ley injusta no es una ley”. Entonces, ¿cómo se diferencia una de la otra? ¿Cómo podemos determinar si una ley es justa o injusta? Una ley justa es un código hecho por el hombre que encuadra con la ley moral o la ley de Dios. Utilizando una expresión de Santo Tomás de Aquino, ´una ley injusta es una ley humana que no está cimentada en la ley eterna ni en la ley natural´11.

Da mucho que pensar el hecho de que nuestro gobierno promulgue una ley injusta. Una ley injusta no se puede obedecer. Confrontados con una ley injusta, no se debe buscar acomodarla, especialmente cuando para acomodarla se utilizan como recursos palabras ambiguas y prácticas engañosas. Si hoy nos enfrentamos con un panorama de leyes injustas, los católicos de Estados Unidos en solidaridad con nuestros conciudadanos, deberíamos tener el valor de no obedecerlas. Ningún norteamericano desea esto y ningún católico lo quiere, pero si estas leyes llegasen a recaer sobre nosotros, entonces debemos rechazarlas como deber ciudadano y obligación de la fe.

Es esencial comprender la distinción entre lo que es un objetor de conciencia y lo que es una ley injusta. El objetor de conciencia permite la mitigación a los que objetan a una ley justa, siendo el reclutamiento militar el mejor ejemplo. Una ley injusta “no es una ley”, y no se puede obedecer. Por lo tanto, no se busca su mitigación sino su revocación.

La iglesia cristiana no pide que se le trate de forma especial, simplemente pide los derechos de libertad religiosa para todos los ciudadanos. El Reverendo King también explicó que la iglesia no es ni el amo ni el esclavo del estado, sino que es su conciencia, su guía y su crítico.

Como católicos también sabemos que nuestra historia tiene sus sombras en cuanto a libertad religiosa, como cuando no extendimos a otros el respeto debido en cuanto a la primera de nuestras libertades. Pero la enseñanza de la Iglesia es absolutamente clara sobre la libertad religiosa:

La persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia... en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos... Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil12.

Como católicos estamos obligados a defender el derecho a la libertad religiosa, tanto para nosotros como para los demás. En este empeño estamos felizmente acompañados por nuestros hermanos cristianos y fieles de otras creencias.

Una reciente carta dirigida al Presidente Obama y firmada por unos sesenta líderes religiosos, incluyendo cristianos de muchas denominaciones así como judíos, argumentaba que “está claro que no sólo los católicos están objetando fuertemente a este requisito de comprar planes de salud que deben ofrecer cobertura de anticonceptivos que incluyan algunas drogas que son abortivas”13.

Más completa aun es una declaración de la organización Evangelicals and Catholics Together (Evangélicos y Católicos Unidos) que es rica en teología, y políticamente prudente. Esta resaltó de forma enérgica, que como testigos unidos y animados por el Evangelio de Jesucristo14, hay necesidad de una mayor vigilancia en defensa de la libertad religiosa. Esta declaración presenta claramente que como cristianos de diferentes tradiciones, objetamos a un “foro público despojado de discurso religioso”, despojado de argumentos religiosos y despojado de creyentes. No estamos buscando un “ruedo o foro público” que confiera privilegios y beneficios especiales a ciudadanos religiosos. Lo que buscamos es un foro público civil en el cual los ciudadanos puedan hacer su contribución al bien común. Es lo que nosotros podríamos llamar el foro público de América.

El Señor Jesús vino a liberarnos del pecado. Las libertades políticas son una parte de esa liberación, y la libertad religiosa es la primera de esas libertades. Junto a nuestros conciudadanos cristianos, unidos con nuestros hermanos judíos, y en alianza con los norteamericanos de otras tradiciones religiosas, afirmamos que nuestra fe nos conmina a que defendamos la libertad religiosa otorgada por Dios, y que está protegida por nuestra Constitución.

Mártires alrededor del Mundo

En esta declaración, y como obispos de los Estados Unidos, nos preocupamos por la situación que encontramos aquí en nuestro país, pero también estamos conscientes y tristes de que en muchas partes del mundo la libertad religiosa es un peligro mucho mayor. Nuestra obligación aquí en casa es defender firmemente la libertad religiosa, pero no podemos pasar por alto la lucha mucho más grave a la que los creyentes, la mayoría de ellos cristianos, se enfrentan hoy por todo el mundo. La época del martirio no ha pasado. Los asesinatos, las bombas en las iglesias y las antorchas tiradas contra orfanatos son solamente algunos de los ataques más violentos que los cristianos han sufrido por creer en Jesucristo.

En las leyes de algunos países vemos los rechazos más sistemáticos a los derechos humanos más básicos, así como las persecuciones dirigidas contra los adeptos de otros credos.

Si la libertad religiosa es socavada aquí en nuestro país, entonces será menos probable que los Estados Unidos defienda las libertades religiosas en el extranjero. Y una amenaza común, tanto a nivel doméstico como internacional, reduciría la libertad de religión a solamente libertad de culto. Por lo tanto nuestra tarea en este y otros aspectos es fortalecer la libertad religiosa aquí en nuestro país de manera que podamos defenderla más vigorosamente en el extranjero. Con este fin, la política externa de los Estados Unidos así como la amplia red internacional de agencias católicas deben promover la libertad religiosa como una prioridad urgente y continuada.

“Todas las Energías que la Comunidad Católica Pueda Manifestar”

Lo que pedimos no es más que nuestro derecho, otorgado por Dios, para que la libertad religiosa sea respetada. Lo único que pedimos es que la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, que reconocen este derecho, sean respetadas.

Insistiendo en que sean respetadas nuestras libertades como norteamericanos, sabemos como obispos que lo que ha dicho el Santo Padre es correcto, y que esta lucha le pertenece a “un laicado católico comprometido, articulado y bien formado, dotado de un fuerte sentido crítico con respecto a la cultura dominante”.

Aunque el mundo de la política pertenece propiamente a los laicos católicos comprometidos y valientes, como obispos buscamos llevar la luz del Evangelio a nuestra vida pública. Los exhortamos a que sean participativos y articulados en insistir que como católicos y como norteamericanos, no tenemos que escoger entre uno o el otro. Hay una necesidad urgente de que los fieles laicos, tanto cristianos como judíos y de otras religiones, reiteren enfáticamente a los representantes electos la importancia de una protección continuada de las libertades religiosas en una sociedad libre.

Le dirigimos unas palabras en especial a aquellos que guardan cargos públicos. Es su noble deber gobernar por el bien común. Pero tratar las obras que realizan los creyentes como si fueran una amenaza a la vida en común, no es dar servicio al bien común. Estas obras que los creyentes realizan son esenciales para el buen funcionamiento de la sociedad. También es su deber como funcionarios públicos, proteger y defender esas libertades fundamentales garantizadas por la Carta de Derechos Humanos. Esta no deber ser una cuestión partidista. La Constitución no es para demócratas o para republicanos o independientes, sino que es para todos nosotros, y nuestros representantes electos deben hacer un gran esfuerzo, no partidista, que asegure que esto permanezca así.

Sabemos que una responsabilidad especial recae sobre aquellos católicos que están a cargo de nuestro admirable conglomerado de hospitales, clínicas, universidades, institutos, agencias de adopción, proyectos de desarrollo en el extranjero y agencias de servicios sociales que ofrecen asistencia a los pobres, a los hambrientos, a los inmigrantes, y a aquellas que enfrentan crisis en sus embarazos. Ustedes realizan la labor que el Evangelio nos manda hacer. Quizás sean ustedes quienes sean forzados a escoger entre las buenas obras de la fe y su fidelidad a ésa misma fe. Los animamos a que se mantengan firmes, a no ceder, y a insistir en lo que les pertenece por derecho como católicos y como norteamericanos. Nuestro país se merece lo mejor que le podamos dar, y esto incluye resistir a las violaciones de nuestra Primera Enmienda.

A nuestros sacerdotes, particularmente a aquellos que son responsables de parroquias o que son capellanes en universidades y escuelas, les pedimos que ofrezcan una catequesis sobre libertades religiosas a los fieles bajo su cuidado. Como obispos, nosotros les podemos ofrecer una guía para ayudarlos, pero el valor y el celo para realizar este trabajo no pueden venir de afuera, sino que deben estar arraigados en la preocupación por su rebaño y alimentado por las gracias que recibieron en el momento de su ordenación.

Una catequesis sobre libertades religiosas no es un trabajo solamente para los sacerdotes. La Iglesia católica en los Estados Unidos está bendecida con un número inmenso de escritores, productores, artistas, publicistas, cineastas y blogueros que utilizan todos los medios de comunicación, tanto antiguos como modernos, para exponer y enseñar la fe. Ellos también tienen un papel crítico en esta batalla por la libertad religiosa. Les pedimos que usen sus habilidades y talentos en defensa de la Primera Enmienda Constitucional.

Finalmente, nos dirigimos a nuestros hermanos obispos. Nos exhortamos mutuamente con caridad fraterna para que seamos audaces, claros e insistentes en advertir a otros sobre las amenazas a los derechos de nuestro pueblo. Usando las palabras del Reverendo King, vamos a tratar de ser “la conciencia del estado”. Muchos hablaron fuertemente a consecuencia de la decisión del mandato sobre anticonceptivos y esterilización. Un ejemplo son las palabras de uno de nuestros hermanos mayores, el Cardenal Roger Mahony, con treinta y cinco años como Obispo, y que recientemente se jubiló después de veinticinco años como Arzobispo de Los Ángeles. Él nos ofrece un modelo: “No puedo imaginar un ataque más directo y frontal a nuestra libertad de conciencia como esta resolución de hoy. Esta decisión debe ser combatida por la comunidad católica con todas las energías que pueda manifestar”15.

Una Quincena por la Libertad

En particular, recomendamos a nuestros hermanos obispos que enfoquemos “todas las energías que la comunidad católica pueda manifestar”, y de forma especial este próximo verano. Como pastores del rebaño, nuestra privilegiada tarea es la de dirigir a nuestros fieles cristianos en oración.

Tanto nuestro año civil como el litúrgico nos señalan en varias ocasiones la herencia de libertad. Este año proponemos una especial “quincena por la libertad” en la cual los obispos en sus diócesis puedan preparar eventos especiales para dar relieve a la importancia de defender nuestra primera libertad. Nuestras instituciones católicas también pueden ser alentadas a hacer lo mismo, especialmente en cooperación con otros cristianos, con judíos, y con gentes de otros credos, y por supuesto, con todos los que deseen defender nuestra preciada libertad.

Les sugerimos que por catorce días, comenzando el 21 de junio -vigilia de las Fiestas de San Juan Fisher y Santo Tomás Moro- hasta el 4 de julio, día de la Independencia, sean dedicados a esta “quincena por la libertad” como un gran himno de oración por nuestro país. Nuestro calendario litúrgico conmemora una serie de mártires importantes quienes se mantuvieron fieles frente a la persecución del poder político: San Juan Fisher y Santo Tomás Moro, San Juan Bautista, los Santos Pedro y Pablo, y los primeros mártires de la Iglesia de Roma. Este período especial de oración, estudio, catequesis y acción pública que culmina con el día de la Independencia, podría hacer énfasis en nuestra herencia cristiana y americana por la libertad. Las diócesis y parroquias de todo el país podrían escoger una fecha durante ese tiempo para desarrollar eventos especiales que podrían convertirse en una campaña nacional de enseñanza y testimonio por la libertad religiosa.

Además de esta celebración en el verano, también los instamos a que la Solemnidad de Cristo Rey, una fiesta que nació por la resistencia a las incursiones del totalitarismo contra la libertad religiosa, sea un día específicamente dedicado por obispos y sacerdotes, tanto aquí en el país como en el extranjero, a predicar sobre la libertad religiosa.

Urgimos a todos nuestros amigos católicos a intensificar las oraciones y el ayuno para que haya un renacer de la libertad en nuestro amado país. Los invitamos a que se unan a nosotros en una plegaria urgente por la libertad religiosa:

Dios Todopoderoso, Padre de todas las naciones,
para la libertad nos has hecho libres en Jesucristo (Gal 5, 1).
Te alabamos y bendecimos por el regalo de la libertad religiosa,
la institución de los derechos humanos, la justicia y el bien común.

Concede a nuestros dirigentes la sabiduría para proteger
y promover nuestras libertades;
que por Tu gracia tengamos el valor de defenderlas,
tanto para nosotros como para todos los que viven en esta bendita tierra.

Te lo pedimos por la intersección de María Inmaculada, nuestra Patrona,
Y en el nombre de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
en la unidad del Espíritu Santo,
con quien vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

Reconocimientos

El documento La primera y más preciada de nuestras libertades: Declaración sobre la libertad religiosa, fue elaborado por el Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), y aprobada por el Comité Administrativo de la USCCB durante su reunión de marzo del 2012 como una declaración de dicho Comité y que ha sido autorizada por el que suscribe.

Mons. Ronny E. Jenkins, JCD
Secretario General, USCCB


Comité Ad Hoc de Libertad Religiosa

Presidente
Reverendísimo William E. Lori, Designado Arzobispo de Baltimore

Obispos Miembros
Cardenal Donald Wuerl, Arzobispo de Washington
Reverendísimo Charles J. Chaput, OFM Cap, Arzobispo de Filadelfia,
Reverendísimo Wilton D. Gregory, Arzobispo de Atlanta
Reverendísimo John C. Nienstedt, Arzobispo de St. Paul-Minneapolis
Reverendísimo Thomas J. Rodi, Arzobispo de Mobile
Reverendísimo J. Peter Sartain, Arzobispo de Seattle
Reverendísimo John O. Barres, Obispo de Allentown
Reverendísimo Daniel E. Flores, Obispo de Brownsville
Reverendísimo Thomas J. Olmsted, Obispo de Phoenix
Reverendísimo Thomas J. Paprocki, Obispo de Springfield, IL

Obispos Asesores
Reverendísimo José H. Gómez, Arzobispo de Los Ángeles
Reverendísimo Stephen E. Blaire, Obispo de Stockton
Reverendísimo Joseph P. McFadden, Obispo de Harrisburg
Reverendísimo Richard E. Pates, Obispo de Des Moines
Reverendísimo Kevin C. Rhoades, Obispo de Fort Wayne-South Bend

Notas

1 Cardenal James Gibbons durante su alocución, después de tomar posesión de Santa Maria in Trastevere, 25 de marzo 1887.

2 Benedicto XVI, Discurso a los Obispos de los Estados Unidos durante su visita Ad Limina, 19 de enero de 2012.

3 Reverendísimo William E. Lori, Director del Comité Ad Hoc de Libertades Religiosas de la USCCB. Testimonio oral ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, 28 de febrero de 2012.

4 Reverendísimo Thomas J. Rodi, Arzobispo de Mobile, 1 de agosto de 2011.

5 Union of Orthodox Jewish Congregations. Declaración del 24 de enero de 2012.

6 James Madison, “Property”, 29 de marzo de 1793, en The Founding Fathers, Philip B. Kurland y Ralph Lerner Editores. Chicago: The University of Chicago Press, 1987.

7 James Madison, “Memorial and Remonstrance Against Religious Assessment”, 20 de junio de 1785, en The Founding Fathers.

8 Michael Novak y Jana Novak, Washington´s God, 2006

9 Anson Phelps Stokes, Church and State in the United States, Harper & Brothers Pub., 1950, pág. 678

10 Hosanna-Tabor Evangelical Lutheran Church and School vs. EEOC, 565 U.S. __, 132 S. Ct. 694, 703 (2012).

11 Martin Luther King, Jr., “Letter from Birmingham Jail”, 16 de abril de 1963

12 Concilio Vaticano II, Declaración sobre la Libertad Religiosa (Dignitatis Humanae), núm. 2

13 Carta de Leith Anderson et al., al Presidente Obama, 21 de diciembre de 2011.

14 Evangelicals and Catholics Together, “In Defense of Religious Freedom”, First Things, marzo, 2012

15 Cardenal Roger Mahony, “Federal Government Mandate for Contraceptive/Sterilization Coverage”, Cardinal Roger Mahony Blogs L.A. (blog), 20 de enero de 2012.

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jueves, 17 de mayo de 2012

Falleció Aurelio Cadavid, miembro del Consejo Pontificio para la Familia y destacado líder provida

Bogotá (Jueves, 17-05-2012, Gaudium Press) En Colombia falleció el día de ayer uno de los más destacados líderes católicos en el ámbito legal y político del país. El Dr. Aurelio Cadavid López, nacido en Medellín, Antioquia, se destacó como experto en el gremio comercial, como jurista y político a través de su servicio cercano al Congreso de la República y el activismo provida y, lo que más le enorgullecía, como hombre de familia y católico, era su deseo de intachable testimonio de vida y su fidelidad a toda prueba a la Iglesia. El beato Juan Pablo II lo hizo miembro del Consejo Pontificio para la Familia junto con su esposa, doña Gloria Londoño de Cadavid, nombramiento que fue ratificado por Su Santidad Benedicto XVI. También recibió de Juan Pablo II la Orden de San Gregorio Magno en el grado de Caballero Comendador. Fue durante muchos años persona de confianza de los Obispos, quienes recurrían a menudo a su experimentado criterio profesional.

Dr. Aurelio Cadavid

Profesional en Derecho y Doctor en Ciencias Jurídicas de la Universidad Pontificia Bolivariana, Aurelio Cadavid se desempeñó en el sector privado, en el cual llegó a ser presidente de la Federación Nacional de Comerciantes y de la Junta Directiva Nacional del Gremio. También fue presidente de la Asociación de Directores de Personal, Capítulo Antioquia, y miembro del Consejo Nacional de Salarios. Durante quince años fue miembro del Comité Económico del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y, posteriormente, Coordinador de las Comisiones Episcopales de Pastoral Familiar de los países bolivarianos. También estuvo vinculado a la Unión Internacional de Empresarios Cristianos ("Uniapac").

Su acción frente a la legislación

Gracias a la actividad política de Aurelio Cadavid y una distinguida generación de abogados y juristas, la legislación de Colombia permaneció blindada durante muchos años frente al aborto y otras políticas anti-vida, que denunció desde su juventud. En un libro escrito junto con Luis Rueda Gómez, reconocido abogado provida fallecido exactamente un año antes que el Dr. Cadavid, fue pionero en revelar los errores de la teoría de la superpoblación mundial. Esto le valió el rechazo de los sectores políticos promotores del control natal. Sus tesis sobre el invierno demográfico que sufrirían los países que aplicaran las políticas contrarias a la vida resultaron confirmadas con el paso de los años.

Cuando las bases legales de la protección de la vida y la familia en Colombia se vieron atacadas por una estrategia legal calificada por muchos de no democrática, las demandas ante la Corte Constitucional, Aurelio Cadavid se unió a una iniciativa conjunta de todos los grupos provida e instituciones comprometidas con estos principios. De esta forma nació la Red Futuro Colombia, de la cual fue su segundo presidente y desde donde dirigió numerosas acciones legales conjuntas para defender en las Cortes el derecho fundamental a la vida y la protección de la familia, en su definición natural, acorde con el magisterio de la Iglesia. También fue un notable miembro de Laicos por Colombia, fundación que trabaja para aplicar los valores cristianos en la realidad política del país.

Consciente de su edad y su estado de salud, que le impedía realizar sus actividades acostumbradas, redactó el libro La Sociedad del Futuro, un compendio de escritos y crónicas en las que condensó gran parte de su experiencia y pensamiento como legado a las nuevas generaciones. Su testimonio personal de vivencia de la fe con naturalidad y firme coherencia y la exposición vehemente y argumentada de las razones legales y jurídicas para defender los valores fundamentales de fe, la vida y la familia serán inspiración para quienes tuvieron la gracia de conocerlo.

Gaudium Press / Miguel Farías

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martes, 15 de mayo de 2012

En Colombia se celebra el Día Nacional de la Familia


Bogotá (Martes, 15-05-2012, Gaudium Press) En cumplimiento de lo estipulado en la Ley 1361 de 2009 del ordenamiento jurídico de Colombia (Ley de Protección Integral a la Familia), que establece el 15 de mayo como Día Nacional de la Familia, la Procuraduría General del país andino realizó un acto en el cual fueron presentadas diversas iniciativas en pro del fortalecimiento del núcleo fundamental de la sociedad.
Al evento asistieron, entre otras personalidades, el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordoñez; la Viceprocuradora general; la Viceministra de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, Diana Carolina Hoyos Turbay; el Director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Diego Molano; además de diversos congresistas y representantes de instituciones de la sociedad civil.
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En el acto se presentó la página web www.dianacionaldelafamilia.com, que consta de varios subtemas, todos relacionados con la celebración del día. Entre ellos, en la página se invita a los cibernautas a realizar un compromiso concreto para fortalecer su propia familia, compromiso escrito que queda publicado en el sitio web.
Asimismo el site hace un elenco de las instituciones privadas y públicas que suscribieron durante el evento la "Declaración para ser parte de la Alianza para la Celebración del Día Nacional de la Familia", que así reza:
"Las entidades y personas firmantes nos comprometemos a promover el fortalecimiento de la familia como institución básica (Art. 5 Constitución Política de Colombia) y núcleo fundamental de la Sociedad, (Art. 42 C.P.) a través de nuestra participación en acciones que resalten la importancia de la familia y la promoción de valores como el respeto, el amor, la ayuda mutua, la tolerancia, la honestidad, como pilares fundamentales de las relaciones familiares y sociales, así como adoptar en nuestras actividades una perspectiva responsable con las familias colombianas, que esté orientada a fortalecer la armonía familiar y la cohesión social".
Durante el acto, la Procuradora Delegada para la defensa de los derechos de la Infancia, la Adolescencia y la Familia, Ilva Myriam Hoyos, presentó a los asistentes los resultados del Informe sobre el estado de la Familia en Colombia, encuesta realizada de forma científica sobre una muestra de más de 2000 personas representativas del conjunto de la población, que aporta importantes datos sobre el sentir de la gente acerca de la institución familiar, como por ejemplo que cerca del 80% de los colombianos considera que la familia en Colombia se está desintegrando por falta de valores.
Igualmente el Informe señala que para el 47% de los colombianos la familia es la institución que más aporta en el bienestar de la sociedad, por encima del Estado (26%), seguido este por la Iglesia (24%). La encuesta fue presentada como un valioso y pionero instrumento objetivo, para medir la propia percepción que los colombianos tienen de su institución base. Los resultados de tal encuesta serán publicados en www.dianacionaldelafamilia.com
En las palabras de apertura del evento, y para resaltar la importancia de la célula base de la sociedad, el procurador general Alejandro Ordoñez, recordó la palabras de un antiguo secretario de gobierno municipal, quien afirmó que si se analiza con atención, la familia -considerada en las funciones que desarrolla- debe ser objeto prioritario de las políticas públicas, pues la familia es el primer y mejor ministerio de salud, de educación y bienestar, y dinero invertido en la familia es dinero invertido en beneficio de toda la sociedad.
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Bajo la voz "¡Esta es la juventud Pro-Vida!" jóvenes colombianos se manifestaron en defensa de la vida humana


Bogotá (Viernes, 11-05-2012, Gaudium Press) "Colombia es un país que ama la vida, y desea la paz", con esta afirmación miles de colombianos, se reunieron en diferentes ciudades de la nación latinoamericana para pronunciarse en defensa de la vida humana al cumplirse el 6º aniversario de la despenalización del aborto en tres casos a través de la sentencia C-355 de la Corte Constitucional colombiana.
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La Plataforma Unidos por la Vida en Colombia convocó la 6a Jornada Nacional por el Derecho a la Vida
Bajo la voz "¡Esta es la juventud Pro-Vida!", "¡Nosotras las mujeres, la vida aceptamos!", "¡Nosotros los hombres, aborto no apoyamos!", "¡Sí a la vida, no al aborto!", y el lema "¡Déjalo latir!", colombianos, entre ellos presbíteros, religiosas, familias, y mayoritariamente jóvenes, expresaron su rechazo al aborto que es permitido en Colombia desde el 2006 para casos de violación, de malformaciones del bebé por nacer y cuando la vida de la madre está en riesgo.
"En este momento estamos acá porque todos los colombianos tenemos una cita con la vida. Estamos ‘conmemorando' la triste despenalización del aborto en donde hace 6 años, 10 de mayo de 2006, sentenciaron a muerte a aquellos pequeños inocentes (...) hoy nos estamos reuniendo siendo la voz de los que no tienen voz. Defendiendo el verdadero derecho de la vida, el verdadero derecho de la mujer", expresó en diálogo con Gaudium Press, Jasbleidy López, líder juvenil del Movimiento Lazos de Amor Mariano, presente en la Jornada por la Vida que ocurrió desde las 11:00 de la mañana de ayer en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

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Los jóvenes participaron masivamente en la Jornada
La líder juvenil, sobre la participación de los jóvenes en iniciativas en defensa de la vida, expresó: "Precisamente a los jóvenes es a los que más queremos llegar, porque estamos siendo víctimas de grandes mentiras, a la juventud nos quieren mostrar falsedades grandísimas, nos quieren engañar con la vida, por eso invito a todos los jóvenes a que nos unamos (...) Hay muchos que queremos defender verdaderamente la vida y ser la voz de los que no tienen voz en Colombia y en el mundo entero por esos niños que están por nacer, y apoyando aquellas mujeres jóvenes que están concibiendo en dificultades, en riesgo de vida, diciéndoles que debemos ser valientes y defender como jóvenes y como mujeres, la vida".
López, como ciudadana, también hizo un llamado a los dirigentes del país: "Quiero hacerles un llamado de atención, que se den cuenta que queremos verdaderos derechos, que queremos verdaderas leyes, y que se defienda la vida como lo dice nuestra Constitución, ¡qué reaccionen! (...) Queremos defender a la mujer, y que existan leyes para defender nuestra vida y la que vienen en nuestro vientre".
En el acto conclusivo de la Jornada por la Vida de Bogotá también intervino la doctora Danelia Cardona, psiquiatra y vocera de la Plataforma Unidos por la Vida -organización convocante de la Jornada Nacional por el Derecho a la Vida -, quien expresó que "el aborto rechaza la vida y fomenta la violencia, sobre todo la violencia contra la mujer".
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Cali fue una de las ciudades colombianas que mayor número de personas reunió para la Jornada por la Vida Humana
La iniciativa ciudadana desarrollada en Bogotá inició a las 11:00 de la mañana en la Plaza de Bolívar, de donde hacia las 12 del medio día, tras un acto juvenil festivo, se marchó hasta las instalaciones de la Corte Constitucional. En el lugar, de forma pacífica los participantes de la Jornada por la Vida expresaron enfáticamente el rechazo a la despenalización del aborto.
Además de Bogotá, la Jornada trascurrió en simultáneo en ciudades como Medellín, Bucaramanga, Cúcuta, Manizales, Pereira, Pasto y Cali, ciudad donde hubo una numerosa participación de movimientos cívicos en defensa de la vida.
Gaudium Press / Sonia Trujillo
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lunes, 14 de mayo de 2012

“¡Esta es la juventud pro-vida!” por Sonia Trujillo

Otra reseña de la VI Marcha Nacional por la Vida, esta vez de Sonia Trujillo en el blog Espíritu JMJ

No era una ocasión cualquiera… habían pasado 6 años desde que en Colombia se despenalizara el aborto en una triste decisión que tomó la Corte Constitucional del país a través de la sentencia C-355, que permite el aborto en la nacion suramericana en tres casos: por violación, malformaciones del bebé por nacer y cuando la vida de la madre está en riesgo. 
Pero tampoco era una ocasión cualquiera por los miles de jóvenes que se habían unido en diferentes ciudades de Colombia para celebrar la vida y expresar, a viva voz, que el aborto no es el camino, que "Colombia ama la vida, y desea la paz".

Yo me encontraba ese jueves 10 de mayo en la Plaza de Bolívar en Bogotá, justo al frente de la Catedral Primada de Colombia, y muy cerca al Congreso del país, donde desde las 11:00 horas miles de personas, entre ellos religiosas, sacerdotes, familias y mayoritariamente jóvenes, nos reunimos para celebrar la vida y manifestar nuestro rechazo por leyes injustas que no hacen sino "conmemorar" la "cultura de la muerte".

"Esta es la juventud pro-vida"; era la voz que esa mañana sonaba en la plaza colombiana, que por unos instantes se trasladó al ambiente festivo que se vive en las Jornadas Mundiales de la Juventud. 
Una fiesta que tenía un gran aroma a esperanza luego de conocer, el día anterior, la gran noticia que el Santo Padre Benedicto XVI prácticamente había dado su apoyo a la 6a Marcha Nacional por el Derecho a la Vida, en un corto diálogo que tuvo con el Embajador Colombiano en el Vaticano, César Mauricio Velásquez. 

El evento fue destacado por el Pontífice, quien le expresó al Embajador que es "importante defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural y la dignidad de la familia como núcleo de la sociedad conformada por hombre, mujer e hijos".

Como jóvenes, y especialmente como Católicos, no debemos tener miedo a celebrar la vida y a protegerla desde su primer instante, hasta el último momento en que retorna a Dios.

¡Yo soy juventud pro-vida! … ¿Te animas tú también? :D
Sonia Trujillo
Espíritu JMJ - Bogotá

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