
Las elecciones no son tan importantes. Así es, parece un contrasentido con todo lo que hemos venido afirmando a lo largo de los últimos dos años, pero quien recuerde nuestro editorial el 11 de marzo pasado, entenderá a qué nos referimos. No se trata de que neguemos que haya candidatos que defiendan la aplicación de los acuerdos con las FARC, autopista directa al socialismo del siglo XXI. No se trata de que ignoremos que hay candidatos que prometen un impulso a la agenda LGBT en todo nivel. Se trata...