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jueves, 12 de enero de 2017

Procuradora (e) pide que sea obligatoria la vacunación de niñas contra el VPH a pesar de efectos

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La Procuradora General de la Nación (encargada), Martha Castañeda ha cambiado el concepto previamente dado por el Procurador Alejandro Ordóñez frente a la vacunación de niñas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), pidiendo a la Corte Constitucional declarar exequible la Ley 1626 que establece la vacunación obligatoria, pidiendo además que se elimine un aparte de la ley para que el esquema de vacunación incluya a niñas no escolarizadas.

En un concepto del 8 de julio de 2016, el Procurador Alejandro Ordóñez había solicitado a la Corte Constitucional que al no haber consenso científico que permitiera desvincular los efectos sufridos por menores de todo el país a la aplicación de la vacuna Gardasil, se ordenara la suspensión del esquema de vacunación en las niñas con antecedentes de enfermedades autoinmunes, “tal como lo recomendó la Academia Nacional de Medicina”. También recalcó la importancia de que se solicite consentimiento informado a los padres de familia, previo a la aplicación de la vacuna, cosa que como el mismo Ministro de Salud, Alejando Gaviria admitió, no se estaba haciendo.

Según Mónica León Del Río, “apoderada de las víctimas de la vacuna del Papiloma Humano, madre de una de ellas y representante de la Fundación Reconstruyendo Esperanza”, más de 850 niñas en Colombia reportan que después de la aplicación de la vacuna han tenido que sobrellevar síntomas de enfermedades autoinmunes, algunas de ellas ya no pueden caminar, otras permanecen hospitalizadas y 5 de ellas han fallecido. 

La abogada Del Río denunció que la estudiante del Carmen de Bolívar, Dalida Estefani Pitalua Díaz, de 16 años murió esta semana después de permanecer internada en la Clínica del Norte de la ciudad de Barranquilla, en la Unidad de Cuidados Intensivos, por afectaciones en uno de los riñones y en el hígado. Los padres de la menor indicaron que sus complicaciones médicas se dieron después de la aplicación de la vacuna, pero que nadie les da una explicación. Sus otras dos hijas, también fueron vacunadas e indican que tienen el mismo cuadro médico.

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miércoles, 11 de enero de 2017

La última batalla, por Juan Manuel de Prada

Reproducimos el siguiente artículo del escritor español Juan Manuel de Prada, publicado originalmente en  su columna semanal en el diario ABC.

Resultado de imagen para Juan Manuel de Prada votocatolicoRecientemente, una revista al servicio del mundialismo llevaba a su portada a un niño transexual que posaba con orgullo y miraba desafiantemente a la cámara. En su orgullo y desafío se compendiaba la exultación de quienes lo habían moldeado, que después de ganar todas las batallas (primero en el orden político, luego en el orden social, después en el orden familiar) se disponen a librar la última batalla en el último reducto que les restaba por conquistar, que es la propia naturaleza humana, nuestra misma mismidad. Y, hollando ese último reducto que es a la vez la cúspide de la labor creadora de Dios, coronan su labor destructiva.

Pero esta batalla última que ahora se va a librar en los cuerpos inermes de nuestros hijos, en sus almas trémulas y atónitas, jamás se habría declarado sin nuestra paulatina claudicación. Esta batalla última no sería ni siquiera imaginable si antes no hubiésemos entregado poco a poco, de forma indolora, el orden político, social y familiar, hasta la plena disolución de todos los frenos morales. Y así --como profetizó Chesterton--, el mundo se ha teñido de pasiones peligrosas y putrescentes, de pasiones naturales convertidas en pasiones contra natura; pues cuando la sexualidad se trata como cosa inocente ocurre inevitablemente que todas las cosas inocentes se empapan de sexualidad. Empezando, naturalmente, por la propia infancia.

Y ahora nuestros hijos van a ser víctimas cruentas de esa batalla, gracias a las leyes que progresistas y conservaduros al servicio del mundialismo han promulgado. Pero si hoy nuestros hijos van a ser triturados es porque antes permitimos que se instaurase un orden político que promovió la ruptura de los vínculos humanos y fomentó una libertad depravada que no era otra cosa sino satisfacción egoísta de los instintos. Porque permitimos que la familia se convirtiese en un campo de Agramante, que el amor de los esposos se ensuciase de competencia sexual, que los hijos se revolvieran contra los padres, que se anulase el concepto de autoridad familiar, para que el Leviatán viniera a suplirla. Porque antes permitimos que, desde la propia escuela, se incitase a “vivir en plenitud la libertad sexual”; porque aceptamos una propaganda mediática que escamotea las realidades más nobles de la condición humana y las sustituye por reclamos sexuales. Porque antes dejamos pasivamente –muy preocupados de conservar nuestros duros, o de hacerlos progresar-- que envileciesen la inocencia de nuestros hijos, que les arrebatasen todo vestigio de pudor, que desnaturalizaran su sexualidad balbuciente, que los liberasen de tabúes e inhibiciones, ante nuestra pasividad de peleles progresistas, ante nuestro aplauso de alfeñiques conservaduros.

Y ahora los van a apacentar hasta el baño unisex y les van a suministrar tratamiento hormonal con leyes aprobadas por los lacayos del mundialismo a los que hemos votado tan felices durante todos estos años. Y como panolis cretinizados nos consolaremos, diciendo: “Pobrecito hijo mío, si es lo que él quiere…”. Pero no es lo que nuestros hijos quieren, sino lo que les hemos hecho querer; porque, para formar los caracteres –como para deformarlos—primeramente hay que crear un clima moral. Y una vez creado ese clima moral, nuestros hijos respiran en él sin darse cuenta de que los está envenenando. Y el ambiente moral que los ha envenenado lo hemos creado nosotros, votando a los lacayos del mundialismo que prometían conservarnos los duros, o hacerlos progresar. Sólo pido a Dios que, cuando al fin venga alguien a desmantelar toda esta podredumbre, deje sin duros a los que la propiciaron.

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Movimiento Solidaridad advierte de la trampa en que pueden caer los católicos en redes sociales

screenshot-www.facebook.com 2017-01-11 01-07-06El Movimiento de Laicos Católicos de Colombia –Solidaridad– ha publicado un comunicado a través de redes sociales en el que advierte sobre el engaño en que los fieles católicos pueden caer al dejarse seducir por políticos que tratan de atrapar el voto católico a la vez que promueven agendas contra la Fe y la moral.

"Ni los corruptos, ni los evangélicos, ni los ateos, ni los infieles, ni los homosexuales miembros del lobby gay, ni los narcotraficantes, ni los oportunistas representan a los católicos en la arena de lo político", dice el comunicado, advirtiendo sobre sectores libertarios y progresistas que son bien vistos por los católicos, dada su oposición a los regímenes comunistas que se han instalado en América Latina, pero que sostienen ideas absolutamente inaceptables.

Sobre los libertarios, dice el comunicado que “posan de tendencia conservadora en cuanto a lo económico, pero defienden la peor agenda de reingeniería social como el aborto, la legalización de las drogas o la misma ideología de género”. Denuncia que muchos católicos comparten videos y material de la libertaria Gloria Álvarez, pues “coinciden en ese sentimiento de luchar contra el totalitarismo, desprevenidos frente a la propuesta libertaria de legalizar las drogas en países como Colombia, o su defensa de que uno se puede "acostar con quien quiera", o de la legalización del aborto” y “sin discernimiento ni formación, terminan seducidos por las ideología libertaria”.

Algo similar ocurre, afirman, con el material distribuido en redes sociales por Claudia Lopez, “miembro del lobby gay, defensora del "matrimonio" de parejas del mismo sexo, de la adopción homosexual, de los acuerdos de la Habana, de la Ideología de género y del Laicismo radical que viene taladrando por años nuestra iglesia”.

“Ahora, Claudia López ha lanzado su precandidatura presidencial mostrándose como ‘adalid contra la corrupción’, y muchos católicos se han dejado seducir, por la rabia que produce el latrocinio al que nos tiene acostumbrados el actual régimen. No se dan cuenta, que la corrupción pública es connatural a la corrupción moral, y que son los liberales que reclaman la ‘separación entre la ley y la moral’, como la senadora López, quienes incentivan y fomentan la corrupción”, concluye.

Valga recordar que el Liberalismo fue condenado como herético por el Papa León XIII en su encíclica Libertas Praestantissimum, pues se basa en afirmar la total independencia de las realidades temporales respecto de la Ley Divina, natural y revelada, negando la obligación fundamental del hombre que es hacer la voluntad de Dios, tanto a nivel individual como social.

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martes, 10 de enero de 2017

El debate de «Amoris Laetitia»: una mirada al futuro, por P. Raymond J. de Souza

Reproducimos el artículo del P. Raymond J. de Souza, Editor jefe de la revista Convivium, publicado originalmente en el National Catholic Register y traducido por InfoCatólica.

Fr-Raymond-de-SouzaOficialmente acabamos de concluir el Jubileo de la Misericordia, con su consiguiente gracia, pero 2016 fue más bien el «año de Amoris Laetitia» (la alegría del amor). Su acogida, aún en curso, probablemente llenará el año entrante de un creciente resentimiento y discordia.

En la década de 1990 San Juan Pablo II convocó una serie de sínodos continentales como preparativo para el gran jubileo del año 2000. Las exhortaciones apostólicas postsinodales subsecuentes se intitularon Ecclesia in Africa, Ecclesia in America, Ecclesia in Oceanía, etc.. Cuando la última de estas fue publicada en 2003, Ecclesia in Europa, bromeé en la sala de prensa de Vaticano que tal vez se podría crear una colección en caja bajo el título Ecclesia ad Nauseam.

Amoris Laetitia no ha cumplido aún su primer aniversario y el tedio parece haberse ya arrellanado en torno suyo. Durante los últimos meses, el debate acerca de Amoris Laetitia se ha vuelto cada vez más acalorado. ¿Cómo es que llegamos a este punto? ¿Qué podemos esperar para el 2017?

La cuestión

El controvertido artículo de Amoris Laetitia es el octavo capítulo, se ocupa de la atención pastoral de aquellos que se encuentran en situación «irregular»; específicamente los católicos sacramentalmente casados y civilmente divorciado, que ahora vive en una nueva unión conyugal, ya sea una convivencia consensual o un matrimonio civil: viven una vida conyugal mientras están válidamente casados con otra persona. La práctica pastoral tradicional de la Iglesia ha sido que tales parejas no pueden recibir la absolución en el Sacramento de la Confesión, a menos que estén dispuestos a abandonar esa relación conyugal ya sea por separación o, si esto se considera imposible, absteniéndose de las relaciones conyugales. Sin al menos la intención de cumplir con este requisito, no existiría el indispensable propósito de enmienda y quizás incluso el arrepentimiento.

Sin la absolución sacramental, la persona no podría recibir la comunión, ya que continuaría siendo culpable de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, lo cual es siempre un pecado objetivamente grave. Adicionalmente, dado que recibir la Santa Eucaristía tiene una dimensión nupcial –Cristo el desposado mismo entregándose a su consorte, la Iglesia, en fidelidad total e indisoluble– los divorciados y vueltos a casar civilmente presentan un signo contrario a la comunión entre Cristo y su Iglesia.

Por lo menos desde la década de 1970, principalmente en el mundo de habla alemana, se ha observado un esfuerzo sostenido por modificar la práctica pastoral de la Iglesia para permitir que esas parejas «irregulares» reciban la absolución y la comunión sin la necesaria intención de cambiar su situación. Esta propuesta, asociada principalmente a la figura del cardenal Walter Kasper, fue rechazada de manera contundente como incompatible con la doctrina católica por San Juan Pablo II y el papa Benedicto XVI y promulgada de esa forma en el Catecismo de la Iglesia Católica.

Sínodos de la familia, 2014-2015

El papa Francisco defendió al cardenal Kasper como un teólogo modelo en su primer discurso del Ángelus, el 17 de marzo de 2013, apenas cuatro días después de su elección. En febrero de 2014 el papa invitó a cardenal Kasper a dirigir algunas palabras al Colegio Cardenalicio, en estas el cardenal Kasper abogó por un cambio en la práctica de la Iglesia. Cuando los cardenales enfáticamente rechazaron la propuesta del cardenal Kasper como contraria a la fe católica, el Santo Padre mismo se interpuso en defensa del asediado cardenal, indicando que el tema sería introducido en la agenda de los dos sínodos venideros dedicados a la familia en octubre de 2014 y de 2015. En agosto de 2015 el papa Francisco indicó, de forma elíptica, que no simpatizaba con la enseñanza diáfana de San Juan Pablo II en Familiaris Consortio (1981) y Reconciliatio et Paenitencia (1984), o de Sacramentum Caritatis (2007) del papa Benedicto. Citó los textos pertinentes, pero omitió deliberadamente la enseñanza concluyente sobre los puntos en cuestión.

Partidarios de la posición del cardenal Kasper intentaron conseguir que el Sínodo del año 2015 respaldara una modificación de la enseñanza establecida, mas los padres sinodales se negaron a hacerlo. No se les dio la oportunidad de expresar claramente, a través del voto, si la enseñanza de San Juan Pablo II debería ser ratificada en su totalidad. Votaron, en cambio, en favor de un ambiguo deseo de incluir a tales parejas en «una mayor participación en la vida de la Iglesia». En las secciones pertinentes del informe final del Sínodo no aparecen las palabras «sacramento» o «comunión».

El papa Francisco no quedó satisfecho con el resultado de ese Sínodo, concluyendo el encuentro con una feroz alocución en la que caracterizó a quienes se oponían a la propuesta del cardenal Kasper como deseosos de lanzar «piedras» a aquellos que sufren y a los más vulnerables. Las semillas de rencor y división que darían fruto en el año subsiguiente se sembraron en aquella dura denuncia del Santo Padre de los que permanecían en desacuerdo con él.

¿Qué más da?

¿Es la oposición a la propuesta del cardenal Kasper el resultado de adhesión a una ideología de pocas miras, centrada en normas sostenidas por pastores similares a los fariseos que Jesús denunció utilizando los mismos términos incendiarios que emplea el papa Francisco? ¿Aquellos que se oponen a una mayor «tolerancia» se encuentran únicamente entre los que el papa Francisco caracteriza como los que prefieren «un cuidado pastoral más riguroso que no deja lugar para la confusión» (Amoris Laetitia, 308) ? Aquellos que están en desacuerdo con el Santo Padre ¿que piensan qué está en juego?

No es, en sí mismo, cuestión de la recepción indigna de la comunión. Eso ocurre en la mayoría de las parroquias todos los domingos dado que la práctica de la confesión sacramental se ha vuelto menos frecuente. Muchas personas reciben la comunión a pesar de que se encuentran en un estado objetivo de pecado mortal. Sería un asunto grave si la práctica pastoral recomendara que las personas reciban la Eucaristía cuando no deberían, mas en la práctica vigente esto ocurre sin que nada se diga del todo acerca de ello.

El matrimonio es la cuestión central. ¿Es posible establecer en una relación conyugal con alguien que no sea un consorte válidamente desposado, que sea grata a los ojos de Dios? ¿Es posible «descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo», como afirma Amoris Laetitia (303)?

De ser ese el caso, el vínculo inseparable entre el matrimonio y las relaciones sexuales –que son moralmente lícitas únicamente en el contexto de un matrimonio válido– quedaría esencialmente desgarrado y fracturado. Los detractores de la propuesta del cardenal Kasper saben que el meollo de la revolución sexual es disgregar todo aquello que la tradición cristiana siempre ha insistido en que, por voluntad Divina, debe permanecer unido: el sexo y el amor, el sexo y el matrimonio, el sexo y la procreación.

Si la Iglesia enseñase que existen ciertas circunstancias bajo las que es moralmente permisible para una pareja, que no está casada válidamente, establecer relaciones sexuales, eso sería el inicio de una profunda desintegración. ¿Y que de las parejas que consideran que «la complejidad concreta de los límites» les impide, de entrada, contraer nupcias? Hay que recordar que cuando la Comunidad Anglicana dio cabida a una desviación de la tradición cristiana en cuanto al sexo y el matrimonio fue ese un caso mucho más limitado, tocante al uso ocasional de los anticonceptivos en algunos matrimonios. La propuesta del cardenal Kasper es mucho más profunda.

La lógica de la propuesta no es sólo una amenaza al matrimonio, sino que se puede aplicar a cualquier situación en la que una persona, a pesar de ser consciente de la gravedad de una acción pecaminosa, se propone permanecer en ese estado. El pasado noviembre, los obispos de la zona atlántica de Canadá, citando explícitamente el ejemplo pastoral del papa Francisco, emitieron una declaración en la que se preveía la posibilidad de que un sacerdote ofreciera la absolución y el viático a una persona cuya intención es proceder con un suicidio asistido.

La estampida a juicios no valorativos.

Fechada la Solemnidad de San José (el 19 de marzo), y el aniversario de la instalación del papa Francisco, Amoris Laetitia fue publicada el 8 de abril. ¡Un arribo raudo y veloz! A pesar de ser el documento Pontífico más largo que jamás ha publicado la Iglesia en toda su historia, el primer borrador llegó a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) desde la residencia Papal a principios de diciembre de 2015, apenas seis semanas después de la conclusión del segundo Sínodo. Dado que tales exhortaciones apostólicas postsinodales a menudo aparecen dos años después del Sínodo correspondiente, la presteza con la que un documento tan largo y complejo llegó a la rotativa es realmente extraordinaria. Ello indica que prescindieron de consultas amplias y universales en su elaboración.

¿Qué dice, entonces, Amoris Laetitia? El papa Francisco ha enfatizado que lo que la Iglesia ha enseñado en el pasado ya no se puede sustentar, mas no enseña eso explícitamente. De hecho, siguiendo de cerca el estilo del informe postsinodal final, no menciona explícitamente la Sagrada Comunión para las parejas «irregulares» del todo.

Como escribí en aquel momento: «desde la primera página de Amoris Laetitia hasta la última, la exhortación evidentemente anhela declarar lo que nunca declara: que la enseñanza acerca del matrimonio y la comunión puede cambiar. Es más, las palabras clave de toda la cuestión quedaron sepultadas en una nota al pié, casi como si sus redactores albergaran la esperanza de que nadie se diera cuenta de ello».

¿Podría darse el caso de que la enseñanza explícita de tres exhortaciones apostólicas anteriores y el Catecismo de la Iglesia fuesen revocados por una exhortación que en ningún momento aborda directamente la cuestión específica?

Cuando el Santo Padre y otros insisten en que ninguna doctrina individual fue alterada en Amoris Laetitia, tienen razón. Que el Santo Padre desea que la enseñanza cambie se puede inferir lógicamente de Amoris Laetitia, mas lo que enseña no es eso; leer la mente del Pontífice no es un factor determinante para establecer una enseñanza magistral.

Por lo tanto, en la rueda de prensa para la presentación de Amoris Laetitia, el cardenal Christoph Schönborn de Viena, el intérprete más favorecido por el papa en lo que concierne a la exhortación, declaró que la famosa nota 351 no cambió nada. Se habla ahí de «la ayuda de los sacramentos», mas eso no implica cambiar Familiaris Consortio.

El mes siguiente, el cardenal Gerhard Müller, prefecto de la CDF, en un importante discurso en Madrid, insistió en que todas las interpretaciones de Amoris Laetitia deben mantener una continuidad estricta con las tres exhortaciones apostólicas que le precedieron, al igual que con el Catecismo. Durante una rueda de prensa aérea en la que se le preguntó al papa Francisco acerca de la nota 351, respondió que él no la recordaba.

Selectividad en las notas al pie y la encíclica perdida

Amoris Laetitia adopta un enfoque editorial bastante peculiar para un documento con una extensión sin precedentes. En ningún momento aborda francamente el controvertido tema en cuestión sino que prefiere discutirlo de manera indirecta. El uso de notas al pie, además de que estas son ambiguas y capciosas, pone este hecho en evidencia. Varias notas clave, de hecho, no respaldan el texto que supuestamente apoyan y se citan sólo fracciones de esos pasajes para pervertir su significado llano.

Sin embargo, el sesgo editorial más sorprendente de Amoris Laetitia no son sus notas engañosas sino la encíclica que brilla por su ausencia. No existe ni una sola referencia, ya sea en el texto principal o en las notas al pie, a Veritatis Splendor. Esta Encíclica (1993) de San Juan Pablo II es un elemento fundacional de la doctrina moral católica y el principal documento magisterial sobre la vida moral desde el Concilio de Trento. En este caso, ignorar Veritatis Splendor es tanto como escribir acerca de la naturaleza de la Iglesia y no hacer referencia a Lumen Gentium, la enseñanza de la constitución dogmática del Vaticano II.

La razón de esta sorprendente omisión es evidente. Aunque es posible cuadrar el enfoque general de Amoris Laetitia con la enseñanza especifica de Familiaris Consortio (véase las pautas de Buenos Aires), el enfoque a la vida moral propuesto en Amoris Laetitia está reñido con la enseñanza de la Veritatis Splendor.

De hecho, la tercera parte deVeritatis Splendor, intitulada «Para no desvirtuar la cruz de Cristo» descarta específicamente la idea de que los preceptos de la vida moral son demasiado arduos y que no se pueden vivir con la ayuda de la Gracia Divina. El octavo Capítulo de Amoris Laetitia parece ser exactamente lo que San Juan Pablo II tenía en mente al escribir Veritatis Splendor; parece, en efecto, desvirtuar la cruz de Cristo.

Los editores de Amoris Laetitia persuadieron al papa Francisco de que era preferible fingir que Veritatis Splendor jamás había sido escrita. Lo cual fue un error (véase más adelante la dubia de los cuatro cardenales).

Magisterio a hurtadillas

Tras las intervenciones de los cardenales Schönborn y Müller aquella primavera, parecía ser que Amoris Laetitia no alteraría el statu quo, salvo que aquellos pastores que prefieren ignorar Familiaris Consortio, y el Catecismo de la Iglesia, ahora lo hacían alegando que esto era lo que el papa Francisco realmente deseaba aunque no lo expresase.

Durante aquel verano, el previsible resultado de la ambigüedad deliberada empezó a dar fruto. Los obispos alemanes afirmaron que todos aquellos en situaciones «irregulares» podían acceder a los Sacramentos. Los obispos polacos, afirmaron que no podían hacerlo. El Vaticano no intervino con una aclaración.

Parece ser que había cierto empeño por dejar atrás todo ese asunto. Justo antes de partir para el Día Mundial de la Juventud, a la Cracovia de San Juan Pablo II, el papa Francisco aseveró en su videomensaje que esperaba entregar simbólicamente Amoris Laetitia a la juventud de todo el mundo. Mas, a su llegada a Polonia la idea ya había sido descartada; todo el Día Mundial de la Juventud transcurrió sin una sola referencia a Amoris Laetitia por el Santo Padre.

En su lugar, el papa Francisco optó por la clandestinidad. Se concertó que los obispos de Buenos Aires propusieran directrices para la aplicación de Amoris Laetitia y que estas fueran enviadas al papa. Él, a su vez, escribiría una carta aprobándolas y agregando que no existía «otra interpretación». Este fue un atentado al magisterio a hurtadillas; sin embargo, los documentos magisteriales ambiguos no pueden ser aclarados oficialmente a través de misivas Pontíficas filtradas a la prensa por allegados del Santo Padre.

¿Qué es lo que proponen las pautas de Buenos Aires? Cabalmente, la senda más estrecha posible y algo bastante alejado de la propuesta original del cardenal Kasper. Los obispos, esencialmente, siguien un argumento propuesto por el profesor Rocco Buttiglione, un colaborador de San Juan Pablo II loado por el cardenal Cupich de Chicago.

Buttiglione plantea el caso de una persona que desea abstenerse de las relaciones conyugales, pero el hacerlo provocaría que la otra parte abandonara la unión irregular con posibles repercusiones para los hijos. En tal supuesto, la persona no desea la conducta pecaminosa y por lo tanto no es culpable de ella. El argumento no es nuevo y no es realmente lo que Amoris Laetitia parece sugerir. Se trata de un enfoque adoptado desde ya hace mucho tiempo por confesores para situaciones matrimoniales donde, por ejemplo, uno de los cónyuges desea abstenerse de los anticonceptivos mientras la otra parte insiste en ellos.

Los cardenales reclaman claridad

Cuando tropezamos textos oficiales confusos recurrimos a una práctica ya bien arraigada de presentar dudas –dubia– a la autoridad competente para que estas sean esclarecidas. Esto se hace a menudo en asuntos litúrgicos: ¿Puede un pastor ordenar que su congregación reciba la Sagrada Comunión únicamente en la boca o únicamente en la mano? (No).

El septiembre próximo pasado cuatro cardenales presentaron cinco preguntas (dubia) al Santo Padre, solicitando aclarar que la enseñanza de Familiaris Consortio y de Veritatis Splendor no han sido alteradas por Amoris Laetitia. Es notable que sólo una de las cinco preguntas concierne a Amoris Laetitia, mientras que las cuatro restantes abordan lo que esta última se negó a tratar, es decir, Veritatis Splendor. En noviembre, después de que el Santo Padre decidió no responder la dubia, los cuatro cardenales hicieron pública su solicitud creando así una tormenta ígnea en torno al tema.

Poco después de que Amoris Laetitia fuese publicada se sugirió que presentar dubia al Santo Padre, o a la CDF, podría servir para aclarar las ambigüedades. Uno de los cardenal que eventualmente firmaría la dubia rechazó tal procedimiento ese mismo mayo. ¿Por qué el cambio? Los cardenales no han discutido este tema, mas dos acontecimientos que ocurrieron durante ese verano podrían haberlos instado a actuar. En primer lugar, las directrices contradictorias por parte de distintos obispos. En segundo lugar, la maniobra de Buenos Aires con su filtración de cartas privadas a los medios, en una especie de magisterio sucedáneo. El acto mismo amenazaba socavar la seriedad de la autoridad magisterial de la Iglesia; fue una maniobra que sugiere manipulación por parte de una persona docta en el giro publicitario y no en el ejercicio responsable de la autoridad de la enseñanza de la Iglesia. Como el cardenal Raymond Burke le dijo en algún momento a Raymond Arroyo de EWTN, un «espíritu mundano» ha penetrado en la Iglesia.

El silencio y la agresión

La dubia de los cuatro cardenales podría ser considerada como una tarea de tontos. Estan solicitando la clarificación de un documento que fue deliberadamente escrito de manera ambigua. Preguntan si Amoris Laetitia es compatible con Veritatis Splendor, cuando aquella fue escrita precisamente como si éste último no existiera. Han solicitado una reafirmación de la doctrina tradicional acerca del matrimonio y la sexualidad cuando todo el proceso sinodal fue impulsado por un deseo de soslayar la doctrina tanto como fuese posible. No es del todo sorprendente que el Santo Padre eligió no responder directamente a las preguntas de los cardenales.

Hay, sin embargo, varias maneras mediante las cuales un papa puede hablar indirectamente, generalmente a través de sus principales colaboradores. No obstante, en el año de Amoris Laetitia destacan las voces que se han optado por el silencio.

Las voces de quienes normalmente anticiparíamos una explicación del argumento en torno a Amoris Laetitia no lo han hecho. Las congregaciones de la fe y de la liturgia –las más relevantes en cuestiones doctrinales y sacramentales– no han aportado palabra alguna en apoyo del octavo capítulo de Amoris Laetitia.

El portavoz pontífico oficial, Greg Burke, le ha dado a la enseñanza de Amoris Laetitia mucho campo, esquivando las muchas preguntas relacionadas a esta que tanto ocupan a la sala de prensa que preside.

A nivel mundial, a pesar de que ha habido voces notables tanto de apoyo como de crítica, entre los obispos generalmente se ha visto de muy poco a nada que sea substancial. De la misma forma que Amoris Laetitia pretende que Veritatis Splendor no existe, quizá los obispos han adoptado una estrategia similar con respecto a Amoris Laetitia pretendiendo que el octavo capítulo no existe.

El apoyo más vigoroso lo han aportado voceros secundarios, quienes tampoco se han mostrado reacios a atacar los motivos y la reputación de aquellos que se oponen a la postura de Amoris Laetitia. El portavoz más autoritativo del Santo Padre, el padre Jesuita Antonio Spadaro, ha publicado en su cuenta de Tweeter y ha escrito acerca de aquellos que hacen preguntas «con el propósito de crear dificultades y divisiones», insinuando que la dubia de los cardenales no «busca [respuestas] con sinceridad».

El biografó del Santo Padre, Austen Ivereigh, ha ido aún mas lejos, acusando a todos aquellos que preguntan si Amoris Laetitia contradice a Veritatis Splendor de ser «disidentes… [que] cuestionan la legitimidad del reinado del papa».

Todos aquellos que de manera razonable expresan su preocupación de que Amoris Laetitia busca contemporizar con la revolución sexual, lo cual es contrario a las palabras de Cristo en los Evangelios, se les descarta con desdeño: «Mientras insisten en que hay un debate que sostener, una causa a la cual responder, un asunto que se debe resolver, el tren se aleja la estación y ellos se quedan atrás en la plataforma, agitando los brazos».

Ivereigh alega que el debate en torno a Amoris Laetitia , cercado aún a diestra y siniestra por ambigüedades e interpretaciones contradictorias, ya ha concluido satisfactoriamente y la Iglesia necesita continuar su marcha.

¿Por qué tanta prisa por un documento con menos de un año de antigüedad?

Porque entre más tiempo Amoris Laetitia permanezca como objeto de examen y discusión, más obvio será que los argumentos de sus detractores –que están debidamente fundamentados en la tradición de la Iglesia– requieren respuestas con argumentos respaldados de manera similar.

Hasta la fecha, los defensores de Amoris Laetitia no han ofrecido argumentos tanto como afirmaciones injustificadas y apelaciones a la autoridad. Sin un argumento convincente que demuestre por qué Amoris Laetitia no está en conflicto con Veritatis Splendor –lo cual prima facie ya lo está– atentar contra quienes plantean preguntas es sólo una táctica política a corto plazo.

El magisterio no puede, a largo plazo, tomar formado con táctica de este tipo. Vivimos, sin embargo, en un momento en el que estas tácticas tienen cierto impacto.

El año después del año de Amoris Laetitia será, por lo tanto, un año de creciente aspereza y división, con los allegados del Papa cuestionando la integridad de aquellos que insisten en que la Cruz de Cristo no ha perdido su poder y que sigue siendo, en efecto, lo que hace posible la alegría del amor, incluso en el siglo XXI.

P. Raymond J. de Souza

Traducido por Enrique E. Treviño, del equipo de traductores de InfoCatólica.

Publicado originalmente en el National Catholic Register

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Consejo de Estado anula parcialmente Circular 003/13 de la SuperSalud que reglamentaba el aborto

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La Sección Primera del Consejo de Estado anuló los puntos 2, 4 y 11 de la circular 003 de 2013 emitida por la Superintendencia de Salud, en la cual daba directrices a las EPS, clínicas y hospitales para la práctica del aborto. El tribunal resolvió que al emitir este documento la Superintendencia se extralimitó en sus funciones, puesto que la reglamentación de una sentencia de la Corte Constitucional corresponde al Congreso a través de la ley.

La sentencia, cuyo consejero ponente fue el magistrado Guillermo Vargas Ayala, responde a una demanda de nulidad interpuesta por el Hospital San Ignacio, y apoyada por la Fundación Marido y Mujer, la Red Futuro Colombia, el Consejo Nacional de Laicos y la Procuraduría General de la Nación, quienes denunciaban que a través de la circular de la Supersalud se estaba reproduciendo el Decreto 4444 de 2006 del Ministerio de Salud, y que fue anulado por el Consejo de Estado por el mismo motivo.

En el fallo se advierte que la Superintendencia no podía reglamentar la práctica del aborto, “Toda vez que su facultad de impartir instrucciones a los operadores del sector está supeditada a la previa existencia de una legislación y de los correspondientes decretos reglamentarios por parte del Gobierno”.

La sentencia también anula las disposiciones de la superintendencia sobre la objeción de conciencia frente al aborto. Para la Sala, la circular negaba la posibilidad de ejercer este derecho “a las personas jurídicas y se reserva a personas naturales que prestan de manera directa el servicio, con lo cual también se deja por fuera de su órbita de cobertura al personal administrativo al servicio de los entes hospitalarios”. Así, el Consejo de Estado avala que las personas jurídicas, EPS e IPS, y el personal administrativo, pueda objetar en conciencia participar de forma directa o indirecta en la práctica del aborto.

No obstante, la sentencia insiste en la consideración del aborto como “derecho fundamental” y aunque reconoce que existe reserva legal sobre la materia, y no podrá reglamentarse si no es a través de ley expedida por el Congreso de la República, sí deja abierta la puerta a reglamentaciones parciales de la práctica.

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lunes, 9 de enero de 2017

“Estamos frente a una amenaza, porque la sociedad va a profundizar su fractura”: Alejandro Ordóñez

corte_puede_corregir_su_fallo_anterior_procurador_ordonezReproducimos la entrevista que el Sr. Valdis Grinsteins, corresponsal de la revista Polonia Christiana, tuvo oportunidad de hacer al ex Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado, sobre la derrota del gobierno nacional en el plebiscito del 2 de Octubre, la postura de los Obispos y la decisión del presidente Santos de imponer la implementación de los acuerdos a través del Congreso. Traducción de San Elías.org

PCH: ¿Cómo ve Ud. la posición del Episcopado en este proceso de paz?

AO: Ha habido declaraciones por parte del Presidente de la Conferencia Episcopal que han desorientado a los católicos, porque pretendieron inducir a la opinión publica católica a que votara afirmativamente en el acuerdo de paz con argumentos emotivos, que era mejor la paz que la guerra. Con esto desarmaban psicológicamente los católicos. Esta estrategia no tuvo, Gracias a Dios, ningún efecto. De la misma posición fue el Cardenal Rubén Salazar, quien durante todo el proceso de La Habana avaló los acuerdos. Pero es importante reconocer que hubo varios obispos que tuvieron la independencia y la claridad necesaria para advertir a los católicos colombianos. Digamos que hubo un contraste en la directiva del episcopado. El Presidente de la Conferencia Episcopal y el Cardenal fueron muy proclives al acuerdo, pero hubo otros sectores que fueron críticos.

PCH: ¿Ud. diría que los que fueron favorables al acuerdo fueron ingenuos?

AO: Dándoles el beneficio de la duda podemos decir que fueron ingenuos, pero es difícil ser ingenuos. No solo conociendo a las FARC, sino conociendo la magnitud de las concesiones dadas. Es increíble que los obispos referidos no hubieran advertido a los católicos cómo se pretendía elevar a norma constitucional los principios esenciales de la ideología de género, como bien lo reconocieron los negociadores de La Habana. Fueron los grupos de laicos católicos quienes primero advirtieron y lograron que la opinión pública reaccionara de manera muy inesperada.

Porque yo creo que lo que pasó en Colombia fue un auténtico milagro, puesto que no era razonable que el gobierno y todos los intereses que estaban implicados en el acuerdo fueron derrotados.

PCH: Era todo el poder del Estado…

AO: ¡Es que estábamos peleando contra el mundo¡ Contra 15 partidos políticos, contra un gobierno que abusó del poder, que abusó de los recursos públicos, que chantajeó a la opinión pública, que chantajeó a los gobernadores, que acudió a estrategias de guerra psicológica para  amedrentar y atemorizar a la opinión pública. Decía: “Si ustedes votan contra el acuerdo habrá guerra terrorista, habrá nuevos impuestos.” Peleábamos contra el sector privado, que prefirió defender sus intereses y sacrificar los principios. Peleábamos contra las Naciones Unidas, contra la Unión Europea, contra los Estados Unidos…!incluso contra el Papa¡ El Papa Francisco dos días antes del plebiscito dio unas declaraciones que desalentaron a muchos laicos que estábamos pidiendo votar No al plebiscito por temas de carácter moral, porque veíamos que la familia y la niñez iban a ser colonizadas por la ideología de género. Eso fue una bofetada de nuestros pastores a quienes por razones morales y doctrinarias estábamos objetando el acuerdo de La Habana.

PCH: A mí no me parece correcto el intento del Presidente Santos de no llamar a un nuevo plebiscito para la ratificación del nuevo acuerdo. El voto en el Parlamento puede ser legal, pero me parece que con esto la autoridad queda en una mala posición…

AO: Lo que Ud. dice es así. Si bien jurídicamente y constitucionalmente se puede [ratificar por el parlamento] esa no es la discusión. La discusión es moral y es política. El Presidente se comprometió con los colombianos a que ellos tendrían la última palabra. Y como el pueblo rechaza el acuerdo ahora incumple su palabra. Le usurpa al pueblo colombiano esa esperanza, esa posibilidad que el mismo le había concedido, para que sea el Congreso. Congreso que fue derrotado en el plebiscito. Porque el 90% de los senadores y el 80% de los diputados fueron derrotados. Y ellos que fueron derrotados son los que van a aprobar lo que el Presidente llama nuevo acuerdo. Pero eso de nuevo no tiene casi nada. En lo esencial el acuerdo viejo permanece.

Estamos frente a una amenaza, porque la sociedad va a profundizar su fractura. Estamos ante el desconocimiento de la decisión mayoritaria de los colombianos. Para usar una expresión colombiana: “nos están haciendo conejo” [Nos están engañando, estafando]. Eso deslegitima nuestro sistema político. Eso le hace perder credibilidad y seriedad. Se pretende por esa vía revivir una figura que expresa claramente que estamos en un gobierno autoritario. Puesto que por la vía de refrendar el acuerdo por el Congreso se pretende revivir las leyes habilitantes que se habían otorgado al presidente por el  acto legislativo para la Paz. Este acto estaba condicionado al triunfo en el plebiscito. Como el plebiscito fue derrotado no se pueden activar esas facultades habilitantes. Producida la refrendación por el Congreso pretenden revivir estas facultades, que son abiertamente autoritarias. Es como en Venezuela, donde el Presidente asume funciones legislativas sin el Congreso.

PCH: Muchas gracias por la entrevista.

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domingo, 8 de enero de 2017

Editorial: Lo que vendrá en el 2017

Si el 2016 fue un año de fracturas, en que la división y la polarización no hizo más que aumentar y obligar a todo el mundo a definirse y asumir bandos, el 2017 será necesariamente el año en que tal división y enfrentamiento se concrete o se resuelva.

En Colombia, después de la derrota de los acuerdos de paz en el plebiscito del 2 de octubre, el presidente Santos decidió utilizar sus mayorías en el Congreso, la Corte Constitucional y el Consejo de Estado, e imponer la implementación "express" de los acuerdos, abriendo cada vez más la brecha entre la élite que se encuentra en el gobierno y la ciudadanía. Saltarse la refrendación popular, tal como obligaba el Acto Legislativo 01 de 2016, lejos de cerrar el debate sobre los acuerdos de paz, lo posterga y ha dado alas a la denuncia de "ilegitimidad" a todos los actos de implementación de los acuerdos, que ya ha empezado con la ley de amnistía, aprobada por el Congreso junto a la Reforma Tributaria.

El debate legislativo del año entrante estará protagonizado por los siguientes proyectos de implementación del acuerdo final, entre ellos el que busca constitucionalizar los acuerdos para hacerlos norma obligatoria para todas las entidades del Estado. Pero además seguirá el trámite del referendo por el derecho a Papá y Mamá en la Cámara de Representantes, y los proyectos de técnicas de reproducción asistida y alquiler de vientres. En paralelo, es bastante probable que investido de poderes absolutos, Santos ordene reactivar la intervención de los manuales de convivencia para la imposición de la Ideología de Género en los colegios.

En el Mundo, la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses nos ha salvado de la confrontación directa EE.UU.-Rusia que la política exterior de Obama trataba de provocar. Para la muestra, antes de fin de año, Obama ordenó la expulsión de los diplomáticos rusos y aprobó nuevas sanciones económicas cotra Rusia. Putin, por su parte, desestimó la provocación y la consideró "patadas de ahorcado". Por otro lado, la llegada de Trump a la Casa Blanca promete poner fin a la política pro-aborto y pro-LGBT que Obama había implantado tanto en su país como a nivel internacional.

En la Iglesia, la crisis alrededor de la Amoris Laetitia que se suscitó el año pasado va a llegar a un punto de inflexión inminente luego de la Epifanía, que es cuando el cardenal Raymond Burke afirmó que se haría la "corrección formal de un error en la enseñanza Papal" si el Papa Francisco no respondía a las dubia que los cuatro cardenales que le habían planteado. No se trata de un juicio al Papa, lo cual es imposible, sino señalar que existe un error contra la Fe en un acto del Papa, tal como ha ocurrido con San Pedro, o el papa Juan XXII.

Luego de un acto formal de corrección de un error en la enseñanza del Santo Padre, pueden desprenderse tres escenarios: 1) El Papa admite la corrección de los errores y corrija efectivamente la Amoris Laetitia, 2) El Papa responde a la corrección formal negando tales errores y se pronuncia oficialmente respondiendo a los argumentos señalados por los Cardenales y 3) el Papa ignora la corrección y se reafirma en las enseñanzas señaladas como erróneas. La primera opción es óptima, salvaría la Fe y la unidad de la Iglesia con una declaración formal del Papa en que se cerraría la cuestión ratificando la enseñanza de Juan Pablo II. La segunda opción es inverosímil. El Papa ha decidido no responder a las preguntas planteadas por los cardenales, y sería imposible responder a la corrección sin tener que abordar las preguntas formuladas. La tercera opción implicaría el sostenimiento pertinaz por parte del Papa de una doctrina contraria a la Fe, sería la caída del Papa Francisco en herejía formal. Todos los estudios eclesiológicos y canónicos coinciden en que un Papa que incurriese en herejía formal, cesaría, por definición, de ser Papa.

El 2017 es también el año de muchas efemérides. Ya la Santa Sede ha publicado un documento para la celebración de los 500 años de la Reforma Protestante, en el que se le llama a Lutero “testigo del Evangelio” y se le equipara junto a Calvino y Zwinglio con los santos contrarreformistas como San Ignacio de Loyola y San Carlos Borromeo. La propuesta ya había sido lanzada por los luteranos en tiempos de Benedicto XVI y rechazada por la Iglesia, diciendo “no podemos celebrar un pecado”. Este viraje suscitará una nueva controversia al interior de la Iglesia.

Por otro lado, este año se celebran los 100 años de las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima. Claramente, viendo el Comunismo instalarse en varios países de Hispanoamérica, y mutar hacia la Teología de la Liberación, la Ideología de Género, el ecologismo, y el animalismo, es claro que el mensaje de Nuestra Señora sigue plenamente vigente. Se cumplen, así mismo, 10 años del Motu Proprio Summorum Pontificum, con el que el Papa Benedicto XVI establecía que el rito latino de la Santa Misa, según el Misal de 1962, no podía ser prohibido por los obispos, porque era un derecho de los fieles. La instrucción motivó una dura reacción contra el Papa por parte de los medios de comunicación y un sector progresista de la Iglesia.  

En Voto Católico Colombia, el 2017 es el año en que hemos decidido dar el paso definitivo para convertir esta iniciativa en un proyecto sostenible y con perspectiva de crecimiento. Por eso, no podemos dejar de invitarlos a inscribirse en la Asociación Voto Católico Colombia. Con sus aportes nos ayudarán a continuar con esta labor y mejorar nuestro contenido, y a la vez podrán participar directamente en la construcción de este proyecto. Para inscribirse como miembros de Voto Católico Colombia, sólo tienen que llenar el siguiente formulario y hacer el pago de la cuota de inscripción.

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jueves, 5 de enero de 2017

Las falsedades en el video de #LaDiferencia

LaDiferencia

A finales de diciembre, empezó a correr por Redes Sociales un video publicado por #LaDiferencia, un grupo que se hace llamar “cristiano”, criticando la oposición de católicos y protestantes a la agenda homosexual, y defendiendo “una versión diferente de iglesia y sociedad”, al gusto del lobby LGBT.

El video está hecho por protestantes y para protestantes, y por tal motivo es natural que abunde en errores graves y falsedades en contra del Evangelio y la Fe en Cristo. No obstante, frente a la posibilidad de que haya católicos que caigan en los engaños utilizados por el video, nos parece conveniente y necesario refutar los puntos principales con los que #LaDiferencia pretende “cristianizar” la Ideología de Género, y “satanizar” la defensa de la familia.

1. “No estamos de acuerdo en la forma como algunos cristianos y pastores señalan la homosexualidad como un pecado de mayor gravedad que los demás, contradiciendo lo que dice la Biblia: Para Dios todos los pecados revisten la misma gravedad y son igual de dañinos para la humanidad.”

Falso: El Catecismo de la Iglesia Católica, basándose en las escrituras, recuerda que hay pecados cuya “iniquidades tan grave y manifiesta que provoca a Dios a castigarlos can los más severos castigos.” y son:

  1. El Homicidio voluntario o el asesinato (Gn 4, 10)
  2. Práctica de la homosexualidad o sodomía(Gn 18, 20; y 19,13)
  3. Opresión contra el pobre (Éx 3, 7-10)
  4. El Agravio al forastero, a la viuda y al huérfano (Éx 22, 20-22)
  5. La injusticia con el asalariado (Dt 24, 14-15; y Jue 5,4)

2. “No estamos de acuerdo, cómo señalan a los LBTI como terribles pecadores, cuando la Biblia dice claramente que todos somos pecadores, ningún ser humano se puede considerar santo o libre de pecado. El verdadero cristiano entiende que es pecador y no condena a su prójimo por pecar.”

Falso: Todos los hombres, con la excepción de la Santísima Vírgen María, hemos nacido heridos por el pecado original, por lo cua tendemos inevitablemente al pecado. Pero Cristo, al morir en la cruz, a pagado con su sangre el precio de nuestros pecados (Rm 3 ,21-26). Movido por la gracia, el hombre se vuelve a Dios y se aparta del pecado, acogiendo así el perdón y la justicia de lo alto. “La justificación no es solo remisión de los pecados, sino también santificación y renovación del interior del  hombre” (Concilio de Trento: DS 1528).

Así, el hombre, nacido pecador, recibe el auxilio de Cristo para liberarse del pecado y recuperar la amistad con Dios. Esta justificación, que es de libre iniciativa de Dios, exige la respuesta libre del hombre, porque Dios creó al hombre a su imagen concediéndole, con la libertad, el poder de conocerle y amarle (Catecismo, 2002). El hombre tiene la libertad de cooperar con la gracia o rechazarla, “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (Jn 14, 15),   pero el que rechaza convertirse, se condenará (Mt 13, 41-42).

3. “Sin importar si ustedes son homosexuales, lesbianas, transexuales o tienen dudas en su orientación sexual, ustedes son nuestro prójimo y como Dios los ama, y como envió a su hijo para que lo conocieran, nosotros también los amamos.”

Falso: El que ama a su prójimo no puede ser indiferente respecto de su salvación, y permanecer impasible cuando el hermano está en riesgo de condenarse por su obstinación en el pecado. Por eso dice Jesús

Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. (Mt 18, 15-17)

Por eso la Iglesia Católica ha insistido hasta la saciedad en señalar la perversidad intrínseca de los actos homosexuales y en invitar a los homosexuales a la castidad propia de los hijos de Dios (Catecismo 2357-2359). Los homosexuales que rechazan esta enseñanza van, por voluntad propia, camino de la condenación, y quienes les confirman en esta vía, lejos de amarles, se hacen corresponsables de su perdición.

4. “Después de batallar para encontrar respuesta a nuestras necesidades preguntas y vacios, nosotros encontramos en Dios lo que andábamos buscando, Él dio respuesta a nuestras más complejas preguntas, resolvió nuestros sentimientos más profundos, y nos recibió con brazos abiertos.”

Falso: En esta frase se resume brevemente la espiritualidad subjetivista del protestantismo, y por ello mismo, su carácter engañoso. El Luteranismo, a través de la herejía del “libre examen” abrió las puertas al relativismo espiritual, de un “Dios” hecho al antojo de cada uno, y para satisfacer las necesidades subjetivas de cada quién. El hombre fue creado para conocer, amar y servir a Dios. No Dios para el hombre, sino el hombre para Dios. “Todo fue creado por Él y para Él” (Col 1, 16). El hombre debe conocer, amar y servir a Dios a través de la religión, “no la que cada uno prefiera, sino la que Dios manda y consta por argumentos ciertos e irrevocables como única y verdadera” (León XIII). Por eso, nadie puede decir que conoce a Dios si no es a través de Jesucristo (Jn 14, 6), y nade puede decir que conoce a Cristo si no es a través de la Iglesia Católica (Lucas 10, 16).

5. “A diferencia de algunos cristianos e iglesias, Dios no hace acepción de personas y un verdadero cristiano tampoco lo hace”.

Como señalamos antes, Cristo ha abierto el camino de la salvación para todos los hombres, pero sólo los que lo sigan, aceptando la gracia de Dios y convirtiéndose de sus pecados, pueden llegar a Dios. A los que se obstinan en el pecado, dice Cristo, “considéralo como un pagano o un publicano”. Al final “cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. (…)unos irán a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.” (Mt 25, 31-32. 46)

6.  “Dios ha trabajado en nuestra vida y en nuestro pecado de forma personal e íntima, no con leyes ni con estatutos. Jesús confrontó el pecado de forma personal e íntima.”

Falso: Cristo mismo anunció que “No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.” (Mt 5, 17) Cristo vino a purificar y perfeccionar la ley revelada, que además de incompleta, había sido reducida por los fariseos al cumplimiento externo y visible de los preceptos. Todo el sermón de la montaña es una proclamación de la Ley Nueva, que Cristo como legislador supremo da a los hombre. Una ley de la gracia, en que Dios envía al hombre la fuerza para cumplirla, cumpliendo lo que dice el profeta “pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré” (Jer 31, 33).

Por eso el Catecismo de la Iglesia Catolica nos dice:

1953. La ley moral tiene en Cristo su plenitud y su unidad. Jesucristo es en persona el camino de la perfección. Es el fin de la Ley, porque sólo Él enseña y da la justicia de Dios: “Porque el fin de la ley es Cristo para justificación de todo creyente” (Rm 10, 4).

El Evangelio de Cristo es inseparable de la Ley Moral que Cristo vino a enseñar. Cierto es que la ley moral no se puede cumplir sin el apoyo de la gracia divina, sólo esta perfecciona al hombre. Las ley positiva del hombre no puede justificar al hombre por sí sóla, pero si lo puede hacer cuando coopera con la ley de la gracia, en vez de oponerse a ella permitiendo el mal y castigando el bien.

7. “Los blancos de sus ataques más fuertes [de Jesús], no fueron los pecadores, sino los líderes religiosos que se creían santos y mejores que los demás.”

Falso. Jesús vino a corregír a la humanidad, y a quienes corrigió con más severidad fue a los que cometían los peores pecados.  Jesús criticó con dureza a los fariseos, escribas y doctores de la ley, que habían pervertido la ley revelada, reduciéndola a preceptos puramente exteriores, preocupándose más por la pureza física que por la pureza del alma (Mt 15, 17-20).  Cristo enseña que los peores pecados no son los pecados corporales, sino los espirituales. Y el peor de todos, el orgullo, el pecado de Satanás, y que además es bandera del lobby LGBTI.

8. “Ustedes y nosotros somo ciudadanos, creemos que debemos tener los mismos derechos, los mismos deberes y las mismas oportunidades de participación.”

Engañoso: El hombre no puede pretender derechos que van en contra de la ley de Dios. Nadie puede reclamar para sí el derecho de pecar.

9. “Creemos en la separación entre Iglesia y Estado porque la fe no debe ser impuesta, así como ningún modo de vida”

Falso: Esto es contrario a la Fe. La escritura dice con mucha claridad que toda autoridad política viene de Dios (Jn 19, 11; Rm 13, 1-4). Jesucristo es Rey, y reina sobre todas las realidades, temporales y espirituales (Mt 18, 28), y la realidad política no es ajena a su soberanía. La Doctrina de la Iglesia reconoce que los poderes político y eclesiáticos constituyen dos esferas “soberanas en su género” (León XII, Immortale Dei), pero entre las cuales se requiere una concordia mutua, de forma tal que el Estado no pretenda legislar en contra de la ley moral y de la Fe, pues de lo contrario perdería su autoridad pues “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5, 29).

10. “Desde el Siglo XII hasta el XIX muchos Estados fueron gobernados por la religión y fue la época más oscura de la humanidad porque los líderes religiosos tergiversaron el mensaje del Evangelio condenando a los hombres de su tiempo a vivir una religión fundada en la mentira, lejos del verdadero amor de Dios.“

Falso: La mención del Siglo XII es absolutamente arbitraria. Desde la antigüedad, los hombres han reconocido que la potestad política no puede ser independiente de la potestad religiosa, y que todas las autoridades tienen un origen natural y divino. Antes del Cristianismo ambos poderes estaban concentrados en una misma autoridad (El César recibía culto en el Imperio Romano), pero Cristo dijo “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22, 21), señalando que son dos potestades distintas.

Tras la caída del Imperio Romano, las naciones europeas se acogieron a la tutela bondadosa de la Iglesia Católica, reconociendo y protegiendo la Fe Cristiana como la Verdad que es. La “Edad Media” representó el esplendor de la civilización europea en todos sus aspectos. Dice León XIII:

Hubo un tiempo en que la filosofía del Evangelio gobernaba los Estados. En aquella época la eficacia propia de la sabiduría cristiana y su virtud divina habían penetrado en las leyes, en las instituciones, en la moral de los pueblos, infiltrándose en todas las clases y relaciones de la sociedad. La religión fundada por Jesucristo se veía colocada firmemente en el grado de honor que le corresponde y florecía en todas partes gracias a la adhesión benévola de los gobernantes y a la tutela legítima de los magistrados. El sacerdocio y el imperio vivían unidos en mutua concordia y amistoso consorcio de voluntades. Organizado de este modo, el Estado produjo bienes superiores a toda esperanza. Todavía subsiste la memoria de estos beneficios y quedará vigente en innumerables monumentos históricos que ninguna corruptora habilidad de los adversarios podrá desvirtuar u oscurecer. Si la Europa cristiana domó las naciones bárbaras y las hizo pasar de la fiereza a la mansedumbre y de la superstición a la verdad; si rechazó victoriosa las invasiones musulmanas; si ha conservado el cetro de la civilización y se ha mantenido como maestra y guía del mundo en el descubrimiento y en la enseñanza de todo cuanto podía redundar en pro de la cultura humana; si ha procurado a los pueblos el bien de la verdadera libertad en sus más variadas formas; si con una sabia providencia ha creado tan numerosas y heroicas instituciones para aliviar las desgracias de los hombres, no hay que dudarlo: Europa tiene por todo ello una enorme deuda de gratitud con la religión, en la cual encontró siempre una inspiradora de sus grandes empresas y una eficaz auxiliadora en sus realizaciones. (Immortale Dei)

Si hay una época que puede ser considerada como la “época más oscura de la humanidad”, es está época moderna en que el pecado y el mal es promovido desde el Estado, la Fe Cristiana es perseguida por los gobiernos, y la corrupción se instala a sus anchas en todos los aspectos de la vida social. ¿No es impensable para el hombre contemporáneo la idea del político honesto? Pues la Cristiandad medieval fue prolífica en gobernantes no sólo honestos, sino justos y santos.

Esta Cristiandad fue fracturada por la herejía protestante que permitió al Estado establecer sus “iglesias nacionales” sujetas al poder político, abriendo la puerta al absolutismo soberanista, en que el Estado tiene el poder de legislar a espaldas de la moral, y pretendiendo que la ley no tenga otro fundamento que la voluntad del soberano. Este fue el gérmen del liberalismo, el marxismo y el fascismo, gestores en el siglo XX de los peores genocidios que haya visto la humanidad.

11. “No se puede ser cristiano y ser homofóbico al tiempo. Aunque muchos cristianos opinen diferente que  nosotros y muchas iglesias adopten posiciones homofóbicas y cierren sus puertas para las personas que integran la comunidad LGBTI, hay muchas iglesias que no lo hacen, muchas iglesias en donde ustedes son bienvenidos y amados.”

Falso: Nadie que advierta a los homosexuales sobre su peligro de condenarse y les invite a las conversión, está odiando a los homosexuales, y así mismo, nadie que convenza a los homosexuales de seguir en el pecado los está amando. Las puertas de la Iglesia siempre estarán abiertas para el pecador arrepentido que vuelve a casa.

A través de este video, LaDiferencia pretende presentar la aceptación de la ideología de género y de la homosexualidad como una cuestión de “amor al prójimo”. Como si fuera un deber moral de los cristianos ignorar la Palabra de Dios, avalar públicamente el pecado y la destrucción de la familia. Es cierto que el amor, la misericordia y el perdón de Dios son infinitos, pero condicionados al arrepentimiento y la fidelidad al Evangelio.

Bien decía Benedicto XVI que “la ideología de género es la última rebelión de la criatura contra su condición de tal. Con ella el hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo”. Con este nuevo movimiento los “cristianos” LGBTI muestran que en lugar de querer que Dios gobierne sus vidas, buscan armar un discurso que legitime su deseo de gobernarse a sí mismos, y venderlo como “su fe”.

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miércoles, 4 de enero de 2017

La Santa Sede llama «testigo del evangelio» al hereje Lutero y conmemorará la Reforma protestante

(InfoCatólica) La Santa Sede ha publicado el material para la Semana de la Oración por la unidad de los cristianos. En el texto oficial se considera que el heresiarca Lutero, responsable de la división de la Iglesia y padre de la herejía solafideísta, fue “testigo del evangelio”. Se anuncia además que habrá una conmemoración conjunta de la Reforma protestante

El material del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos incluye el siguiente texto:

En 1517 Martín Lutero levantó preocupaciones acerca de lo que él consideraba abusos en la Iglesia de su tiempo haciendo públicas sus 95 tesis. 2017 es el 500 aniversario de este acontecimiento crucial en el movimiento de la Reforma que ha marcado la vida de la Iglesia occidental a lo largo de muchos siglos. Este acontecimiento ha sido un tema controvertido en la historia de las relaciones intereclesiales en Alemania también en los últimos años. La Iglesia Evangélica de Alemania (EKD) ha estado preparando este aniversario desde 2008, centrándose cada año en un aspecto concreto de la Reforma, por ejemplo: la Reforma y la política o la Reforma y la educación. La EKD también ha invitado a sus interlocutores ecuménicos en varios niveles a que ayuden a conmemorar los acontecimientos de 1517.

Después de extensos y a veces difíciles debates, las Iglesias de Alemania han alcanzado el acuerdo de que la forma de conmemorar ecuménicamente la Reforma debía ser con una Christusfest, una celebración de Cristo. Si se pone el énfasis en Jesucristo y en su obra reconciliadora como centro de la fe cristiana, los interlocutores ecuménicos de la EKD (católicos romanos, ortodoxos, baptistas, metodistas, menonitas y otros) podrían participar en las celebraciones del aniversario.

Si se tiene en cuenta que la historia de la Reforma se ha caracterizado por una dolorosa división, este es un logro muy considerable. La Comisión Luterano-Católico Romana sobre la Unidad ha trabajado mucho para llegar a un entendimiento compartido de la conmemoración. Su importante informe Del conflicto a la comunión reconoce que las dos tradiciones se acercan a este aniversario en una época ecuménica, con los logros de 50 años de diálogo a sus espaldas y con una comprensión nueva de su propia historia y de la teología. Separando lo que es polémico de las cosas buenas de la Reforma, los católicos ahora son capaces de prestar sus oídos a los desafíos de Lutero para la Iglesia de hoy, reconociéndole como un «testigo del evangelio» (Del conflicto a la comunión, 29). Y así, después de siglos de mutuas condenas y vilipendios, los católicos y los luteranos en 2017 conmemorarán por primera vez juntos el comienzo de la Reforma.

Cabe recordar que el Catecismo de San Pío X, definía así la Reforma protestante:

129. El Protestantismo o religión reformada, como orgullosamente la llaman sus fundadores, es el compendio de todas las herejías que hubo antes de él, que ha habido después y que pueden aún nacer pira ruina de las almas.

Y hasta hace bien poco, la Iglesia Católica no solo se ha opuesto a conmemorar la Reforma protestante, sino que rechazó  expresamente dicha posibilidad «no podemos celebrar un pecado», dijo el Cardenal Koch en aquel entonces. No obstante, el año pasado el Papa Francisco asistió a Lund, Suecia, para celebrar con los Luteranos la Reforma Protestante. Allí, en su discurso ante las “obispas” luteranas validó la herejía luterana de la “Sola Scriptura”, diciendo que

“Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de «sólo por la gracia divina», se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.”

Valga recordar que la doctrina luterana sobre la gracia fue condenada como herética por un juicio infalible del Concilio de Trento. Ninguna autoridad eclesial puede revocar este juicio. En Lund, el Papa firmó junto al presidente de la Federación Luterana Mundial un documento en que se niega el dogma de la unidad de la Iglesia y se propone permitir que católicos y luteranos puedan “comulgar” en ritos comunes.

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EWTN devela la agenda “progresista” para la Iglesia en 2017

screenshot-www.ewtn.co.uk 2017-01-03 23-41-13En un artículo del diácono Nick Donnelly para el canal católico EWTN UK, se recogen declaraciones recientes de obispos y teólogos progresistas, en las que detallan cuáles serán sus intenciones para la Iglesia en 2017. Las declaraciones expresan optimismo frente a lo que pueden conseguir en el pontificado del Papa Francisco, luego de “Haber conseguido su objetivo en 2016, de abrir la comunión para aquellos cometiendo adulterio a través de segundas”nupcias” inválidas”, segun el diácono. Estos serías sus principales cuatro objetivos para 2017.

1. Permitir a los protestantes recibir la Santa Comunión.

Si alguien está envalentonado por la reforma planteada, o al menos insinuada, en la Amoris Laetitia, ese es el Cardenal Walter Kasper, proponente incial de permitir comulgar a los adúlteros públicos. En una entrevista al periódico Avvenire de la Conferencia Episcopal Italiana, el Card. Kasper ha expresado la esperanza de que la próxima medida del Papa Francisco será permitir a los protestantes recibir la Santa Comunión “en situaciones especiales”:

Espero que la próxima declaración abra el camino para la comunión eucarística compartida en casos especiales. Personalmente, espero que podamos usar un texto no oficial, preparado por una comisión de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, sobre este tema.

El Código de Derecho Canónico, en su Canon 844, establece que “Los ministros católicos administran los sacramentos lícitamente sólo a los fieles católicos”, aunque permite que fieles cristianos no católicos puedan recibir los sacramentos “Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave”, “cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad, y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fé católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos”. En el caso de los protestantes, que niegan el dogma de la transubstanciación de las especies de Pan y Vino en Cuerpo y Sangre de Cristo, esta condición ciertamente no se cumple.

No obstante, en el documento firmado por el Papa Francisco con los Luteranos en Lund, Suecia, se propone la “interccomunión” entre católicos y protestantes, afimando que “muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena” y que “Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos”. Así mismo, en 2015, en una visita a la iglesia Luterana de Roma, fue preguntado por una mujer si podía comulgar junto a su marido católico, a los cual el Papa Francisco respondió que “Hay preguntas a las que sólo si uno es sincero consigo mismo y con las pocas luces teológicas que tengo, se debe responder lo mismo, vedlo vosotros.”

2. Permitir a los sacerdotes casados, reducidos al estado laical, retornar al ministerio sacerdotal.

Leonardo Boff, el ex fraile franciscano casado, uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación, y cuyos textos fueron un insumo importante de la Encíclica del Papa Francísco Laudato Si, dijo en una intrevista al diario alemán  Kölner Stadt-Anzeiger, que espera que el Papa acoja la propuesta de los obispos brasileros de permitir a los sacerdotes casados, reducidos al estado laical, retomar su ministerio sacerdotal (él, Boff, afirmó que su obispo le permite celebrar misa y administrar sacramentos, en contravía de su situación canónica):

Los obispos brasileros, especialmente el Cardenal Claudio Hummes, amigo cercano del Papa, han pedido expresamente al Papa Francisco permitir a los sacerdotes casados en Brasil retornar a su ministerio pastoral. Yo he escuchado recientemente que el Papa quiere satisfacer esta solicitud, como una fase experimental, preliminar, de momento confinada en Brasil.

Según Edward Pentin, corresponsal vaticano del National Catholic Register, el Papa Francisco quería que el sínodo de 2018 tratara sobre el celibato sacerdotal y alguna opción para permitir sacerdotes casados. Sin embargo, de acuerdo con Pentin, “la propuesta fue rechazada por la mayoría de los miembros del XIV Consejo Ordinario del Sínodo de los Obispos.” Ya se ha hecho público que el sínodo de 2018 tratará el problema de la “falta de vocaciones”, lo cual ciertamente permite que los progresistas ventilen las propuestas de relajar el celibato como condición de acceso al sacerdocio.

3. La ordenación de mujeres “diaconisas”.

En 2005, la Comisión Teológica Internacional publicó un estudio en el que se concluyó que la figura de las “diaconisas” que aparece mencionada en la Iglesia Primitiva, no guarda relación con el sacramento del Orden Sacerdotal, ni equivalencia con la orden de los diáconos. Sin embargo, a pesar de que el asunto parecía así zanjado, en 2016 el Papa Francisco anunció la creación de una comisión para estudiar la ordenación de mujeres en el diaconado.

En agosto del año pasado se hizo el nombramiento oficial de los miembros de la comisión, entre los cuales figura Phyllis Zagano, una reconocida activista de la ordenación sacerdotal de mujeres. De acuerdo con LifeSiteNews "Ella ha sido ponente en numerosos eventos realizados por organizaciones que promueven la admisión de mujeres al sacerdocio."

4. Nuevas medidas contra el Cardenal Burke.

El lobby progresista dentro de la Iglesia Católica espera que el próximo año el Papa Francisco tome medidas en contra del Cardenal Raymond Burke, quien se ha convertido en el rostro público de la defensa de la Fe y la Doctrina de la Iglesia, y por ello es detestado por los progresistas. Christopher Lamb, del periódico liberal-católico The Tablet, escribió el pasado 23 de diciembre:

Francisco nombró al Cardenal Burke patrono de la Orden de Malta en 2014 para sacarlo de la Signatura Apostólica (máximo tribunal vaticano) desde donde podría bloquear las reformas que el Papa planeaba a los procesos de nulidad. Pero con la publicación de las dubia, el Cardenal continúa siendo un dolor de cabeza para Francisco. Y si Burke es hallado que ha excedido sus competencias como Patrono de la Orden de Malta, entonces Francisco no tendrá otra opción que removerlo de nuevo.

El Cardenal Burke ha atraído numerosos ataques luego de que junto a otros tres cardenales publicaron la solicitud que habían hecho de forma privada al Papa Francisco, de definir cinco aspectos controversiales contenidos en la exhortación apostólica Amoris Laetitia. Incluso, el decano de la Rota Romana, Mons. Pío Vito Pinto ha dicho que el Papa podría expulsarlos del cardenalato “Lo que han hecho es un escándalo muy grave que incluso podría llevar al Santo Padre a retirarles el capelo cardenalicio como ya ha pasado en algún otro momento de la Iglesia”.

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martes, 3 de enero de 2017

Médicos demuestran graves efectos por legalización de la marihuana en Colorado

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Un estudio publicado por la Sociedad de la Medicina Académica de Emergencias, en Estados Unidos, demuestra que la legalización de la marihuana medicinal en Colorado ha tenido efectos negativos en la salud de las personas que consumen habitualmente. Los hallazgos muestran que se ha duplicado la cantidad de personas que padecen el Síndrome de Hiperemesis Cannabinoide (SHC), una enfermedad resultante del uso crónico de la marihuana, que se caracteriza por un intenso dolor abdominal y episodios prolongados e insoportables de nauseas y vómito.

Según el Dr. Kennon Heard, investigador del Hospital de la Universidad de Colorado y uno de los autores de la investigación, en el estudio se evidencia el aumento progresivo de las visitas a las salas de emergencias por esta enfermedad. El SHC es un síndrome que puede no parecer muy nocivo, pero sus síntomas son muy severos y pueden presentarse en los pacientes durante meses, incluso pueden llevar a la deshidratación y a desencadenar problemas en los riñones.

Pese a que el incremento de los pacientes con esta enfermedad se ha dado desde que se aprobó el uso “medicinal” de la marihuana, los expertos aseguran que el impacto puede ser mayor. Muchas personas confunden los síntomas con otro tipo de enfermedades, y en la mayoría de los casos  no acuden a los hospitales al presentarlos. Aún así, el Dr. Heard asegura que la única manera de acabar con la enfermedad es suspendiendo el consumo del cannabis, el grado de toxicidad de la planta es tal que incluso meses después de de haber detenido su uso, los síntomas pueden persistir.

Este es hasta ahora el primero de los graves efectos encontrados en la salud de los consumidores de marihuana. Sin embargo los resultados de este estudio fueron presentados a principios del 2015, cuando aun no se contemplaban las consecuencias de la legalización del uso recreativo de la marihuana, así como de su expendio y producción en establecimientos de comercio.

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lunes, 2 de enero de 2017

¿En qué han quedado los principios «no negociables»?, por Joël Hautebert

Reproducimos el siguiente artículo de Joël Hautebert publicado originalmente en L´Homme nouveau, y trducido por InfoCatólica.

Captura de pantalla 2017-01-02 12.55.22Después de las últimas elecciones presidenciales y legislativas, los principios «no negociables» estaban en el corazón de los debates internos entre el electorado católico. Quitando algunas raras excepciones (el padre Grosjean, infocatho…) esta temática, a día de hoy, brilla por su ausencia.

Este inquietante eclipse merece que se indaguen sus causas, que nosotros vamos a intentar discernir explorando dos vías distintas. En primer lugar, el de un nuevo contexto político; y, a continuación, la de una desorientación de los católicos, fruto de una pastoral cuyo eje doctrinal aparece confuso.

A propósito del contexto político, el desafío de las próximas elecciones mira principalmente a la voluntad y la capacidad de los futuros gobernantes para derogar algunas leyes votadas recientemente, y también a limitar la progresión de la cultura de la muerte y de la revolución antropológica.

Tras las precedentes elecciones, el temor –fundado- de una aceleración de este proceso revolucionario animaba los debates. Dado que el quinquenio de François Hollande ha respondido perfectamente a las inquietudes que suscitaba su programa, convendría, quizá, poner al día esos principios, evocados por el Cardenal Ratzinguer en una nota doctrinal publicada el 24 de noviembre de 2002 (Nota doctrinal sobre algunas cuestiones acerca del compromiso y el comportamiento de los católicos en la vida política), recordados posteriormente en un discurso de él mismo -siendo ya el papa Benedicto XVI-, pronunciado el 30 de marzo de 2006.

En este último discurso el Papa precisaba que la Iglesia Católica «dedica gustosamente una atención particular a ciertos principios que no son negociables. Entre ellos, los principios que siguen a continuación destacan hoy de manera nítida: la protección de la vida en todas sus etapas, desde el primer momento de su concepción hasta su muerte natural; el reconocimiento y la promoción de la estructura natural de la familia –como una unión entre un hombre y una mujer fundada sobre el matrimonio- y su defensa en contra de las tentativas de hacerla jurídicamente equivalente a otras formas de unión radicalmente diferentes que, en realidad, le reportan un perjuicio y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter específico y su papel social irreemplazable; la protección del derecho de los padres de educar a sus hijos»-

Hemos de decirlo claramente, estos principios «no negociables» han adquirido una candente actualidad, si se piensa en la eutanasia y en el delito de limitación numérica para el aborto (punto nº 1), en la desnaturalización del matrimonio y de la filiación (punto nº 2), y finalmente en la enseñanza de la ideología de género en la escuela (punto nº 3). Si por sí mismos ellos solos no pueden (y no deben) constituir una doctrina o un programa político, sí fijan una prioridad en el compromiso político y las opciones electorales. En efecto, están en juego, según la nota 2002, «principios morales que no admiten ni derogación, ni excepción, ni compromiso alguno». Dado que estos criterios se caracterizan por su objetividad moral y su atemporalidad, no se ve cómo el contexto político francés podría alterar su conveniencia: inútil ir más allá en esta dirección.

Una profunda confusión.

La segunda explicación atisbada concierne a la profunda confusión que reina a día de hoy en el seno del mundo católico, enmudecido en la afirmación de los reparos doctrinales tradicionales, entre los que se alinean los principios «no negociables». Como demostración, el último texto publicado por la Conferencia episcopal francesa en relación con la política (Cf. L´HN nº 1626 de 19 de noviembre de 2016, p. 6) que no solo no los menciona sino que, por el contrario, incita a la componenda.

Un reciente suceso acaecido en Méjico demuestra que los católicos franceses no son los únicos afectados. Mientras que una parte del episcopado mejicano se comprometió con coraje contra la desnaturalización del matrimonio, el nuevo nuncio, mons. Franco Coppola, recién llegado, ha invitado a los católicos a dialogar más que a manifestarse. Preguntado por su posición a propósito de esas uniones homosexuales, respondió esto: «Yo puedo responder con la doctrina de la Iglesia, pero esta no es la respuesta que, como pastor, debo dar». De esta forma, en el nombre del «acompañamiento» y del «caminar» de los homosexuales hacia la Fe, es mejor bajar el tono y desertar del campo político mientras que la propia institución familiar está en juego. Es olvidar, por lo pronto, que la ley es un inmejorable apalancamiento en relación al bien común, y por consiguiente del bien moral y espiritual de los ciudadanos. Cuando una institución mayor del derecho natural hace referencia a, o cuando se trata de legalizar un acto intrínsecamente malo, la «ley» incrementa los riesgos de enraizarse en el pecado. A esto se añaden las graves consecuencias morales de la colaboración con esos actos, a la que están sometidos numerosos ciudadanos, por su función o por su trabajo. Los propósitos del nuncio, reivindicando un lenguaje pastoral explícitamente disociado de la doctrina, socava radicalmente el sentido de la caridad política.

Este tipo de posicionamiento «pastoral» aumenta la confusión reinante a propósito de la Carta apostólica Amoris laetitia. El desafío va más allá del caso concreto de los católicos divorciados y «recasados», dado que la noción de «actos intrínsecamente malos» está puesta directamente en cuestión. Si ya no hay normas morales absolutas (cf. los dubia de los cuatro cardenales) porque la conciencia estaría habilitada «para legitimar las excepciones» (dubia 5), la noción de «principios no negociables» inmediatamente pierde toda razón de ser porque, recordémoslo, son una traducción política de «principios morales que no admiten derogación, excepción ni compromiso alguno».

Evidentemente, las confusiones en torno a la Amoris laetitia tienen graves consecuencias políticas. A la espera de las indispensables aclaraciones, corresponde a los católicos franceses salir de dudas y sacar de las sombras los principios «no negociables».

Traducido por: José Luis Aberasturi y Martínez. Sacerdote.

Publicado orignalmente en L´Homme nouveau

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Resumen del año 2016

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Terminó, por fin, el año 2016. un año largo como pocos, en el que entramos sin la menor sospecha de todo lo que ocurriría. Un año que acaba dejándonos un país completamente distinto al que recibió, y una Iglesia irreconocible frente a aquella de 2015.

Un país irreconocible. La Corte Constitucional impuso el "matrimonio" homosexual, y abrió las compuertas a una arremetida ideológica de envalentonada y radicalizada implantando el alquiler de vientres y obligando a la ciudadanía a asentir con la agenda homosexual. Agenda secundada por el gobierno Santos que a través de Gina Parody, se propuso obligar a los colegios a asumir como propia la Ideología de Género y renegar de sus principios confesionales. En buena hora reaccionaron los colegios y padres de familia que se tomaron las calles de Colombia y obligaron al gobierno a recular.

Santos, accedió a detener a la ministra Parody y suspender el proceso de alteración de los manuales de convivencia, confiado en que la refrendación de los acuerdos con las FARC, con su dosis de "enfoque de género", le daría carta blanca para continuarlo con total libertad. Pero contra todo pronóstico fue derrotado en el plebiscito del 2 de octubre, y por más que se haya puesto a la tarea de imponer los acuerdos a las malas, el plebiscito le ha echado a cuestas una señal de ilegitimidad que mientras más avanza contra él, más se afianza.

Una Iglesia irreconocible. Nos desayunamos el año con el relanzamiento de la Teología de la Liberación en cabeza de Mons. Darío de Jesús Monsalve, Arzobispo de Cali, pretendiendo rehabilitar al guerrillero Camilo Torres. Luego, mientras los fieles laicos saltaban a defender la Fe contra la amenaza de la Ideología de Género, el Episcopado callaba, y sólo aparecieron al final y restando toda contundencia a la lucha de los padres de familia. Como si fuera poco, a pesar de la amenaza tangible del enfoque de género en los acuerdos con las FARC, los obispos fueron incapaces de denunciarlo, y por el contrario, algunos de ellos hicieron campaña activa por el SI en el plebiscito (Papa Francisco incluido).

En la Iglesia Universal, la tempestad comenzó en marzo con la publicación de Amoris Laetitia, un documento desproporcionadamente extenso (297 págs) lleno de pasajes enredados, ambigüos frente a la doctrina moral de la Iglesia, y con abiertas insinuaciones a que se admita a la comunión a los adúlteros públicos. Interpretaciones van y vienen, unos dicen que Amoris Laetitia sí revoca ("supera") la Familiaris Consortio de Juan Pablo II, otros que No. El Papa Francisco por diversas vías autoriza la interpretación del Si, y entonces cuatro cardenales deciden tomar al toro por los cuernos y preguntar directamente al Papa si la Amoris Laetitia 1) permite acceder a la comunión a los adúlteros públicos, 2) niega la validez universal de las normas morales, 3) niega la objetividad del pecado grave habitual, 4) niega la existencia de actos intrínsecamente inmorales, y 5) afirma que la conciencia subjetiva puede alterar las normas morales. El Papa decide no responder, y arranca una guerra civil intra-eclesial de acusaciones y amenazas que no parece sino empeorar.

2016 año de la fractura. Nos deja un país polarizado en posturas irreconciliables; Una fractura insalvable entre un "gobierno de transición", que gracias al trío Congreso-Corte Constitucional-Consejo de Estado, cuenta con poderes absolutos para imponer los acuerdos y llevar a las FARC al poder, y una ciudadanía que rechazó abiertamente los acuerdos y que desconfía cada vez más del Estado, de los Medios, de las instituciones en general; Una Iglesia fracturada, en que, como evidenció el plebiscito, la postura política del Espiscopado no representa ni tiene eco entre los fieles laicos; una Iglesia fracturada entre quienes piden del sucesor de Pedro la claridad que Cristo ordenó a sus Apóstoles ("Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno." Mt 5, 37) y la fidelidad a la Fe que la Iglesia nos transmitió a través de los siglos, y quienes, valiéndose de la ambigüedad y el relativismo, pretenden que la Iglesia reniegue de Cristo y su Evangelio.

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