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miércoles, 24 de junio de 2026

Editorial: Razones para el escepticismo frente al nuevo gobierno

“¡Viva Cristo Rey!” fue una de las últimas exclamaciones con que Abelardo de la Espriella cerró su discurso triunfal tras conocerse los resultados de las elecciones presidenciales de segunda vuelta. Como es de esperarse, una expresión tal ha despertado múltiples reacciones de entusiasmo y alegría entre los católicos colombianos, que anhelan un gobierno católico tras décadas del secularismo más agresivo. Sin embargo, cuando se examina el contenido completo del discurso del presidente electo, de inmediato saltan a la vista múltiples expresiones que nos llevan a desinflar tal entusiasmo.

Ya desde la campaña, desconfiamos del discurso provida y pro-familia del candidato De la Espriella. Se le conocían múltiples intervenciones en espacios públicos, en las cuales se había declarado como ateo, y se había pronunciado en favor de la adopción de menores por parejas del mismo sexo. Se decía ahora que en años pasados había tenido una profunda conversión religiosa y sus convicciones habían cambiado radicalmente, por lo que ahora era un férreo opositor al aborto y a la ideología de género.

Habiendo ya escuchado ese mismo guion con Iván Duque en 2018, la experiencia invita a la desconfianza respecto de esas “conversiones preelectorales”. Aún así, no queriendo entrar a discutir inútilmente sobre su experiencia religiosa particular, basta con examinar en detalle su programa de gobierno para ver que no existe ni una sola propuesta concreta para aterrizar tales eslóganes provida y pro-familia en avances reales. Por el contrario, cuando se le ha preguntado en medios al candidato acerca de su postura frente al aborto o las uniones homosexuales, ha expresado su rechazo para luego señalar las decisiones de la Corte Constitucional como un hecho jurídico que debe respetar.

Y ese es precisamente el tono del discurso del pasado domingo. Una de las afirmaciones de apertura, y a la cual le dio un énfasis particular, fue:

Colombianos, hoy reafirmo mi solemne compromiso de lealtad absoluta con la Constitución de 1991. Juro, juro defender la Constitución con extrema coherencia para evitar que la destruyan. Juro protegerla de aquellos que pretenden cambiar el estado de derecho por la tiranía, y juro honrarla frente a quienes usurpando el nombre del pueblo le quieren arrebatar sus libertades.

No es fortuito que haya iniciado el discurso de esa forma: El plan de gobierno tiene como primer punto, el “Patriotismo constitucional”, insistiendo en esa idea de la “lealtad con la constitución” bajo la afirmación de que “la democracia sólo será posible si la Constitución vuelve a ser el límite del poder y el consenso central de la República”.

Y ahí es cuando todos los eslóganes grandilocuentes de campaña quedan vacíos de contenido, pues todo apunta a que estamos, en el mejor de los casos, a una interrupción temporal de la agenda progresista, una retirada estratégica para arremeter luego con mayores fuerzas. Sorprende la absoluta amnesia de los votantes católicos, que celebran como si todos los males que se observan en el país hubieran sido creación del gobierno Petro, y no los frutos podridos de esa misma constitución de 1991, que el electo presidente promete defender.

Fue la Constitución de 1991 la que desconoció el catolicismo de la nación colombiana, y bajo la cual se estableció el mantra del “Estado laico”, bajo el cual, desde el 91, se ha emprendido una secularización acelerada y forzosa de la sociedad colombiana, apuntando a extinguir todo rastro de catolicismo en nuestro país. Esa misma constitución, a la que de la Espriella le profesa lealtad incondicional, será usada para sancionarle por haber dicho “¡Viva Cristo Rey!”.

Fue esa misma constitución la que estableció como principio fundamental el pluralismo, y el derecho al libre desarrollo de la personalidad, en virtud de los cuales se ha disuelto todo principio de unidad nacional, se ha anulado la autoridad de los padres sobre los hijos, de los maestros sobre los alumnos, incluso la propia autoridad de la fuerza pública. No ha sido la izquierda, sino ese mismo orden constitucional el que se ha convertido en arma jurídica en manos de la delincuencia, el crimen organizado y los grupos ilegales para imposibilitar el restablecimiento del orden y la justicia en nuestro país.

Es la propia Constitución de 1991 la que creó la Corte Constitucional, esa caja de Pandora de la cual provienen todas las plagas que destruyen a la sociedad colombiana, el aborto, la eutanasia, las uniones homosexuales, el alquiler de vientres, la ideología de género, la promoción de la transexualidad incluso en niños. La propia Corte avaló la incorporación a la constitución de los acuerdos de 2016 con las FARC, de los cuales el gobierno Petro no es más que la aplicación y prolongación natural.

¿Cómo planea de la Espriella mantener su lealtad a la Constitución de 1991 y a la vez combatir todos sus ponzoñosos frutos? ¿Cómo puede gritar “¡Viva Cristo Rey!” y al mismo tiempo defender a la Constitución que pretendió destronarle y negar la consagración nacional a su Sagrado Corazón? “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo.” (Mt 6, 24)

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lunes, 13 de junio de 2022

Editorial: No existe la “doctrina del mal menor” en la moral católica.

InfoCaótica: El mal menor no es un pecado menor

Desde la fundación de Voto Católico Colombia, hemos señalado al ´”voto útil” como el enemigo del Voto Católico, que debe siempre ser en conciencia. Cada cuatro años, los buenos candidatos que se han presentado, especialmente en las elecciones legislativa, han sido sistemáticamente abandonados por el voto de los católicos, quienes ante el temor infundido por la izquierda, han decidido votar por “el candidato con opciones” que al salir elegidos han participado y apoyado la misma agenda progresista de la izquierda.

Esa misma lógica malsana es la que cada cuatro años vende a los católicos un mal candidato, un candidato abortista, eugenista, eutanasista homosexualista, con la excusa de que es un “mal menor” al ser comparado con el candidato de la izquierda. En los años anteriores el nombre de “mal menor” hacía referencia a que la elección era entre un candidato que defendía la legalización total del aborto frente a otro que decía “respetar” las decisiones de la Corte. En aquel entonces el mal menor era meramente aparente, pero al menos evidenciaba la necesidad de mantener las apariencias en función de los votos, cosa que hoy ya ni es necesaria.

En efecto, hoy en día no sólo han aparecido católicos, católicos pro-vida, conservadores, de formación supuestamente tradicional, quienes no sólo le tuercen el pescuezo a la moral católica para defender la existencia de una “doctrina del mal menor”, no sólo para justificar la licitud moral de votar por un candidato abiertamente radical en temas como el aborto, la ideología de género o la legalización de la droga, sino incluso para pretender que habría una obligación de votar por ese supuesto “mal menor”. Indepedientemente de la situación concreta del país y de los candidatos existentes, parece urgente desmentir la existencia de semejante “doctrina del mal menor” que bajo los mismos mecanismos de la moral de situación, destruye los fundamentos de la moral católica.

La supuesta doctrina del “mal menor”

Según tal “doctrina”, estando abocados a elegir entre dos males, en este caso votar en una elección en que el programa de ambos candidatos es malo (ej: ambos candidatos son abortistas), es perfectamente legítimo optar por el menos malo de los dos (ej: Aquel de los dos que no es Comunista), mientras se tenga claro que no se vota a favor del candidato malo sino en contra del otro peor. Esta salvedad según unos debería hacerse de forma pública, mientras que otros dicen que basta con que el católico tenga esa claridad en la conciencia. Algunos añaden incluso, que siendo uno de los dos candidatos un Comunista, existiría incluso la obligación de oponerse a él por todos los medios, incluyendo votar por el otro candidato, de modo que los católicos que votasen en blanco o se abstuviesen de votar serían culpables de omisión por “permitir que Colombia caiga bajo el yugo del Comunismo”.

Resulta difícil encontrar el fundamento que utilizan los católicos antecitados para defender la existencia de supuesta “doctrina del mal menor”. El P. José María Iraburu la describe citando a Santo Tomás:

El gobierno humano proviene del divino y debe imitarle. Pues bien, siendo Dios omnipotente y sumamente bueno, permite, sin embargo, que sucedan males en el universo pudiéndolos impedir, no suceda que, suprimiendo esos males, queden impedidos bienes mayores o incluso se sigan peores males. Así, pues, en el gobierno humano, quienes gobiernan toleran también razonablemente algunos males para no impedir otros bienes, o incluso para evitar peores males. Así lo afirma San Agustín en II De Ordine: Quita a las meretrices de entre los humanos y habrás turbado todas las cosas con sensualidades. Por consiguiente, aunque pequen en sus ritos, pueden ser tolerados los infieles, sea por algún bien que puede provenir de ello, sea por evitar algún mal. (Summa Teológica, II-II, q.10, art. 11)

Aquí conviene anotar que existe una diferencia radical entre la tolerancia del mal menor, propuesta por Santo Tomás. y la pretendida “doctrina del mal menor” que defiende la posibilidad de hacer el mal con el objeto de hacer un bien. Santo Tomás indica la licitud de tolerar el mal menor en la acción misma de Dios, que pudiendo eliminar el mal del Mundo no lo hace, sin que pueda decirse en ningún momento que Dios sea la causa del mal existente. Dios permite el mal menor, pero en ningún momento hace el mal, pues eso sería absolutamente contrario a su naturaleza.

En ese orden, la doctrina moral de la Iglesia siempre ha rechazado la tesis maquiavélica según el cual una acción mala pueda convertirse en buena según el efecto buscado.

En verdad, si es lícito alguna vez tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande, no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien, es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social. (Pablo VI, Humanae Vitae 14)

Según la filosofía moral, la bondad o malicia del acto depende del objeto, intención y las circunstancias. La intención hace referencia a la parte subjetiva del acto, el fin deseado por la voluntad al mover la acción, el objeto a la acción en sí misma considerada, y las circunstancias a los demás aspectos contingentes que rodean la acción (incluyendo los efectos, salvo que sean previstos pues entonces son incluidos en la intención). La Iglesia enseña que un acto bueno requiere bondad de intención, objeto y circunstancias (bonum ex integra causa malum ex quocumque defectu) por lo cual un acto que sea objetivamente malo, no puede convertirse en bueno sólo por estar inspirado por una buena intención o procurando obtener un efecto bueno. (Juan Pablo II, Veritatis Splendor 81)

Contra esta misma tesis del consecuencialismo moral advierte el famoso moralista Antonio Royo Marín (negrillas nuestras):

El mal menor es un mal, y no es lícito jamás inducir a nadie al mal, aunque se trate de un pecado venialísimo. No vale decir que al aconsejarle el mal menor no se intenta la producción de ese mal menor, sino la disminución del mal mayor, lo cual no deja de ser un bien. Es falso este modo de razonar. Porque lo que procede para alejarle del mal mayor es aconsejarle que desista de él, o proponerle un bien en el que no había reparado, o distraerle para evitar que se entregue al mal, o a lo sumo proporcionarle ocasión de un mal menor sin aconsejárselo; pero jamás aconsejándole un mal, aunque sea menor. Si no es lícito jamás inducir a nadie a cometer un pecado leve, ¿por qué lo ha de ser en esta ocasión? De dos males desiguales o iguales no se puede aconsejar ninguno: hay que rechazar los dos. Tanto más cuanto de ordinario se incurrirá en el inconveniente notado por los partidarios de la última opinión indicada, a saber: que se le hará cometer un segundo pecado (el menor), además del mayor ya cometido en su corazón. (Antonio Royo Marín O.P., Teología Moral para Seglares II, Lib. III Trat. I, Sec. I, Cap. III, lit. G)

Aunque en esta ocasión se refiere específicamente al escándalo que comete quien aconseja un mal, con la excusa de que se trata de un mal menor frente al que se quiere cometer, el principio es perfectamente aplicable para el caso del voto, pues el voto no es más que el mensaje enviado por la ciudadanía (Si bien limitado y filtrado por el rango de opciones que le permiten los partidos políticos) acerca del tipo de gobierno que desean tener, y por ende tiene una cierta relación de causalidad respecto de los actos realizados por el gobierno elegido.

¿Votar por un candidato implica necesariamente avalar todo su programa?

Ahora bien, algunos de estos católicos niegan que votar por un candidato que en su programa haya declarado defender el aborto, las uniones homosexuales, etc. constituya un mal intrínseco capaz de viciar por completo la moralidad de la accion. Más aún, si consideramos que actualmente no existe ningún candidato que no defienda la legalización, al menos parcial del aborto, es perfectamente lícito guiarse por otros temas a la hora de votar mientras se deje públicamente claro el desacuerdo con los aspectos reprochables del programa del candidato.

Sin embargo, algo muy distinto nos dice el Magisterio de la Iglesia:

En tal contexto, hay que añadir que la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral. Ya que las verdades de fe constituyen una unidad inseparable, no es lógico el aislamiento de uno solo de sus contenidos en detrimento de la totalidad de la doctrina católica. El compromiso político a favor de un aspecto aislado de la doctrina social de la Iglesia no basta para satisfacer la responsabilidad de la búsqueda del bien común en su totalidad. Ni tampoco el católico puede delegar en otros el compromiso cristiano que proviene del evangelio de Jesucristo, para que la verdad sobre el hombre y el mundo pueda ser anunciada y realizada. (Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al  compromiso y la conducta de los católicos en la vida política 4)

Cabe recordar que en esa misma nota doctrinal el Card. Ratzinger incluyó el rechazo al aborto y la eutanasia como “exigencias éticas fundamentales” que “no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno”, y en otros pronunciamentos posteriores, ya como Benedicto XVI, los denominó “principios no negociables”. ¿Qué puede significar esa “no negociabilidad” de la defensa de la vida humana si pretendemos votar en favor de un candidato abortista sólo “porque el otro es peor”?

Los católicos malminoristas argumentan la posibilidad de votar por el “menos abortista” de los candidatos, rechazando la parte mala de su programa político, invocando un pronunciamiento de Juan Pablo II:

Un problema concreto de conciencia podría darse en los casos en que un voto parlamentario resultase determinante para favorecer una ley más restrictiva, es decir, dirigida a restringir el número de abortos autorizados, como alternativa a otra ley más permisiva ya en vigor o en fase de votación. No son raros semejantes casos. En efecto, se constata el dato de que mientras en algunas partes del mundo continúan las campañas para la introducción de leyes a favor del aborto, apoyadas no pocas veces por poderosos organismos internacionales, en otras Naciones —particularmente aquéllas que han tenido ya la experiencia amarga de tales legislaciones permisivas— van apareciendo señales de revisión. En el caso expuesto, cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista, un parlamentario, cuya absoluta oposición personal al aborto sea clara y notoria a todos, puede lícitamente ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de esa ley y disminuir así los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública. En efecto, obrando de este modo no se presta una colaboración ilícita a una ley injusta; antes bien se realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos inicuos. (Juan Pablo II, Evangelium Vitae 73)

Empero, es importante anotar las profundas diferencias en el caso hipótético señalado en la encíclica y el caso en el que se pretende aplicar la analogía. En primer lugar, nótese que Juan Pablo II deja bien claro que se trata de una opción “más restrictiva” respecto del mismo tema del aborto, es decir que la opción por la cual se opta no es dejar el aborto tal y como está (“Soy respetuoso de las decisiones de la Corte”) ni mucho menos dejar de lado el tema del aborto y pasar a otros temas del programa político (“ambos son igual de abortistas”), sino que implique una limitación del mal que ya se está cometiendo, aunque lo permita en cierto grado. En este caso se aplica plenamente el principio de Santo Tomás en tanto que el mal no es causado por el voto del parlamentario, sino permitido con algunas restricciones.

Además, se ha de notar la diferencia entre el voto público que realiza el parlamentario de forma pública en las corporaciones, y el voto que realiza el ciudadano de forma anónima. El primero puede declarar públicamente las razones de su voto y realizar las salvedades y matices que sean necesarias para presionar en favor de una prohibición total del aborto, mientras que el segundo sólo puede marcar la casilla del candidato sin que pueda hacer en el tarjetón ninguna anotación sobre los aspectos negativos de su programa ni declarar a nadie su desacuerdo con los mismos, su voto será artiméticamente sumado a los otros millones de ciudadanos y contabilizados como un apoyo pleno a la candidatura de tal candidato. Si el candidato abortista obtiene 5 millones de votos la ley y el sentido común dan por hecho que esos 5 millones de ciudadanos avalan el programa político del candidato sin que haya forma de adivinar que 3 millones de ellos están en desacuerdo con su apoyo al aborto.

Pretender que puede sancionarse con el voto el programa abortista de un candidato sólo por el hecho de pensar en la conciencia, o afirmar públicamente, que se rechaza ese punto o que no se vota por ese candidato sino contra el otro, recuerda a los abusos jesuíticos del principio de restricción mental según los cuales podría responderse al que interroga algo que le dejase completamente engañado si en nuestra conciencia le damos un significado diferente a las palabras de modo que subjetivamente no sería mentira lo dicho, aunque en su sentido explícito lo sea. Al respecto sirva recordar los límites que existen al uso legítimo de tal recurso (negrillas nuestras):

4.a No es lícito, sin embargo, usar la restricción mental cuando es obligatorio manifestar la verdad por exigirlo así la fe, la caridad, la justicia, la religión, etc. Y así no puede usarse cuando equivaldría a negar la fe ante el tirano que interroga sobre ella o en la confesión sacramental de los pecados que se acusan por primera vez (pero sí en caso de estar ya confesados); cuando se trata de alguna condición substancial para la validez de un contrato; ante el juez que interroga legítimamente (a no ser que se trate de la confesión del propio delito, como ya hemos dicho); ante el legítimo superior que interroga sobre cosas necesarias para el gobierno de los súbditos; cuando de la restricción surgiría algún daño injusto para el prójimo, etc. (Antonio Royo Marín O.P., Teología Moral para Seglares II, Lib. III Trat. I, Sec. II, Cap. IV, art. 1)

Aunque el católico pueda considerar las razones de su voto de forma completamente diversa, la única lectura objetiva que se podrá hacer del mismo será la sanción del programa político al cual se ha dado el voto. Adicionalmente, si fuera lícito a un católico obviar los aspectos intrínsecamente perversos del candidato por el cual se vota, y votar en su lugar por los pocos buenos que hubiese o a duras penas “por que no gane el otro”, entonces quienes así piensan están legitimando a su vez que el católico vote por el candidato contrario. De modo que el supuesto principio resulta absurdo para decidir el voto.

¿No puede aplicarse en este caso el principio de doble efecto?

Aunque ya haya quedado suficientemente refutado, conviene rescatar la verdadera moral católica de las falsificaciones que actualmente circulan, y otro de esos puntos falsificados es el principio de doble efecto. Según este principio, es lícita una acción de la que se sigan un efecto bueno y un efecto malo siempre y cuando sea el efecto bueno el que se desea procurar. En este orden, dicen los católicos malminoristas que es perfectamente legítimo dar el voto al candidato abortista pues en este caso evitar la victoria del otro candidato es el efecto bueno que se procura y la victoria de ese candidato abortista es el efecto malo que no se puede evitar.

No obstante, se debe recordar que para que pueda hablarse del principio de doble efecto, deben concurrir las siguientes condiciones:

a) que la acción u omisión sea buena o indiferente; b)que de ella se siga, al menos, con la misma inmediación, el efecto bueno, y no éste mediante el malo; c) que el efecto bueno sea proporcionado al malo; y d) que se intente únicamente el bueno y no el malo. (Antonio Royo Marín O.P., Teología Moral para Seglares II, Lib. II, Cap. I,  Sec. II, lit. A)

En este caso, el principio de doble efecto no se aplica puesto que dar el voto a un programa político que defiende un promueve un mal intrínseco como el aborto es una acción objetivamente mala, y porque el efecto malo (la aprobación del candidato abortista) resulta un efecto inmediato del voto, mientras que el efecto bueno (evitar la elección del otro candidato) es un efecto remotísimo que para darse exige un montón de causas adicionales (el voto de los otros millones de ciudadanos).

Sirva además anotar la diferencia substancial de inmediación entre ambos efectos, para resaltar la desproporción absurda en que incurren cuando al mismo tiempo que afirman que el católico que vota por el candidato A no se hace culpable de la promoción del aborto contenida en su programa de gobierno, mientras que los católicos que votan en blanco o no votan sí son culpables del mal contenido en el programa del candidato B. ¿Cómo pretenden culpabilizar a estos últimos de los efectos indirectos de su opción, de lo que el voto no implica de forma necesaria ni suficiente, mientras que ellos se exoneran de los efectos directos de la suya, de lo que el voto sí afirma necesariamente?

Católicos totalmente secuestrados por el inmanentismo

¿Significa entonces que ante una elección en que dos candidatos apoyan el aborto la única opción católica es abstenerse o votar en blanco? ¿Podemos permanecer de brazos cruzados y permitir que el país se vaya al abismo? ¿No es esto contradictorio con el deber de todo católico de participar en la vida política para la construcción del bien común?

Como indicamos al inicio de este editorial, en Voto Católico Colombia siempre hemos defendido que el voto católico ha de ser siempre voto en conciencia, porque si bien reconocemos que el voto tiene un valor ínfimo a nivel político (igual a la fracción numérica de un voto individual entre los millones de votos depositados) consideramos, a la luz del magisterio, que tiene un valor fundamental en la conciencia del individuo que con su voto avala las acciones del gobierno elegido. Lamentablemente, este orden de prioridades se ve completamente subvertido cuando los católicos, haciendo alegres cálculos políticos y sobreestimando el peso de su voto, transigen en aspectos fundamentales de la fe y la moral y minimizan la gravedad del aborto, la eutanasia, la sodomía, la blasfemia, etc.

En muchos de estos ambientes se defiende la lucha contra el comunismo como una parte de la lucha espiritual trasladada al campo social, y no podríamos estar más de acuerdo al respecto. Lo que nos resulta incomprensible es que en función de frenar el comunismo se pretenda legítimo aliarse con el diablo, y la demonización del comunismo nos lleve a exculpar por completo pecados tan grandes que claman al Cielo por justicia, como los anteriormente citados. Tal mentalidad, aunque se revista de lenguaje muy espiritual, no es sino un síntoma del inmanentismo reinante entre los católicos, aún los más conservadores y tradicionales.

En efecto, el único interés del diablo es la perdición de las almas, y para ello puede servirse tanto de la mano derecha como de la mano izquierda. Ciertamente un régimen político puede ser totalmente instrumental en tal propósito, o por el contrario puede fomentar la virtud entre los ciudadanos, pero es ingenuo (si no una terrible presunción) que es posible derrotar los planes preternaturales con una sutil estrategia política de concesión al mal. El diablo siempre será más astuto que nosotros, y la mejor prueba es ver cómo de mal menor en mal menor en Colombia hemos llegado al peor de los escenarios posibles (legalización total del aborto, “matrimonio” homosexual con adopción, eutanasia infantil, suicidio asistido, alquiler de vientres, ideología de género obligatoria en los colegios, y un largo etc.). La única forma de vencer al demonio es con el influjo de la Gracia de Cristo que puede hacer brotar la santidad en el corazón más endurecido.

Ningún gobierno o régimen político podrá jamás detener el plan de salvación que Dios ha establecido para el ser humano desde el inicio de los tiempos, así como no hubo emperador romano, por violento o astuto que fuera, capaz de frenar la difusión de la Fe Cristiana en los primeros siglos. Si el miedo a un eventual cambio de régimen nos lleva a renunciar a aspectos fundamentales de la Fe y de la moral, no estaremos muy lejos de los que apostataban por el miedo a la muerte. Cuando contemplamos los problemas políticos con una perspectiva verdaderamente espiritual salta a la vista que el demonio gana mucho más cuando consigue que los católicos defiendan el aborto, la eutanasia o la blasfemia como el “mal menor”, que cuando logra que los incrédulos y liberales instauren el régimen progresista que el vientre les dicta.

Si verdaderamente “[El candidato A] es el demonio”, o el gobierno del candidato B “es el inicio del Apocalipsis” (expresiones reales escuchadas a algunos católicos), no podemos permitir que el miedo nos lleve a vender el alma. Al contrario, cualquiera que sea el resultado de las elecciones del próximo domingo, podemos estar seguros que el próximo gobierno podrá ser el peor que hayamos visto en la historia reciente y aún así recibirlo con la esperanza intacta. Pues,

"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro." Romanos 8, 35-39.

Y no se entienda en esta sana indiferencia un llamado al retraimiento o apartamiento donatista frente a la vida política. Al contrario, existen mecanismos mucho más efectivos y para la participación política que el acto de depositar un papel cada cuatro años. Si tenemos que dar la pelea los próximos cuatro años contra el gobierno ultraprogresista que de seguro nos gobernará, lo mínimo es que mantengamos los principios intactos y la conciencia limpia.

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martes, 12 de junio de 2018

Carta abierta a Gustavo Petro, por P. Mario García Isaza

Reproducimos el siguiente articulo escrito por el P. Mario García Isaza, formador del seminario arquidiocesano de Ibagué, que nos lo ha enviado personalmente.

Resultado de imagen de mario garcia isazaSeñor: permítame referirme al reciente episodio, cumplido frente a la basílica del Voto Nacional, y en el cual recibió usted la adhesión de Antanas Mockus y de Claudia López. Yo adivino, –usted dirá si es equivocada mi percepción– que las circunstancias con que se desarrolló dicho acto no fueron iniciativa suya, sino de ese personaje pintoresco que ahora lo respalda. Ese acto chocarrero se inscribe perfectamente en el estilo teatral, un tanto rufianesco, que lo ha caracterizado; el mismo con que pretendía convertir en acto de autoridad ante sus alumnos un gesto de impúdico exhibicionismo; el que le sirvió para mostrar su desdén frente al matrimonio al celebrar el suyo con tintes circenses y sobre un paquidermo; el mismo con que, en irrespetuosa patanería, le lanzó un vaso de agua en el rostro a quien controvertía sus ideas. ¡Ese es él: el estilo es el hombre!

Pero, doctor Petro, ¡ qué equivocación fatal, la suya, al prestarse a semejante bufonada! Quiero decirle que, más allá de la ridiculez de la escena, para nosotros, los católicos, y seguramente para muchos que, sin serlo, guardan una pizca de buen sentido y de respeto, lo hecho por ustedes es una ofensa, un premeditado insulto a valores que profesamos y a cosas que veneramos. El Decálogo que Moisés recibió grabado en piedra es la revelación de normas y principios que orientan nuestro comportamiento privado y nuestras relaciones con Dios y con los demás. Posar, como lo hicieron, de nuevos portadores de mandamientos para usted, esculpidos en piedra como la Ley del Sinaí; mostrar, en una especie de estola, una frase que pertenece a la liturgia eucarística; escoger, para la escena histriónica precisamente el día del Sagrado Corazón y casi el atrio del templo que recuerda la consagración de Colombia a ese Corazón Sacratísimo, todo eso, no me diga usted que no obedece a un propósito perverso. ¿O es usted tan ingenuo y majagranzas que no se percató de esa intención? No lo creo, usted es sagaz.

Es bueno que sepa, doctor Petro, que con lo que hicieron sus nuevos seguidores, mendicantes de un respaldo que Colombia les ha negado, a nosotros nos han quedado dos cosas perfectamente claras. La primera, su absoluta incoherencia y su disposición a firmar, con el fin de granjearse adeptos, unos compromisos diametralmente opuestos a lo que había afirmado y propuesto durante toda su campaña; imposible confiar en quien tan fácilmente se desdice y negocia sus convicciones. Y la segunda : que jamás podríamos cohonestar o apoyar con nuestro voto a una persona como usted, que en tal forma pisotea los valores morales y religiosos de la comunidad. Si nos faltaba algún argumento para no votar nunca por sus programas, usted y su grotesco moisés nos lo han proporcionado.

Probablemente a usted, doctor Petro, no le importe lo que voy a asegurarle : que oro por usted, y oro para que el Dios de Colombia nos ayude a preservar lo que nos queda de convicciones y principios cristianos.

Mario García Isaza

c.c. 41079

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miércoles, 6 de junio de 2018

Filósofo pro-pedofilia, pro-zoofilia y pro-infanticidio apoya la candidatura de Gustavo Petro

peter-singer-1-900x485Según informan los medios de comunicación, el filósofo Peter Singer, padre del movimiento animalista, y defensor abierto de la pedofilia, la zoofilia y el infanticidio, ha publicado una carta en la que expresa su apoyo a la candidatura del ex-guerrillero Gustavo Petro Urrego. Peter Singer acuñó el concepto de “seres sintientes”, como una categoría que reúne a todas las especies animales, para abogar por que se le reconozca a los animales los mismos derechos que los humanos, mientras se niega tales derechos a los niños de menor edad.

La filosofía de Singer es una exacerbación del utilitarismo de Jeremy Bentham. Según la escuela utilitaria, todas las categorías morales son reducibles al placer y el dolor. Dice Singer: “El dolor es malo, y cantidades similares de dolor son igualmente malas, sin que importe a quien le pueda doler […] Por el contrario, el placer y la felicidad son buenos sin importar de quién pueda provenir el placer y la felicidad”. Esta identificación placer=bueno, dolor=malo, conduce inevitablemente a la aniquillación de la moralidad humana, pues la reduce a realidades absolutamente subjetivas, haciendo que el bien y el mal queden vacíos de significado.

Pero además, al hacer del placer y el dolor los ejes de toda moralidad, no sólo se la vacía, sino que de paso, se la deshumaniza. En efecto, al reducir el bien y mal a placer y dolor se reduce la moralidad a los meros impuslos animales, y se niega toda distinción entre el comportamiento humano y el de cualquier otra especie animal. De ahí que para Singer, un animal adulto de cualquier especie es considerado moralmente superior a un ser humano discapacitado o un niño recién nacido.

Usted escribió en Ética práctica que ‘matar a un chimpancé es peor que matar a un ser humano que, debido a una discapacidad intelectual congénita, no es ni podrá ser nunca una persona’.

Singer: Tenemos que estar seguros de que se trata de gente realmente discapacitada intelectualmente, así que si el niño no está ni capacitado para reconocer a otra gente, ni para establecer relaciones sociales, ni para disfrutar de su vida, mientras que el chimpancé sí tiene una vida más rica y compleja que ese ser humano gravemente discapacitado, entonces creo que hay menos pérdida en matar a ese humano que en matar al chimpancé.

Siguiendo con la misma línea de razonamiento, Singer ha afirmado no tener “tabúes morales” cuando se le ha preguntado sobre su postura frente a la pederastia. También ha dado su aprobación para la práctica del bestialismo. Sin embargo, su aberrante radicalismo, lejos de presentarle un obstáculo en su carrera, le ha impulsado a convertirse en profesor de “ética” de algunas de las mejores universidades de los Estados Unidos.

Esta es la carta que han publicado varios medios de comunicación:

Gustavo Petro es un político comprometido con el fomento del trato ético de los animales. Y sé que esto no se queda solo en palabras, pues ya como Alcalde de Bogotá contribuyó a detener formas de crueldad contra los animales, prácticas que han causado un gran sufrimiento. Ahora tiene un programa para Colombia en el que los animales se consideran seres sintientes que merecen un trato digno. En sus leyes fundamentales, toda la Unión Europea reconoce hoy a los animales como seres sintientes. La ley colombiana también lo hace, pero todavía permite formas de entretenimiento en las que se usa a los animales y se les causa un enorme sufrimiento.

El programa de Petro aspira a detener esto. Se trata de un cambio informado que deben respaldar todos aquellos a quienes les importan los animales. Las personas que se preocupan de tal forma por los animales también se preocupan por los seres humanos. Yo apoyo la candidatura de Petro, pues su idea de la igualdad incluye no solo a todos los ciudadanos de Colombia, sino también a los animales.

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lunes, 28 de mayo de 2018

Editorial: Cristo es Rey

Las elecciones no son tan importantes. Así es, parece un contrasentido con todo lo que hemos venido afirmando a lo largo de los últimos dos años, pero quien recuerde nuestro editorial el 11 de marzo pasado, entenderá a qué nos referimos. No se trata de que neguemos que haya candidatos que defiendan la aplicación de los acuerdos con las FARC, autopista directa al socialismo del siglo XXI. No se trata de que ignoremos que hay candidatos que prometen un impulso a la agenda LGBT en todo nivel. Se trata de que no olvidemos que Cristo es Rey, un Rey que vendrá a hacer justicia, y a dar su paga a los malvados.

Tener esto presente nos libra de la angustia y la desesperanza. Puede que el Comunismo gane en estas elecciones, puede que los inmorales se alcen en el poder, puede que la perversión se difunda desde todos los organismos del Estado. Al final, Cristo los barrerá de la faz de la Tierra de un soplo, mostrando a toda la creación que Él es quien gobierna sobre todo, y que nada sirven los poderes del hombre contra la majestad de Dios.

Así pues, cuando votamos no podemos dejarnos llevar por el miedo, la rabia o el odio. Nuestra salvación como Nación no depende de la victoria o derrota de tal o cual candidato, y duele mucho ver a los católicos enfrentándose y enemistándose entre sí por apoyar candidatos que, sin excepción, comparten todos una ideología abiertamente anti-cristiana, aunque la disimulen en tiempo de campaña electoral. Cristo es Rey, y ni el Comunismo de Petro, ni el Progresismo de Duque, ni la Ideología gay de Fajardo, serán tan graves como para que ensuciemos nuestra conciencia colaborando con el mal, movidos por el miedo.

Cristo es Rey, y es el único Rey a quien debemos nuestra lealtad desde la conciencia. Por eso, cada vez que vayamos a las urnas, aún más que nuestros temores sobre el futuro del país, que sea nuestra conciencia limpia ante Cristo lo que decida nuestro voto.

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viernes, 27 de abril de 2018

Conozca lo que piensan los candidatos a presidente sobre aborto, eutanasia, agenda LGBT y más

2009-11-10. JULIO CESAR GONZALEZ QUICENO MAS CONOCIDO COMO MATADOR. PIC106147Presentamos el resultado de nuestro seguimiento a las posturas de los candidatos a la presidencia de le República por el periodo 2018-2022. Siguiendo la misma metodología que con las elecciones al Congreso, hemos evaluado a los candidatos en su postura sobre el aborto, la eutanasia, las uniones homosexuales, la adopción homsoexual, la Ideología de género, el alquiler de vientres, el laicismo y los acuerdos con las FARC. Al hacer clic sobre el nombre del candidato se podrá ver la información completa del candidato, incluyendo los links con las fuentes de la información.

Estos son los criterios de evaluación que utilizamos:

Aborto: ¿Considera que se han de mantener o ampliar las causales de despenalización del aborto según la sentencia de la Corte Constitucional C-355 de 2006, o al menos alguna de ellas?

Eutanasia: ¿Considera que se ha de mantener la despenalización de la eutanasia y la asistencia al suicidio según la sentencia de la Corte Constitucional C-239 de 1994?

Uniones Homosexuales: ¿Considera que se debe mantener el “matrimonio civil” entre personas del mismo sexo, o algún tipo de unión civil a las parejas del mismo sexo, que las considere legalmente como familia?

Adopción Homosexual: ¿Considera que se ha de mantener la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo?

Ideología de Género: ¿Considera que el Estado ha de registrar y reconocer la “identidad de género” y el “sexo autopercibido” en lugar del sexo biológico, y enseñar a nivel educativo la igualdad moral entre la homosexualidad y la heterosexualidad así como la diversidad sexual y la “fluidez de género”?

Alquiler de Vientres: ¿Está de acuerdo con la legalización y reglamentación de la práctica de maternidad subrogada o alquiler de vientres?

Laicismo: ¿Considera que las personas creyentes deberían limitarse a emplear exclusivamente razonamientos de carácter secular a la hora de participar en la vida política o servir como funcionarios públicos?

Acuerdos con las FARC: ¿Considera que se han de implementar los acuerdos firmados entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el grupo terrorista FARC?

Al hacer clic en un registro, podrán ver la información completa del candidato incluyendo, en algunos casos, la fuente en donde encontramos consignada la postura del candidato al respecto.

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viernes, 23 de marzo de 2018

¿Es posible confiar en el supuesto acuerdo provida de Iván Duque?

screenshot-twitter.com 2018.03.23 01-04-14El portal católico Razón+Fe ha informado acerca de un acuerdo entre Alejandro Ordóñez y el candidato del Centro Democrático Iván Duque, por el cual éste último se comprometería con el electorado provida a impulsar la objeción de conciencia y suspender la reglamentación de la eutanasia. Ante las dudas expresadas por nuestros lectores, nos vemos obligados a preguntarnos ¿Es posible confiar en este supuesto acuerdo provida de Iván Duque?

La nota del portal Razón+Fe comienza refiriéndose a un primer acercamiento entre Ordóñez y Álvaro Uribe en que éste último le ratificó “el compromiso del de la campaña del Centro Democrático alrededor de los temas provida y de los valores religiosos que representa Alejandro Ordóñez.”. Según el medio, Uribe ha dicho frente a los temas morales: “Yo pienso lo mismo que el doctor Ordóñez”. Esto contradice abiertamente lo dicho por el mismo Álvaro Uribe en una carta que hizo pública a través de redes sociales y la página del Centro Democrático, en la cual se mostró partidario de una figura para el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, y confirmó su respeto por las tres causales del aborto establecidas por la Corte Constitucional.

Según informa el protal católico, el acuerdo que Ordóñez propuso al candidato Iván Duque plantea “garantizar la objeción de conciencia  de forma transversal para todos los temas de aborto, eutanasia e ideología de género, para personas naturales y jurídicas, para particulares y funcionarios públicos; así como en revertir las regulaciones eutanasia para niños y adultos.” Por su parte “Duque, después de expresar algunas reservas especialmente en materia de eutanasia, terminó aceptando la propuesta de Ordóñez y se comprometió a incluirla de ahora en adelante en sus actos de campaña.”

Ahora bien, inmediatamente después se hace notar que Duque “se abstuvo de firmar un compromiso escrito con estos temas” así como ya había rechazado firmar el “Manifiesto por la Vida” de la organización Unidos por la Vida. Sus razones, en sus propias palabras: “yo no firmo nada que esté por encima de la Constitución”. Respuesta que de por sí ya pone en entredicho cualquier compromiso que implique contravenir la agenda pro-muerte de la Corte Constitucional. Duque ya se ha pronunciado de forma favorable frente a los fallos de la Corte Constitucional sobre el tema de aborto y uniones homosexuales, así que cuando el dice “por encima de la Constitución” cabe entender que se refiere también a la intepretación de la Corte Constitucional. Si no fuera así, ¿Por qué se comprometería con una agenda que no puede suscribir por escrito “por estar por encima de la Constitución”?

Así pues, consideramos irresponsable hacer ver a Iván Duque como el candidato provida y profamilia que nunca ha sido. Si hay católicos que deciden votar por él como un mal menor frente a la amenaza comunista de los acuerdos de paz, que tomen esa decisión con una conciencia informada. Pero que nadie vaya a votar por Iván Duque creyendo que como presidente va a defender la vida y la familia, oponiéndose al aborto, la eutanasia y la ideología de género.

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martes, 13 de marzo de 2018

Análisis de los resultados de las elecciones al Congreso 2018-2022

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El pasado domingo se llevaron a cabo las elecciones al Congreso para el periodo 2018 – 2022. En total, hubo casi 18 millones de votos, con lo que se refleja un leve aumento en la participación, frente a elecciones anteriores. A pesar de que muchos celebran que el Centro Democrático se haya convertido en el partido más votado, y Uribe se convierta en el senador más votado de la historia, cuando se observa el cuadro completo, la gran victoria corresponde a la izquierda, que combinada iguala a la bancada uribista, y con las cinco curules regaladas de las FARC y el apoyo del Partido Liberal, suman un tercio del Congreso, capaz de paralizar debates.

las maquinarias sólidas

Por un lado, las maquinarias se mantuvieron con pérdidas bajas, a pesar de su generalizado desprestigio en la opinión pública. El partido Cambio Radical, de Germán Vargas Lleras, logró casi duplicar sus curules en ambas cámaras (9 a 16 en Senado, y 16 a 30 en Cámara de Representantes), en virtud de alianzas con barones electorales y una cuasi absorción del partido Opción Ciudadana. El Partido Conservador pasó de 20 a 15 curules en el Senado, y de 27 a 21 en la Cámara. El Partido Liberal pasó de 17 a 14 curules en el Senado, y de 39 a 35 curules en la Cámara. El más golpeado fue el Partido de la U, que tras perder a sus mayores electores por casos de corrupción, pasó de 21 senadores a 14, y de 27 representantes a 25.  No obstante, ni los graves escándalos por repartición de “mermelada” al interior de la “unidad nacional”, ni los graves efectos de la Reforma Tributaria de 2016, ni el sometimiento del Congreso al Ejecutivo con motivo del acuerdo con las FARC han sido suficientes para hacer tambalear las maquinarias electorales. Así pues, una eventual victoria de Vargas Lleras en mayo le permitiría fácilmente reproducir el modus vivendi del gobierno Santos y gobernar con la misma coalición de partidos, si bien tendría mayores dificultades a la hora de configurar las mayorías legislativas.

Una aparente victoria del uribismo

Es verdad que el Centro Democrático aumentó su votación respecto de hace cuatro años. Sin embargo bien en la Cámara de Representantes, casi duplicó sus curules (de 19 a 32), en el Senado perdió una curul (de 20 a 19). Esta reducción de curules en el Senado, significa que ese aumento general fue proporcionalmente menor en el Centro Democrático que en otros partidos. Por otro lado, en el Senado se quedaron por fuera varias personalidades del círculo ideológico inmediato de Álvaro Uribe, como José Obdulio Gaviria, Alfredo Rangel y Alfonso Plazas Vega, con lo cual se verifica una notable transformación hacia un partido conformado por barones electorales regionales, al igual que como se ve también en el caso de la Alianza Verde, demostrando que es un proceso inherente a los partidos políticos en nuestro país. Otra razón para el triunfalismo en el Centro Democrático es que su candidato presidencial Iván Duque haya arrasado en la consulta de la coalición del NO con el 67,74% de los votos (4.038.101), superando ampliamente los 2.849.331 votos que recibió Gustavo Petro en la consulta de la izquierda. pero ¿Nadie se pregunta por qué 4 millones de personas votaron por Iván Duque y sólo 2 millones y medio votaron por el Centro Democrático? A simple vista se diría que 1’500.000 de los votos de Duque en la consulta provienen de sectores distintos al uribismo, una alianza que tendrá que concretarse si quiere ganar en la primera vuelta. por el contrario, los votos de Gustavo Petro sí parecen coincidir con la suma de los votos Polo-Verde-Decentes, que sería el apoyo que recibiría si Sergio Fajardo se adhiere a su candidatura.

Un gravísimo ascenso de la izquierda

En efecto, el gran golpe de la izquierda estuvo con el partido Alianza Verde, que gracias a la figura de Antanas Mockus logró duplicar el número de senadores (de 5 a 10) y además logró un aumento en sus representantes a la Cámara, (de 6 a 9) gracias a la consolidación de su poder en Boyacá. El Polo Democrático mantuvo sus 5 escaños en el Senado, y perdió un representante a la Cámara (3 a 2). Pero a este bloque se suma el ingreso de la “Lista de la Decencia” conformada por la alianza entre Gustavo Petro y la Unión Patriótica, que se estrena con 4 senadores y 2 representantes a la Cámara. Así, el bloque de la izquierda es capaz de sumar 19 votos, con lo que iguala a la bancada del Centro Democrático, y previsiblemente conseguirá la adhesión de los 5 senadores de las FARC, con lo que quedan muy cerca de alcanzar un tercio del Senado.

Este bloque, por mucho que aparente apelar a sectores distintos de la ciudadanía, representa una unidad política, como lo evidencian los múltiples saltos de personajes de uno a otro partido. Antanas Mockus, el mayor elector en la Alianza Verde, en 2011 salió de la Alianza Verde y se lanzó como candidato a la Alcaldía de Bogotá por la Alianza Social Independiente, que hoy integra la “Lista por la Decencia”. Así mismo, Inti Raúl Asprilla, representante de los Verdes en Bogotá, es hijo de Guillermo Asprilla quien fue la mano derecha de Gustavo Petro en la alcaldía. Por su parte, Aída Avella, que salió elegida senadora por la “Lista por la Decencia”, hace cuatro años se había presentado como candidata por la Alianza Verde. Por no mencionar que Antonio Navarro Wolf, hoy en el Partido Verde, y Gustavo Petro, líder de los “Decentes”, provienen ambos del M-19 y fueron congresistas por el Polo Democrático.

Estrepitosa derrota de la Vida y la Familia

Frente a los temas de Vida, Familia y el derecho de los padres a decidir el tipo de educación que recibirán sus hijos, definidos por el magisterio del papa Benedicto XVI como “no negociables”, las elecciones no podrían haber sido más desastrosas. No sólo se consolidó un bloque anti-vida y anti-familia en el Congreso, con el crecimiento de la izquierda, que de forma activa y militante impulsará la ampliación del aborto y la imposición de la Ideología de Género, sino que todos los candidatos que tomaron como bandera principal de campaña la defensa de la vida y la familia fueron derrotados, empezando por el ex procurador Alejandro Ordóñez. En términos políticos, significa el entierro del movimiento de rechazo a las cartillas de la ministra Gina Parody, que provocó movilizaciones masivas en agosto de 2016.

A continuación, la lista de los Congresistas elegidos para el periodo 2018-2022. No se incluyen las 10 curules que tendrá el partido de las FARC, por no ser producto de las elecciones sino del acuerdo de La Habana.

Senado

Cámara de Representantes

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viernes, 9 de marzo de 2018

Vea aquí a los candidatos al Congreso mejor calificados en Vida y Familia

Observatorio electoralLlegamos ya a las elecciones al Congreso de la República el próximo domingo 11 de marzo. Estas elecciones son de una importancia sin precedentes, pues de la conformación del Congreso, y también de las consultas presidenciales, depende en gran medida que el país sea aplastado por la tenaza doble del marxismo agrario y el marxismo cultural y caiga de cabeza abajo en la cloaca de la degradación moral absoluta, o tome la que tal vez sea la última oportunidad de contraatacar e intentar reestablecer el respeto por la Vida, la Familia y la ley moral.

En estos últimos meses hemos ido recopilando la información disponible sobre las posturas de los candidatos al Congreso frente al aborto, eutanasia, uniones homosexuales, adopción homosexual, ideología de género, alquiler de vientres, laicismo, y la implementación de los acuerdos con las FARC, y presentándola en nuestro Observatorio Electoral. Dado el volumen de la información (más de 1000 candidatos), es muy probable que haya información que no esté aún en el Observatorio, por ello no hemos parado de invitarlos a enviar cualquier información que no esté consignada en la aplicación.

Por la misma razón de que son muchos los candidatos, las listas parecen interminables y es muy probable que alguno se pierda entre tantos nombres, hemos decidido presentar por separado los nombres de los candidatos que se destacan por satisfacer los criterios que establecimos, respondiendo con un rechazo contundente a la cultura de la muerte y la ideología de género. También incluimos en una tabla aparte los candidatos de las consultas interpartidistas hacia la presidencia de la república por lo que también se votarán este domingo.


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sábado, 24 de febrero de 2018

Editorial: 3 preguntas para votar en conciencia

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Mucha gente nos ha solicitado una recomendación sobre candidatos para las elecciones al Congreso el próximo 11 de marzo. En Voto Católico Colombia nos hemos comprometido a presentar información objetiva a nuestros lectores sin tratar de inducir su voto hacia ningún candidato o partido en específico: “Está página no pretende inducir el voto de los colombianos hacia ningún candidato específico sino proveer información respecto de la postura de los candidatos frente a la moral cristiana”. No obstante, consideramos conveniente presentar una serie de preguntas de ayuda para decidir un voto en conciencia.

Estamos partiendo del hecho de que el votante ya ha revisado en nuestro Observatorio Electoral las posturas morales de los candidatos y ya tiene a un candidato de su preferencia. Ahora bien, conviene examinar unos factores adicionales, adicionales a la simple postura del candidato, que hay que tener presente a la hora de elegir:

  1. ¿Conozco la postura moral oficial del partido al que pertenece el candidato? Es importante notar que a la hora de elegir, primero se ha de votar por el partido antes que por un candidato en específico. Aún cuando el candidato sea pro-vida y pro-familia, es inmoral votar por un partido que apoye el aborto y la agenda homosexual, primero porque el partido podría obligar al candidato a votar según esta postura, so pena de expulsarlo y quedarse con la curul, segundo porque el voto primero se suma al partido antes que al candidato, y aún si mi candidato no queda, puedo haber ayudado a elegir un candidato pro-aborto.
  2. ¿Conozco la postura moral de otros candidatos, especialmente los más reconocidos, dentro de la misma lista? Esto por lo mismo dicho anteriormente. Aunque el partido no tenga postura oficial en los temas morales, conviene conocer la postura de los cabeza de lista y las personas con más posibilidades de quedar. Si en la lista abundan personas a favor de la agenda LGBT, puede que mi candidato pro-familia no sea elegido, y termine ayudando con mi voto a aquellos otros.
  3. ¿La defensa de la Vida y la Familia es bandera programática del candidato, o un mero añadido a propuestas de carácter económico, cultural o político? En nuestra experiencia haciendo seguimiento al Congreso de la República, hemos visto cómo algunos candidatos hacen campaña presentándose como pro-vida y pro-familia, pero una vez en el Congreso han asumido una postura reactiva, limitándose a rechazar los proyectos de ley de carácter inmoral, pero sin demostrar ninguna iniciativa por tratar de contrarrestar la revolución cultural. Por eso, conviene preferir a candidatos que llevan la defensa de la Vida y la Familia como principal bandera de campaña, con propuestas concretas, antes que a quienes se declaran pro-vida y pro-familia pero llevan como eje de campaña otras cuestiones.

Con estras tres preguntas, consideramos que la elección en conciencia de un candidato por el cual votar puede hacerse mucho más acertada, y así, los católicos podamos elegir al mejor candidato de entre muchos buenos. Siempre es muy conveniente que el voto de los católicos no se disperse demasiado, de lo contrario puede que ninguno de los candidatos moralmente admisibles alcance a quedar en el Congreso. Por último, no queremos despedirnos sin recomendarles hablar con familiares, compañeros en los movimientos apostólicos, y amigos en general para hacerles ver la importancia de votar en conciencia, según las exigencias morales del voto católico (Fe, Vida y Familia) por encima de otros criterios menos relevantes.

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viernes, 2 de febrero de 2018

¿Conoces la postura moral de los candidatos al Senado y la Cámara 2018-2022?

Observatorio electoralPresentamos el Observatorio Electoral de Voto Católico Colombia para las elecciones al Congreso de la República que se llevarán a cabo el 11 de marzo de 2018. En la siguiente tabla se encuentran todos los candidatos inscritos para Senado y Cámara de Representantes e iremos consignando sus posiciones en cada uno de los temas morales.

Estos son los criterios de evaluación que utilizamos:

Aborto: ¿Considera que se han de mantener o ampliar las causales de despenalización del aborto según la sentencia de la Corte Constitucional C-355 de 2006, o al menos alguna de ellas?

Eutanasia: ¿Considera que se ha de mantener la despenalización de la eutanasia y la asistencia al suicidio según la sentencia de la Corte Constitucional C-239 de 1994?

Uniones Homosexuales: ¿Considera que se debe mantener el "matrimonio civil" entre personas del mismo sexo, o algún tipo de unión civil a las parejas del mismo sexo, que las considere legalmente como familia?

Adopción Homosexual: ¿Considera que se ha de mantener la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo?

Ideología de Género: ¿Considera que el Estado ha de registrar y reconocer la "identidad de género" y el "sexo autopercibido" en lugar del sexo biológico, y enseñar a nivel educativo la igualdad moral entre la homosexualidad y la heterosexualidad así como la diversidad sexual y la "fluidez de género"?

Alquiler de Vientres: ¿Está de acuerdo con la legalización y reglamentación de la práctica de maternidad subrogada o alquiler de vientres?

Laicismo: ¿Considera que las personas creyentes deberían limitarse a emplear exclusivamente razonamientos de carácter secular a la hora de participar en la vida política o servir como funcionarios públicos?

Acuerdos con las FARC: ¿Considera que se han de implementar los acuerdos firmados entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el grupo terrorista FARC?

Al hacer clic en un registro, podrán ver la información completa del candidato incluyendo, en algunos casos, la fuente en donde encontramos consignada la postura del candidato al respecto. Los candidatos que tengan “SI” en al menos una de las anteriores preguntas estarán marcados en rojo. Así mismo, los partidos políticos que en su programa ideológico incluyan responder “SI” en alguna también estarán marcados.

Las primeras semanas el acceso al Observatorio Electoral estará restringido a los miembros de la Asociación Voto Católico Colombia.

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miércoles, 31 de enero de 2018

Movimiento de Católicos de Colombia se adhiere a la candidatura de Alejandro Ordóñez

27332624_1548943618534768_6646385197548506252_nEl Movimiento de Católicos de Colombia ha decidido adherirse a la candidatura a la presidencia del Dr. Alejandro Ordóñez Maldonado, según fue anunciado en una rueda de prensa el pasado lunes 29 de enero. El Movimiento de Católicos de Colombia –Solidaridad– es una organización católica que surgió a finales de 2016 luego de que la victoria en el NO del plebiscito fuera desconocida y violentada por el presidente Juan Manuel Santos. “Tenemos en el espejo de nuestros hermanos venezolanos la tragedia que causa el comunismo, por eso el catolicismo se levantará como un gigante que aplastará este flagelo que ha azotado a tantos países”, dijo el Director Nacional del Movimiento, Samuel Ángel.

Actualmente el Movimiento de Católicos Solidaridad cuenta con grupos organizados en al menos 500 municipios a lo largo del territorio nacional, incluyendo las principales ciudades de Colombia. Desde principos de año, el Movimiento inició una serie de consultas y conversaciones a nivel nacional y local para que entre todos definieran una postura colectiva frente a las elecciones que se llevarán a cabo el 11 de marzo. Como resultado de estas consultas y de las opiniones recibidas, el Movimiento decidió apoyar al Dr. Alejandro Ordóñez en su candidatura a la presidencia de la república.

Ordóñez reafirmó su compromiso de defender los principios católicos y oponerse al aborto, la ideología de género, la legalización de la unión homosexual y la adopción por parte de parejas del mismo sexo entre otros. También le restó importancia a las criticas de sectores que lo ha calificado de extremista y dijo que extremismo es querer imponer a la fuerza cosas como el aborto o la ideología de género, tal como lo quiso hacer el gobierno Santos a través de la ministra Gina Parodi o como lo hizo el negociador Humberto de la Calle en los acuerdos de La Habana. “Ellos se han desenmascarado y los católicos y los otros grupos cristianos no comemos cuentos”, dijo.

El Movimiento también decidó apoyar a José Miguel Santamaría Uribe, quien es candidato al Senado por el Centro Democrático con el Número 35. Santamaría se ha comprometido con  “el respeto a la vida, incluso de quienes aún están por nacer” así como la protección de la familia.

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martes, 9 de enero de 2018

¿Cuáles son los inamovibles frente a los acuerdos de La Habana?

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La coalición del NO parece resquebrajarse por cuenta de las diferencias entre los candidatos respecto del mecanismo de elección. Alejandro Ordóñez e Iván Duque proponen una consulta popular el día de las elecciones al Congreso, mientras Marta Lucía Ramírez quiere, por un lado competir solo con Ordóñez para definir al candidato del Conservatismo, y que la decisión sea a través de encuestas, tal y como se hizo al interior del Centro Democrático. En medio de la discusión, ha surgido la pregunta acerca de si al menos existe un consenso entre los candidatos acerca del programa que implica la coalición, una pregunta muy conveniente a nuestro juicio, pues justamente desconfiamos de la conformidad de todos los candidatos con el rechazo del electorado a los acuerdos con las FARC el 2 de Octubre de 2016.

¿Cuáles son los puntos inamovibles frente a los acuerdos de La Habana? A modo de ejercicio reflexivo nos permitimos resaltar los elementos fundamentales que necesariamente tendrán que estar en la base del mencionado acuerdo programático, pues de no estar, implicarían un fraude a los colombianos que votaron NO al plebiscito sobre los acuerdos.

  1. La victoria del NO en el plebiscito implica un rechazo global a los acuerdos. A pesar de que se insistió al gobierno Santos que debía someter a consideración los puntos del acuerdo con las FARC por separado, dada la amplitud de temas y reformas planteadas, el gobierno insitió en los acuerdos representaban una unidad indivisible y no podían votarse por separado. Así pues, al pueblo se le hizo votar los acuerdos en bloque y en las urnas rechazó los acuerdos en bloque. No existe ninguna base legítima que permitiera afirmar que el rechazo de los acuerdos se concentraba en puntos específicos. El Uribismo, al pretender apropiarse de la victoria en el plebiscito y arrogarse la legitimidad para renegociar con Santos, sólo acabó legitimando la burla al resultado del plebiscito.
  2. Todo lo implementado a través del “Fast-track” está viciado de ilegalidad. Tanto los acuerdos mismos, como el Acto Legislativo 01 de 2016 que creaba el trámite abreviado para la implementación de los acuerdos, incluían el mecanismo de refrendación popular como parte de su vigencia. De ahí que el uso del “Fast-track” se hizo de forma ilegal. Este punto es fundamental en la coalición, pues pretender reconocer actualidad jurídica a la implementación de los acuerdos, como propone Marta Lucía Ramírez, significa renunciar de plano a cualquier reforma sobre los mismos al estar reconociendo su inclusión en la Constitución.
  3. Se ha de recuperar el Estado de Derecho, más no el de la Constitución de 1991. Es claro que con la excusa de la paz se ha subvertido la institucionalidad establecida en la Constitución de 1991 y se han cometido toda clase de abusos en contra del Estado de Derecho, que cabe preguntarse si la Constitución aún sigue vigente. No obstante se ha de reconocer que esta subversión e imposición ilegítima de los acuerdos con las FARC no hubiera sido posible sin la cooptación de poder en manos del ejecutivo, gracias a las redes de corrupción y clientelismo, y sin una interpretación abusiva del derecho, gracias a la escuela del Neo-Constitucionalismo que lleva más de una década instalada en la Corte Constitucional. El régimen autocratico de La Habana extiende sus raíces en las contradicciones internas de la Constitución de 1991 y se alimenta de ellas. Por eso no tiene sentido pretender volver al régimen de 1991, pues tarde o temprano terminará desembocando en lo mismo que tenemos ahora.
  4. La defensa de la Vida, la Familia, y la Libertad Religiosa es irrenunciable. Desde el mismo Santos para abajo, achacaron la derrota del plebiscito a la controversia por la Ideología de Género en los colegios. Más aún, aunque en su momento se achacó buena parte de la victoria en el plebiscito al voto de los protestantes evangélicos, hoy sabemos que es más el rechazo a los mismos entre la población católica, la cual probablemente fue la que más influyó en los resultados del 2 de Octubre. Por esto mismo, el rechazo de la legalización del aborto, de la eutanasia, de las uniones homosexuales, de la adopción por parejas del mismo sexo, de la imposición de la Ideología de Género en la educación, deben estar en el acuerdo programático del candidato del NO. Dejar por fuera las cuestiones morales, o asumir una postura liberal en ellos, significaría defraudar a la población que el 2 de Octubre rechazó los acuerdos con las FARC, con una candidatura que en nada se diferenciaría de la de Petro, Fajardo o Vargas Lleras, todos colaboradores de la agenda de degeneración moral.

Por lo menos, estos son los puntos que los católicos consideramos “no-negociables” en una candidatura que pretenda representar el rechazo a los acuerdos con las FARC. Por eso mismo, preocupa que no parece haber consenso entre los candidatos del NO a este respecto. Desde Voto Católico Colombia hemos defendido siempre la primacía del voto de conciencia frente al engaño del voto útil. Por lo tanto, si la candidatura que resulte de la coalición del NO no representa una opción moralmente válida, no tendremos otra salida que declararla tan inaceptable como cualquier candidatura de izquierda.

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viernes, 5 de enero de 2018

2018: un año de elecciones ¿Qué tanto está en juego?

Imagen relacionadaEste año estará atravesado por las elecciones al Congreso y a la Presidencia de la República. Es un hecho. Toda la primera mitad estará consumida por la campaña electoral, y la segunda mitad del año está sumida en incertidumbre pues depende irremediablemente del resultado de aquellas. Muchos estarán acostumbrados a ver que las elecciones van y vienen sin que nada cambie en el país. No obstante, cuando se evalúa las agendas que se ponen a prueba en las próximas elecciones, se ve que en esta oportunidad es mucho más lo que está en juego que en la mayoría de las elecciones anteriores.

En primer lugar, todos están de acuerdo en que el debate central estará en la implementación de los acuerdos con las FARC. Lo primero que tendrán que tener presente los votantes es que votar por un candidato que defiende la implementación de los acuerdos (Fajardo, Petro, De la Calle, Timochenko) será darle a la agenda de las FARC la victoria irreversible que no tuvieron el 2 de Octubre de 2016. La victoria de cualquiera de los candidatos del SI, sin importar su color político o talante personal, significará necesariamente la consolidación del “régimen de transición” que las FARC anunciaron que convierte lo firmado en los acuerdos en la agenda de transformaciones a nivel político, económico y social que gobernará al país durante los siguientes años.

Ahora bien, esto no significa necesariamente que votar por alguno de los candidatos que rechazan los acuerdos nos vaya a librar automáticamente del régimen bolivariano que inauguró Juan Manuel Santos. La pelea por revertir la agenda de La Habana no será fácil y el presidente que la quiera dar necesitará el apoyo del Congreso y de la sociedad civil para enfrentar el aparato institucional, mediático e internacional que se ha ido construyendo alrededor de los acuerdos. Asumir una posición conciliadora, de no derogar los acuerdos sino reformarlos, seguramente terminará conduciendo a la consolidación de lo pactado mientras su implementación simplemente se postergue por un tiempo, en virtud de mecanismos como la Comisión de Verificación o la Justicia Especial para la Paz.

Por otra parte, en cuestiones de vida y familia el lobby progresista ve en estas elecciones la oportunidad de dar el gran golpe de gracia en Colombia. En 2014 advertimos que de ganar Juan Manuel Santos se ampliaría el aborto, se legalizaría el “matrimonio” y la adopción homosexual, y se impondría la “educación en derechos sexuales y reproductivos” así como la ideología de género en los colegios. No sólo acertamos en todo esto, sino que el gobierno Santos, representado en el ateo recalcitrante Alejandro Gaviria, de paso legalizó la eutanasia y el consumo de marihuana, y autorizó el cambio legal de sexo por vía notarial. El gobierno Santos ha sido el gran apogeo del lobby anti-vida y anti-familia, que ha triunfado en todo aquello que ha querido, con apenas una excepción: En agosto de 2016, debido a la masiva manifestación de docentes y padres de familia, y valga mencionar, a la proximidad del plebiscito sobre los acuerdos de La Habana, el gobierno Santos tuvo que frenar la implementación de la Ideología de Género en los colegios.

La implementación quedó suspendida, no cancelada, y del resultado de las elecciones de mayo dependerá que se reanude o no. La irrupción del lobby homosexual en las aulas de clase para separar a los hijos de sus padres y adoctrinándolos según su ideología es la cereza del pastel que consolidará todos los exabruptos jurídicos que la Corte Constitucional ha regalado al país y que sin embargo no han conseguido hacerle cambiar su forma de pensar. Y tratar de impedir este golpe de gracia contra la institución familiar parece ser aún más dificil, viendo la baraja de candidatos a la presidencia. Pues si respecto a los acuerdos con las FARC existen dos bandos de candidatos más o menos definidos, en los temas de vida y familia, hasta dentro del conservatismo y el uribismo hay quienes defienden mantender y consolidar la agenda del lobby homosexual (Iván Duque y Marta Lucía Ramírez).

Viendo todo lo que está en juego, no parece una situación tal en la que los católicos puedan darse el lujo de abstenerse de ir a las urnas. Valga recordar lo que al respecto mencionaba el Papa Pío XII “Pesada es, en consecuencia, la responsabilidad de todo el que –hombre o mujer– goza del derecho político del voto, sobre todo cuando los intereses religiosos están en peligro: en este caso, la abstención es, de por sí, sépanlo bien, un grave y fatal pecado de omisión. Por lo contrario, hacer uso y buen uso de este derecho, es trabajar con eficacia por el verdadero bien del pueblo, es obrar como leales defensores de la causa de Dios y de la Iglesia.” (Alocución Vous vous présentez)

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viernes, 22 de diciembre de 2017

Publicada la lista de Candidatos inscritos a las elecciones de Senado y Cámara de Representantes

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La Registraduría Nacional ha publicado la lista completa de los candidatos inscritos a las elecciones de Senado y Cámara de Representantes que se llevarán a cabo el 11 de marzo de 2018. Son casi 1000 candidatos para disputarse las 102 curules del Senado, y otros casi 1800 que aspiran a las 166 curules de la Cámara de Representantes. En total se trata de 2791 candidatos de los cuales tendremos que comenzar de inmediato a analizar sus posiciones en los temas de Vida, Familia y Libertad religiosa, para tener un buen Observatorio Electoral antes de las elecciones.

Una de las sorpresas que esperábamos para estas elecciones era la aparición de dos movimientos católicos que se proponian defender la Fe de la Iglesia desde el Congreso: “Vida por Colombia” y “Católicos por la Familia”. Según un comunicado de Vida por Colombia en su página de Facebook, la razón por la cual no aparecen en el listado de inscritos es la póliza de trescientos millones que pide el Consejo Nacional Electoral para los nuevos movimientos que se presentan por firmas. “es conocido, que no logramos conseguir los cerca de trescientos millones en dinero y garantías que se requerían para inscribir nuestra lista al senado. Es doloroso que en nuestra democracia, se exijan montos económicos desproporcionados para participar en política” dice el comunicado.

En el comunicado anuncian una serie de acciones jurídicas, como acciones de tutela, que “garanticen los derechos de los colombianos a elegir y ser elegido”, y que “A pesar de que varios Partidos y Movimientos, nos han invitado a sumarnos a sus listas, no lo vemos oportuno”. Por su parte, aunque el movimiento Católicos por la Familia no ha hecho ningún pronunciamiento, algunas publicaciones en Twitter indican que también tuvieron problemas con el pago de la póliza de seriedad que exigen las autoridades electorales. Aunque Católicos por la Familia no aparece en la lista de movimientos o inscritos, su cabeza de lista, el actor y conferencista Iván Gutiérrez, sí aparece en la lista del Partido Somos (Antes ALAS), por lo que es fácil deducir que acordaron con el Partido la inclusión en su lista de candidatos.

A continuación el listado completo de los candidatos inscritos:

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martes, 19 de diciembre de 2017

Como el zorro, Iván Duque borra las huellas de su ideología anticristiana y pro-LGBT

QPAzT12Hace unas semanas publicamos un artículo en que advertíamos sobre la ideología pro-aborto y pro-LGBT de dos candidatos a la presidencia que pretendían obtener el voto de los católicos: Iván Duque y Marta Lucía Ramírez. De Iván Duque, además de un artículo que escribió en Portafolio, en el cual defiende que el aborto y las uniones homosexuales debían entrar en el “ideario conservador”, se le conocían numerosas declaraciones en Twitter en las que se declara partidario abierto del aborto y del “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

Por esta razón, soprendió que luego de ser nombrado como candidato oficial del Centro Democrático, en su discurso se presentase como “defensor de la familia”. En efecto, cuando volvimos sobre las fuentes de nuestro artículo, nos encontramos con que los tuits en la cuenta de Iván Duque a favor de las uniones homosexuales habían sido borrados.

El pasado 28 de noviembre, el  link (https://twitter.com/IvanDuque/status/421135274953805824) correspondía al siguiente tuit en la cuenta de @IvanDuque:

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No obstante, quien entre hoy al link, verá que el tuit en cuestión ya no existe. Algo similar ocurre con los pronunciamientos del hoy candidato del Centro Democrático hechos en 2011 luego de la publicación de la decisión de la Corte Constitucional en el caso que concluyó con la sentencia C-577 de 2011. Si en noviembre se buscaban las palabras “derecho” e “igualdad” en la cuenta @IvanDuque, el resultado de la busqueda era el siguiente:

C5yQoKfWYAA2SlE

Ahora, quien haga esa misma búsqueda hoy, encontrará que el único tuit que han dejado es aquel en que se insinúa que quienes defienden el matrimonio conformado por un hombre y una mujer pretenden “que la justicia se administre con textos religiosos”, que al igual que su arremetida contra los “dogmatismos religiosos” dejan ver la vena laicista anticristiana del candidato. Los demás fueron borrados.

Los tuits del candidato en los cuales declaró su oposición abierta al Referendo por el Derecho a la Vida, y defendió que se mantuviera la despenalización del aborto según las causales establecidas por la Corte Constitucional en la sentencia C-355 de 2006, por el momento siguen visibles, como se puede ver en esta búsqueda:

screenshot-twitter.com 2017-12-19 00-49-15-705(aborto ivan duque)

En resumen: Con la designación de Iván Duque como candidato del Centro Democrático a la presidencia, se está desconociendo que una parte importante de las bases electorales del partido son católicos y protestantes que ante todo rechazan el aborto, la agenda homosexual y la Ideología de Género. Iván Duque es conciente de ello, y sabe que sin esos votos no podrá ser elegido, por lo cual ha corrido a borrar todo rastro de sus convicciones anticristianas para tratar así de engañar al electorado católico. Afortunadamente en Internet siempre quedan huellas, y por eso procuraremos contrarrestar el fraude con el que pretenden embaucar a los votantes católicos.

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martes, 28 de noviembre de 2017

Marta Lucía Ramírez e Iván Duque, las dos fichas del progresismo cultural dentro de la derecha

24068056_522664778090559_7710757023407105988_nEl Centro Democrático deberá escoger candidato propio en las próximas semanas, y se espera que antes de la primera vuelta se defina el candidato que debería unir a la coalición del NO, es decir a uribistas y conservadores. Dos candidatos resultan particularmente atractivos para los medios de comunicación y las huestes del santismo, Iván Duque y Marta Lucía Ramírez. La razón: Son los candidatos de la derecha que coquetean con el progresismo moral y que implicarían una renuncia de la derecha a combatir el aborto, o la agenda homosexual.

Que Iván Duque es el candidato que el santismo quiere ver en el tarjetón ya está fuera de toda duda razonable. A diferencia de la mayoría de sus competidores dentro del Centro Democrático, Iván Duque ha disfrutado de un trato favorable en los medios de comunicación liberales. Ha resultado amigo del nuevo Procurador, Fernando Carrillo, así como de Alberto Casas Santamaría (el compañero permanente del samperista Julio Sánchez Cristo), fue premiado por la Revista Semana como “uno de los mejores líderes del país”, e incluso gozó de la benevolencia del bufón que un día sí y otro también arremete contra los valores de la sociedad colombiana, el proxeneta gráfico Daniel Samper Ospina. Y no es para menos: a pesar de buscar los votos de la derecha, Iván Duque no ha disimulado su apoyo a la agenda pro-aborto y LGBT.

En 2011, Duque mostró abiertamente su apoyo a las uniones homosexuales, e incluso escribió una columna en Portafolio defendiendo el aborto y la agenda homosexual como parte del “ideario conservador”. Durante la campaña al congreso en enero de 2014, Duque desde su cuenta de Twitter dijo: “Creo en una sociedad diversa e inclusiva donde se respete y se celebre la intergración de todas las minorías sexuales y raciales. (…) Creo en una sociedad donde no existan dogmatismos religiosos y políticos que atenten contra la libre constitución de hogares y familias.” Como para que no quedara duda, en 2015, cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos impuso el “matrimonio” homosexual a nivel federal, Duque tuiteó felicitando al Presidente Obama.


Por su parte, Martha Lucía Ramírez ha sido mucho menos consistente en su postura frente al aborto y las uniones homosexuales. No obstante, a pesar de que sostiene, especialmente de cara a las elecciones, que se opone al aborto y el “matrimonio” homosexual, siempre ha hecho la salvedad de que mantendría los fallos de la Corte Constitucional tal como están. En 2014, frente a las elecciones presidenciales, fue entrevistada por la Revista Bocas, y esto fue lo que dijo:

¿Es conservadora en sus valores, en su estilo de vida?

Sí, primero que todo soy una mujer católica, apostólica, romana. Voy a misa, comulgo, me hace falta esa comunicación espiritual y la tengo a través de mi religión, que es la religión católica. Nunca he pensado cambiarme de religión. Discrepo de algunas posiciones de la Iglesia que han sido demasiado radicales y que el papa Francisco está revisando en buena hora. Por otro lado soy absolutamente conservadora en que defiendo la familia y la unidad del matrimonio.

(…)

¿Qué opina del aborto?

No estoy de acuerdo. Pienso que esa no debe ser la opción para una mujer que se embarazó por descuido. Jamás. También, como me costó tanto trabajo tener esta hija, para mí el aborto es impensable. Pero creo que hay que permitir que la sentencia de la Corte se aplique en condiciones excepcionalísimas. El Congreso no la legisló y por eso nos vemos frente a interrogantes como ciertas malformaciones en el feto, donde yo creería que no da lugar a un aborto. Pero creo que en algunos casos se debería poder hacer un aborto en condiciones terapéuticas y sanitarias. Pero repito, solo en casos excepcionalísimos que el Congreso debería acotar todavía más.

¿Y el matrimonio del mismo sexo?

Estoy de acuerdo con las uniones de un mismo sexo, tengo amigos y amigas homosexuales, les tengo un profundo respeto pues veo que hay un amor auténtico en muchos de los casos. Pero considero que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, que tiene además como objetivo procrear, tener una familia.

Siempre que se ha pronunciado en contra del aborto, ha hecho esas mismas salvedades respecto de la despenalización del aborto en casos de malformación. Dentro del mismo matiz, y como parte de su “oposición” al aborto, pesar de posar como católica y conservadora, Marta Lucía Ramírez ha defendido la anticoncepción y la promoción del concepto de “Salud Sexual y Reproductiva”, eufemismo creado para encubrir la agenda de control demorgráfico del UNFPA.

Como si fuera poco, cuando el NO ganó el plebiscito del pasado 2 de Octubre, tanto Iván Duque como Marta Lucía Ramírez fueron los primeros en afirmar que el acuerdo tenía elementos rescatables que debían mantenerse, contrariando de plano la decisión de los colombianos en las urnas y abriendo la puerta para la maniobra que haría Santos con el Congreso y las Cortes. No es de extrañar pues, que Duque y Ramírez sean los candidatos preferidos contra los que el régimen FARC-Santos quiera verse enfrentado en las próximas elecciones, pues así podrá estar seguro de que pase lo que pase, su agenda seguirá cumpliéndose sin problemas.

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lunes, 23 de octubre de 2017

Editorial: La trampa de la corrupción como criterio a la hora de votar

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Después de varios meses de investigaciones, el Consejo Nacional Electoral resolvió absolver a Óscar Iván Zuluaga de las acusaciones de recibir dineros de la multinacional Odebrecht. La investigación fue iniciada en febrero por denuncia de su popio partido, el Centro Democrático, bajo investigación de otro pre-candidato, el senador Iván Duque Márquez. La semana pasada el CNE determinó que no existe ninguna prueba de que Odebrecht hubiera financiado la campaña presidencial de Zuluaga, la Fiscalía también reconoció que no existen pruebas del ingreso de dineros ilegales en la campaña.

No es el único proceso judicial del que Zuluaga sale ileso. En 2014, en el momento más álgido de la campaña se denunció que Zuluaga habría contratado un “hacker” para interceptar ilegalmente a los negociadores con las FARC en La Habana. Al poco tiempo, la Revista Semana publicó un video, que haría parte del material probatorio de la Fiscalía, en el que se veía una reunión del candidato con el hacker Sepúlveda. El video levantó numerosas sospechas cuando varios peritos técnicos señalaron que el video publicado por Semana tenía numerosos cortes y puntos de edición que no se correspondían en absoluto con el audio de la conversación, que podría haber sido fabricada digitalmente. Estas sospechas se confirmaron cuando El Tiempo publicó el video original y completo de la reunión, en el que buena parte de los diálogos incriminatorios del video de Semana eran inexistentes. Tres años después, ya reelegido Santos, se hizo público por boca de Julián Quintana, ex director del CTI, que la investigación partió de la Dirección Nacional de Inteligencia que había logrado infiltrar a Daniel Bajaña y el español Rafael Revert en la campaña de Zuluaga. En enero de este año, la investigación contra el ex candidato presidencial fue archivada.

En la campaña presidencial de 2014, Óscar Iván Zuluaga era el único candidato que defendía públicamente el derecho a la vida de los que están por nacer, así como el matrimonio y la familia natural. Había firmado y apoyado públicamente el Referendo por el Derecho a la Vida, y es muy posible que muchos católicos que por estas razones habían decidido votar por él, luego del escándalo del caso hacker le retiraron su apoyo. No es Zuluaga el único que ha sido injustamente incriminado con el propósito de truncarle sus posibilidades electorales. Luis Alfredo Ramos fue acusado de parapolítica en 2013 y estuvo varios años preso hasta que en 2016 se demostró su inocencia y la existencia de un cartel de falsos testigos detrás de su caso. Hoy, Alejandro Ordóñez, el único precandidato que promete desmontar por completo el acuerdo con las FARC, está siendo investigado por la Corte Suprema, la misma corte que está envuelta en un escándalo por cobrar fallos a los acusados, por una demanda interpuesta por Rodrigo Uprimny, el principal litigante a favor de la agenda laicista, LGBT y abortista en el país.

En 2014 algunas personas criticaron que en Voto Católico Colombia nos limitáramos a estudiar a los candidatos según sus posturas respecto de temas morales como el aborto, la eutanasia, las uniones homosexuales o la ideología de género, sin tener en cuenta la corrupción o las investigaciones que el candidato tenga en contra. La experiencia nos ha venido demostrando que es mucho más fiable conocer la postura moral de un candidato según sus propias declaraciones públicas, que a través de acusaciones por parte de terceros. Si la política colombiana nada en corrupción, no es de extrañar en lo absoluto que permanentemente quiera enlodar e inculpar a los candidatos que no participen de ella. Por esta razón, el hecho de que desaconsejemos guiarse de las acusaciones e investigaciones por corrupción a la hora de votar, no significa ni mucho menos apoyo o indiferencia frente a la corrupción, sino simplemente desconfianza hacia las instituciones judiciales del Estado colombiano, así como respeto por la presunción de inocencia.

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