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martes, 13 de diciembre de 2016

Corte Constitucional aprueba poderes especiales para Santos para implementación de acuerdos

508266_1El día de hoy la Corte Constitucional declaró exequible el Acto Legislativo 01 de 2016, en el cual se establece el procedimiento abreviado para reformas constitucionales, también conocido como “Fast Track”, así como los poderes especiales para el Presidente de la República, para legislar por decreto en un periodo de seis meses. Sobre la vigencia, la Corte ha resuelto conceder al Congreso la activación del procedimiento sin necesidad de refrendación popular.

Aunque aún no se conoce comunicado oficial por parte de la Corte Constitucional, que explique en qué consistió la decisión y qué es lo que significa, La Silla Vacía explica que el fallo resuelve una demanda de inconstitucionalidad del ex constituyente Jesús Pérez González-Rubio, que reclamaba la inconstitucionalidad del procedimiento especial, así como de los poderes especiales. Así mismo, el portal afirma que la decisión sobre la vigencia del Acto Legislativo  afirma que el Congreso es competente para “interpretar” la decisión popular del plebiscito del 2 de octubre.

El problema con la activación del “Fast Track”, gira en torno al artículo 5° del Acto Legislativo, al condicionar su vigencia a la refrendación popular de los acuerdos. Con la victoria del NO en el plebiscito del pasado 2 de Octubre, el acto legislativo quedó sin vigencia.

ARTÍCULO 5o. VIGENCIA. El presente acto legislativo rige a partir de la refrendación popular del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

Un sector de la Corte pretendía declarar inconstitucional el artículo en particular, para que la reforma constitucional entrara en vigencia automáticamente. Otro sector pretendía, que la reforma seguía exigiendo una refrendación popular. La solución que al parecer obtuvo los 8 votos de la Corte, fue pretender que la refrendación hecha por el Congreso es de algún modo una “refrendación popular”, o que el resultado del plebiscito, aunque negativo, implicaba una “refrendación condicionada” a la reforma de los acuerdos. En resumen, donde el pueblo dijo “No”, la Corte entendió “Si”.

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Hora de escoger bandos en la guerra civil sobre Amoris Laetitia: Prof. Roberto de Mattei

Captura de pantalla 2016-12-13 11.21.58(EWTN: Diac. Nick Donnelly) El profesor Roberto de Mattei, aclamado historiador de la Iglesia, ha advertido que la decisión del Papa Francisco de no responder la dubia de los cuatro cardenales ha sumergido a la Iglesia en una guerra civil. Los católicos ahora deben escoger qué lado tomar en la “guerra civil”, lo que el Profesor enmarca en términos de tomar posición por la fidelidad o tomar partido por la infidelidad. De Mattei presentó su análisis completo de la crisis en una entrevista exclusiva a Lifesite News. El Prof. de Mattei es profesor de la Universidad Europea de Roma y el presidente de la Fundación Lepanto. Le dijo a Lifesite News, “es importante comprender que hoy hay una clara decisión entre fidelidad a la Iglesia, al Magisterio perenne, o infidelidad, que significa errores, herejía y apostasía”.

De Mattei respaldó el cuestionamiento hecho por los cuatro cardenales sobre el estado de la Iglesia ante la publicación de Amoris Laetitia del Santo Padre. El Cardenal Burke y los demás explicaron en su dubia, “Hemos indicado que hay una grave desorientación y una gran confusión de muchos fieles respecto a asuntos extremadamente importantes para la vida de la Iglesia. Hemos señalado que incluso dentro del Colegio Episcopal están contrastando las interpretaciones del Capítulo 8 de Amoris Laetitia. El Profesor estuvo de acuerdo con la conclusión de los cardenales que Amoris Laetitia está causando “enormes confusiones al interior de la Iglesia” debido a las enseñanzas morales ambiguas del Papa, que han resultado en “división” y “fragmentación” entre los obispos, sacerdotes y los fieles.

El profesor expresó su aprobación a las acciones de los cardenales al presentar las cinco dubium (dudas)poniendo la culpa de la subsiguiente confusión y conflicto en la puerta del Santo Padre:

La causa de esta confusión, el autor de esta confusión no son los cuatro cardenales, por supuesto, yo pienso que el principal autor de esta confusión es el Papa Francisco, porque es desde su su pontificado que estas cosas van tan rápido, tan veloz. A veces pareciera que a él le gusta crear esta confusión. Los cardenales actuaron de una manera perfecta desde un punto de vista canónico. Considero muy grave el hecho de que el Papa, que es la suprema autoridad de la congregación, no quisiera responder. De hecho, esta ya es una respuesta.

También apoyó la determinación del Cardenal Burke de emitir una declaración formal de graves errores si el Papa Francisco no responde a su dubium:

La importancia de esta iniciativa no sólo es advertir al Papa sobre los errores encontrados en Amoris Laetitia, también advertir a los fieles, informar a los fieles, porque entre los fieles hay  confusión pero también hay ignorancia. Y pienso que tenemos el deber de hacer que los fieles sean conscientes de la gravedad de esta situación.

El profesor de historia de la Iglesia concluye que la crisis es tan grave que ya no es posible para los católicos mantenerse neutrales en la guerra civil provocada por Amoris Laetitia:

La situación es tan grave que una posición neutral ya no es posible. Hoy estamos en una guerra, una guerra civil religiosa, desafortunadamente. No me agrada esta guerra, pero estamos involucrados en ella en contra de nuestra voluntad. No hemos creado la situación, pero esta situación obliga a todos a buscar un posición clara. Y por esto, pienso que debemos agradecer a los cuatro cardenales por su coraje e impulsarlo a continuar su acción y su testimonio.

El Prof. Robert Spaemann, líder filósofo Católico Alemán, amigo y contemporáneo del Papa Benedicto XVI, también ha expresado inquietud frente a que el Papa Francisco ha llevado el “supremo Magisterio” a descrédito por su negativa de responder a la dubia de los cardenales. El Prof. Spaemann, profesor emérito de la Universidad Ludwing-Maximilian de Munich, expresó su preocupación en una entrevista con el  Nuova Bussola Quotidiana.

Spaemann expresó su apoyo a la dubia de los cardenales y su decisión de hacer su iniciativa pública una vez el Santo Padre se negó a responder:

Con la dubia, los Cardenales asumieron su deber apropiado de apoyar con su consejo –dado que ellos son “senadores”– a la Iglesia en la persona del Santo Padre. Es lamentable que sólo cuatro cardenales hayan tomado la iniciativa en este asunto. Los cuatro Cardenales han elegido el camino correcto. El Papa fue el primero en recibir la dubia, aunque creo que el texto también fue pasado a la Congregación para la Doctrina de la Fe. No fue escrita como una “carta abierta”, pero fue enviada directamente al Santo Padre. Sólo fue hecha pública después, después de que el Papa se negó a responderla.

El profesor también expresó gran preocupación sobre el daño hecho al “supremo Magisterio” por el silencio del Papa Francisco:

La negativa del Papa a responder la apelación de los cuatro Cardenales me llena de gran preocupación pues, de cierta manera, en este caso el supremo Magisterio está siendo  degradado. El Papa claramente tiene una profunda aversión a esta decisión en la que un “sí” o un “no” es requerido.

El profesor de filosofía rebatió la negativa del Papa de dar un “si” o un “no”con el ejemplo de Cristo, el Señor de la Iglesia, quien a menudo se presentó a sus discipulos con decisiones de esta clase. En la pregunta específica con respecto al adulterio, Jesús conmociona a los apóstoles con la simplicidad y la claridad de su doctrina.

Comentario del Diácono Nick Donnelly

La Sagrada Escritura deja muy claro cómo los fieles deben responde si alguien trata de enseñar un “nuevo evangelio” en lugar del Evangelio entregado a nosotros por los Apóstoles:

Me maravillo de que abandonando al que os llamó por la gracia de Cristo, os paséis tan pronto a otro evangelio –no que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren deformar el Evangelio de Cristo–. Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema! Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema! (Gálatas 1, 6-9).

Esta fuerte respuesta en contra de aquellos que buscan “pervertir el Evangelio” fue solemnemente definida por el Vaticano I en términos de ser el derecho y el deber de la Iglesia proscribir “opiniones que es sabido son opuestas a la doctrina de la fe” (Dei Filius, Cap. 4).

Claramente, todos los fieles tienen el derecho y el deber de cuestionar a aquellos obispos y sacerdotes que interpreten la Amoris Laetitia en formas que son contrarias a la doctrina de Nuestro Señor en la indisolubilidad del matrimonio y el pecado del adulterio y la fornicación.

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lunes, 12 de diciembre de 2016

El significado del silencio papal, por Dr. Joseph Shaw

Ofrecemos nuestra traducción del artículo del Dr. Joseph Shaw, presidente de la Latin Mass Society, y uno de los firmantes de la petición de 45 académicos a los Cardenales solicitando corregir errores graves en la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, así como uno de los 23 firmantes de la carta de apoyo a la solicitud de claridad de cuatro Cardenales al Papa Francisco.

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El silencio no es necesariamente una respuesta neutra a una pregunta. Hay una interesante discusión a este respecto en la escena de la Corte en Un hombre para la eternidad. El silencio implica consentimiento: Pero consentimiento a qué, depende del contexto. El silencio puede implicar aprobación o complacencia, o todo lo contrario, o una completa falta de interés.

En cualquier caso, la cuestión del significado es separada de la cuestión sobre el motivo. Los motivos de las acciones pueden estar profundamente escondidos en el corazón; los significados son públicos, y son determinados por el entendimiento del público de las palabras, gestos y el contexto en el que ocurren. No quiere decir que la comprensión de cualquier persona sobre el significado de una declaración u una acción simbólica, o su omisión, es infalible; Sólo indica lo evidente, que no es posible para nadie usar la palabra “no” para significar “si” simplemente por un acto mental inaccesible a los demás. Su declaración podrá ser mentirosa pero sigue significando “no”.

Con el Papa Francisco es difícil no acordarse de la forma cómo los políticos dicen “mi posición es muy clara”, la cual es generalmente seguida por una declaración preparada previamente que no responde a la pregunta. Podemos decir que la posición del Papa es “muy clara” en el mismo sentido. El camino hacia la crisis actual está regado con referencias de cómo la enseñanza sobre la indisolubilidad del matrimonio es mantenida. Pero no menos insistente es la afirmación de que Amoris Laetitia no ha simplemente dejado las cosas como estaban antes. Algo ha cambiado, algo que hará una gran diferencia para un gran número de personas, algo que hace posible para muchos, antes considerados, oficialmente, inelegibles para la Santa Comunión, ser considerados ahora aptos para recibirla, luego de que junto a su amable sacerdote local lo haya “discernido”.

El nivel de confusión es tal, que no es siquiera claro, aún para aquellos que alaban la nueva situación, qué tipo de personas son cubiertas bajo esta nueva dispensa. Un “Bergogliano” nos dirá que se trata de aquellas personas que se encuentran en los límites de la responsabilidad moral, gente llevada al borde de la locura (podría pensarse) por el chantaje de segundas parejas. Otro”Bergogliano”, nos podrá decir que se trata de gente que se encuentra en felices segundas uniones, “abiertas a la gracia”, que pueden discernir su camino de vuelta en la fila de la comunión. Ambas visiones podrán alegar fundamento en partes de la Amoris Laetitia, pero no todos los autoproclamados “partidarios del papa Francisco” están dispuestos a llegar hasta el final de las consecuencias.

En este pozo de confusión, el papa Francisco se niega a intervenir. La confusión ha sido creada por sus declaraciones, sus documentos, y por aquellos a quien él ha nombrado como portavoces o ha promovido. Así pues, es totalmente natural que no quiera intervenir, al menos hasta que tal confusión haya logrado su propósito. Pero entonces ¿cuál podría ser ese propósito? y ¿qué significa todo esto?

Una cosa para notar es que la cultura política de la que el Papa Francisco es nativo es el Peronismo, en el que la creación, manutención, y disolución controlada de la ambigüedad y el conflicto interno – control de crisis-  es una forma perfectamente familiar de hacer las cosas. En efecto, no se necesita ser un peronista para ver las ventajas de este enfoque. La gente aceptará cosas como el precio de resolver una crisis creciente, cosas que no aceptarían en condiciones normales. Si se quiere reconciliar dos bandos atrincherados, o impulsar reformas dolorosas, o suspender el Estado de Derecho, puede ser la única forma de lograrlo.

La segunda cosa a notar es que la cultura política eclesial desde el Concilio Vaticano II es de algún modo complementaria a esto. El colapso de la creencia en la Presencia Real de Cristo y la práctica de la Confesión, por tomar sólo dos ejemplos, son la consecuencia directa de aquello que se le ha enseñado a hacer y a pensar a los católicos, mientras los documentos de la Iglesia nos vienen diciendo que “la doctrina de Trento permanece intacta”, sin reafirmar esas mismas doctrinas con mucha convicción. Las ambigüedades y evasiones de los documentos más autorizados son dejadas de lado con guiños en el siguiente nivel, las Conferencias Episcopales y los Currículos de los Seminarios. En el nivel parroquial los sacerdotes “al día” pueden predicar abiertamente la Doctrina tradicional de la Iglesia.

Permítanme ilustrar:

Paso 1: El Concilio Vaticano Segundo dijo que la lengua vernácula podía ser usada en algunas misas, porque podría ser “muy útil para el pueblo en no pocas ocasiones”

Paso 2: El Papa Pablo VI  dijo en una alocución que la lengua vernácula podría ser “el principal idioma de la Misa”, sí (¿No es maravilloso? la oración clave está en subjuntivo) el Latín “no se separa de los niños, de la juventud, del mundo de los trabajadores de los negocios” como “una pantalla oscura”.

Paso 3: Las Conferencias Episcopales alrededor del mundo dejan de prever la enseñanza de la Misa en Latín en los seminarios. Recientemente he escuchado que Allen Hall, el seminario de la Arquidiócesis de Westminster, no tiene una sola copia del Novus Ordo Missae en Latín. Los obispos estadounidenses fueron excusados de la obligación, que seguía vigente en el Derecho Canónico, de enseñar Latín a los seminaristas porque, según explicaron, ellos tenían que enseñar Español a sus sacerdotes.

Paso 4: Un sacerdote parroquial puede hoy en día publicar en el boletín de su parroquia (tengo un ejemplo reciente) un ataque a la idea de la liturgia en Latín como totalmente absurda.

“!Oh, pero esto no es sobre doctrina”, He oído decir a los lectores. ¿ De verdad? Bueno, aquí está el Canon IX del Concilio de Trento:

CAN. IX. Si alguno dijere, que se debe condenar el rito de la Iglesia Romana, según el que se profiere en voz baja una parte del Cánon, y las palabras de la consagración; o que la Misa debe celebrarse sólo en lengua vulgar, o que no se debe mezclar el agua con el vino en el caliz que se ha de ofrecer, porque esto es contra la institución de Cristo; sea excomulgado.

Sí, el sacerdote sincero, aunque no especialmente de alto nivel, que sale y dice en su boletín lo que sus superiores y conocedores sólo han sugerido e insinuado, ha sido entregado a la herejía: a una directa contradicción de una enseñanza infalible de un Concilio Ecuménico.

Por razones prácticas ha habido un “salto hacia atrás” (en palabras del Cardenal Pell) en la Doctrina, pero esto no puede ser dicho claramente en el más alto nivel, al menos en el primero. Cuando la nueva postura ha sido insinuada por capa tras capa de ambigüedad oficial, pistas y guiños semi-oficiales, y enseñanzas y prácticas no-oficiales, entonces ellos estarán listos para salir y decirlo abiertamente: al menos, asumo que ese era el plan, o acaso la esperanza.

La situación de Amoris Laetitia no es tan difícil de entender, cuando es vista contra este trasfondo. En una mano, hay un camino conocido de permitir el conflicto y la confusión para hacer algo que es totalmente inaceptable, primero imaginable, luego posible, y luego mejor que podríamos esperar para evitar el desastre total. En la otra mano, hay un camino aún más recorrido de decir algo oficialmente que se podría decir que no contradice la Doctrina tradicional de la Iglesia, lo cual es glosado a nivel semi-oficial, como sabe, apuntando en una dirección particular y sin mencionar nada sobre la vieja doctrina, lo cual será tomado por los sacerdotes de primera línea, que genuinamente buscan el bien de las almas, de forma tal que simple y llanamente contradice –ya no Trento- las palabras de Nuestro Bendito Salvador.

¿Vamos a conseguir una aclaración? Sólo si hay un giro en la política – que no hay que esperar por parte del Papa Francisco – o, alternativamente, si la política cesa para atraer a la oposición. Mientras haya una oposición de la cual hablar, mientras haya alguien de importancia lo suficientemente molesto para señalar aquellos antiguos textos expositivos de la antigua enseñanza, y tomarlos enserio, entonces no será el momento correcto para desambiguar la situación en el nivel oficial.

¿Es esta una lectura cínica de la historia? Pienso que es una lectura caritativa. No estoy diciendo que cualquiera de los involucrados haya tenido cualquier intención que no fuera la mejor. Las apuestas son altas; la oposición está firmemente afianzada; el tiempo está presionando ¿Qué haría usted? Jesús llamó a sus discípulos a ser astutos como las serpientes; siempre ha habido maniobras y politiquería en Roma. El problema es que, si Él dijo algo en absoluto, si Él dio a la Iglesia cualquier enseñanza para guiar a sus niños, entonces necesitamos tomarnos más seriamente esas nociones y textos antiguos, más de lo que lo hace esta política. Y, teniendo en cuenta que el Papa está reacio a salir y decir abiertamente que Jesús estaba equivocado sobre el divorcio, yo me siento en el deber-obligación de oponerme a sus llamados partidarios que lo hacen.

Yo fui bautizado en la Fe Católica, y espero morir en ella. Ojalá todos los Católicos digan lo mismo.

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23 sacerdotes y académicos apoyan públicamente la solicitud de aclaración de los cuatro cardenales

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(InfoVaticana) Veintitrés académicos y sacerdotes católicos han publicado una carta expresando su profunda gratitud y su pleno apoyo a las dubia de los cardenales Walter Brandmüller, Raymond Leo Burke, Carlo Caffara y Joachim Meisner enviadas al Papa Francisco pidiendo que clarifique algunos puntos de la exhortación apostólica sobre el amor en la familia Amoris Laetitia.

La mayoría de los signatarios de esta declaración en apoyo de las preguntas planteadas por los cuatro cardenales ya firmaron hace unos meses una carta enviada a los cardenales solicitando una aclaración de algunos de los puntos “vagos” o “ambiguos” de Amoris Laetitia.

La carta, firmada en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, manifiesta que el Papa Francisco ha declinado hasta ahora responder a los cuatro cardenales que le pidieron que clarificara cinco puntos fundamentales de la doctrina católica y de la disciplina sacramental. Su silencio, argumentan los signatarios de esta carta, expone al pontífice a acusaciones de negligencia en el ejercicio del ministerio petrino de confirmar en la fe.

En la carta también se recogen las críticas que han recibido los cuatro cardenales por parte de otros prelados y se añade que ninguno de los críticos, sin embargo, ha contribuido a arrojar luz sobre las preguntas planteadas.

Los académicos y pastores que han firmado esta carta señalan que, tras la promulgación de Amoris laetitia, la Iglesia universal está entrando en un momento gravemente crítico de su historia, que presenta alarmantes similitudes con la gran crisis arriana del siglo IV, cuando muchos obispos “vacilaron” en la cuestión de la divinidad de Cristo. En su opinión, la barca de Pedro “muestra síntomas de incipiente desintegración”.

“Hoy en día estamos siendo testigos de una similar crisis metastática, esta vez sobre aspectos fundamentales de la vida cristiana. Se continúa predicando la indisolubilidad del matrimonio, el pecado grave de la fornicación, el adulterio y la sodomía, de la santidad de la Sagrada Eucaristía y la terrible realidad del pecado mortal. Pero en la práctica, un creciente número de importantes prelados y teólogos están socavando o negando de hecho tales dogmas con su énfasis exagerado y unilateral en la misericordia, el acompañamiento pastoral y las circunstancias atenuantes”, se recoge en esta carta.

Asimismo, en el documento se afirma que todos los sucesores de los Apóstoles tienen el grave y urgente deber de hablar con claridad y fuerza para confirmar las enseñanzas morales expuestas en el magisterio.

La carta culmina con la petición de que muchos más se adhieran públicamente a la “respetuosa solicitud de los cuatro cardenales al sucesor de Pedro” y a la recomendación del cardenal Burke, quien en una entrevista aseguró que si el Papa no responde se podría hacer “un acto formal de corrección de un error grave”.

A continuación el texto completo de la Carta publicada por Rorate Caeli y traducida por InfoCatólica:

Como pastores de almas e intelectuales católicos, deseamos expresar nuestra profunda gratitud y pleno apoyo a la valiente iniciativa de cuatro miembros del Colegio Cardenalicio, Sus Eminencias Walter Brandmüller, Raymond Leo Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner. Es bien sabido que dichos cardenales han planteado de manera formal cinco “dubia” (dudas) al Papa Francisco, solicitándole que aclare cinco puntos fundamentales de la doctrina católica y la disciplina de los sacramentos, que en el capítulo 8 de la reciente exhortación apostólica Amoris Laetitia (en adelante, “AL”) parecen ser tratados de forma contradictoria con la Sagrada Escritura, la Tradición y el magisterio de documentos papales anteriores, en particular la encíclica Veritatis Splendor y la exhortación apostólica Familiaris Consortio de San Juan Pablo II. Hasta el momento, el Papa Francisco ha declinado responder; ahora bien, habida cuenta de que estos cuatro cardenales preguntan en realidad si los importantes documentos magisteriales citados requieren todavía nuestro pleno asentimiento, creemos que el persistente silencio del Santo Padre podría considerarse una negligencia en el ejercicio del ministerio petrino de confirmar en la fe a sus hermanos.

Algunos eminentes prelados se han mostrado muy críticos con el planteamiento de las “dubia” por los cuatro cardenales, aunque sin arrojar luz alguna sobre las cuestiones pertinentes y profundas suscitadas. Hemos leído los intentos de Christoph Cardenal Schӧnborn y del Profesor Rocco Buttiglione de interpretar la exhortación apostólica según una “hermenéutica de la continuidad”, pero a nuestro juicio no han conseguido demostrar su tesis fundamental, según la cual los elementos novedosos contenidos en AL no ponen en peligro la ley divina, sino que simplemente promueven cambios en la práctica pastoral y la disciplina eclesiástica.

En efecto, una serie de autores, entre ellos el Profesor Claudio Pierantoni en su nuevo y exhaustivo estudio histórico-teológico, han sostenido que como consecuencia de la confusión y desunión generalizadas a raíz de la promulgación de AL, la Iglesia universal está entrando ahora en un momento gravemente crítico de su historia que presenta semejanzas alarmantes con la gran crisis arriana del siglo IV. Durante ese conflicto catastrófico, la gran mayoría de los obispos, entre ellos incluso el Sucesor de Pedro, vacilaron acerca de la cuestión de la Divinidad de Cristo. Muchos no cayeron plenamente en la herejía; sin embargo, desarmados por la confusión o debilitados por la pusilanimidad, buscaron fórmulas de compromiso fácil en aras de la “paz” y la “unidad”. Hoy en día asistimos a una crisis metastásica semejante, que en esta ocasión afecta a aspectos fundamentales de la vida cristiana. Se continúa rindiendo un tributo simbólico a la indisolubilidad del matrimonio, el carácter de pecado grave objetivo de la fornicación, el adulterio y la sodomía, la santidad de la Sagrada Eucaristía y la terrible realidad del pecado mortal. Pero en la práctica, un número creciente de eminentes prelados y teólogos están menoscabando o negando de hecho estos dogmas – y por ende, la existencia de prohibiciones sin excepciones en la ley divina sobre el comportamiento sexual– en virtud de su énfasis exagerado y unilateral en la “misericordia”, el “acompañamiento pastoral” y las “circunstancias atenuantes”.

Con el Pontífice reinante, la trompeta emite ahora un sonido muy incierto en esta batalla contra los “principados y potestades” del enemigo, de forma que la barca de Pedro avanza peligrosamente a la deriva como un navío sin timón e incluso muestra síntomas de una desintegración incipiente. En esta situación, creemos que todos los Sucesores de los Apóstoles tienen el deber grave y acuciante de pronunciarse de manera clara y firme reiterando las enseñanzas morales expuestas con gran claridad en el magisterio de los papas precedentes y en el Concilio de Trento. Varios obispos y otro cardenal han declarado ya que consideran las “dubia” oportunas y adecuadas. Esperamos ardientemente y oramos con fervor para que muchos otros se unan públicamente no sólo a la respetuosa petición de los cuatro cardenales de que el Sucesor de Pedro confirme a sus hermanos en estos cinco puntos de la fe “que ha sido entregada a los santos de una vez por todas” (San Judas, 3), sino también a la propuesta del Cardenal Burke de que si el Santo Padre así no lo hiciere, los cardenales se dirijan colectivamente a él con alguna forma de corrección fraternal, siguiendo el espíritu de la admonición dirigida en Antioquía por San Pablo a San Pedro (Gal. 2, 11).

Encomendamos este grave problema al cuidado y la intercesión celestial de María Inmaculada, Madre de la Iglesia y debeladora de todas las herejías.

8 de diciembre de 2016, Solemnidad de la Inmaculada Concepción

Firmado:

Mons. Ignacio Barreiro Carambula, STD, JD
Capellán y miembro de la Facultad, Roman Forum

Rev. Claude Barthe,
Francia   

Dr. Robert Beddard, MA (Oxon et Cantab), D.Phil (Oxon)
Fellow emeritus and former Vice Provost of Oriel College Oxford.

Carlos A. Casanova Guerra
Doctor en Filosofía, Profesor,
Universidad Santo Tomás, Santiago de Chile

Salvatore J. Ciresi MA
Notre Dame Graduate School of Christendom College
Director de St. Jerome Biblical Guild   

Luke Gormally, PhL
Director Emeritus, The Linacre Centre for Healthcare Ethics (1981-2000)
Sometime Research Professor, Ave Maria School of Law, Ann Arbor, Michigan (2001-2007)
Miembro Ordinario, Pontificia Academia de la Vida

Rev. Brian W. Harrison OS, MA, STD
Profesor Asociado de Teología (jubilado), Universidad Pontificia Católica de Puerto Rico; Scholar-in-Residence, Oblates of Wisdom Study Center, St. Louis, Missouri

Rev. John Hunwicke, MA (Oxon.)
Former Senior Research Fellow, Pusey House, Oxford; Priest of the Ordinariate of Our Lady of Walsingham; Member, Roman Forum

Peter A. Kwasniewski PhD (Philosophy)
Professor, Wyoming Catholic College

Rev. Dr. Stephen Morgan DPhil (Oxon)
Academies Conversion Project Leader & Oeconomus
Diócesis de Portsmouth

Don Alfredo Morselli STL
Párroco de la Arhidiócesis de Bolonia

Rev. Richard A. Munkelt PhD (Philosophy)
Capellán y miembro de la Facultad, Roman Forum

Rev. John Osman MA, STL
Párroco de la arhidiócesis de Birmingham,
Ex capellán de la University of Cambridge

Dr Paolo Pasqualucci
Profesor de filosofía (jubilado),
Universidad de Perugia

Dr Claudio Pierantoni
Profesor de Filosofía Medieval en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile
Ex profesor de Historia de la Iglesia y Patrología en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Member of the International Association of Patristic Studies

Dr John C. Rao D.Phil (Oxon.)
Profesor Asociado de Historia, St. John's University (NYC)
Presidente, Roman Forum

Dr Nicholas Richardson. MA, DPhil (Oxon.)
Fellow emeritus and Sub-Warden of Merton College, Oxford
and former Warden of Greyfriars, Oxford.

Dr Joseph Shaw MA, DPhil (Oxon.) FRSA
Senior Research Fellow (Philosophy) at St Benet's Hall,
Oxford University

Dr Anna M. Silvas FAHA,
Adjunct research fellow, University of New England,
Armidale, NSW, Australia.

Michael G. Sirilla PhD
Director of Graduate Theology,
Franciscan University of Steubenville, Ohio

Professor Dr Thomas Stark
Phil.-Theol. Hochschule Benedikt XVI, Heiligenkreuz

Rev.  Glen Tattersall
Parish Priest, Parish of Bl. John Henry Newman, Archdiocese of Melbourne
Rector, St Aloysius' Church, Melbourne

Rev. Dr David Watt STL, PhD (Cantab.)
Sacerdote de la Archidiócesis de Perth
Capellán, St Philomena’s chapel, Malaga

Publicado en Rorate Caeli
Traducido por Víctor Lozano para InfoCatólica

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sábado, 10 de diciembre de 2016

Clínicas de Fertilidad impulsan el Proyecto de Ley de Técnicas de Reproducción Asisitida

Reprotec

Como lo habíamos informado en días pasados, la Comisión Primera del Senado aprobó el Proyecto de Ley 56 de 2016 Senado, que pretende reglamentar la aplicación de Técnicas de Reproducción Humana Asistida. Aparentemente el texto aprobado reúne las principales observaciones de los expertos invitados al debate, sin embargo, es claro que no fueron tenidas en cuenta las intervenciones que señalaban las graves violaciones a la vida y a la dignidad humana que legaliza este Proyecto. Es más, al revisar con detenimiento las modificaciones al articulado se hace evidente que las proposiciones incorporadas fueron las presentadas por las únicos que intervinieron en defensa del proyecto: las Clínicas de Fertilidad.

Germán Ospina, Director del Instituto de Fertilidad Humana y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Centros de Fertilidad Humana –entidad  que agrupa a 23 de los cerca de 28 centros de fertilidad del país– se basó en los pronunciamientos (no vinculantes) de la Organización Mundial de la Salud, para afirmar que cuestionar la realización de los tratamientos de fertilidad sería un atentado a los derechos fundamentales y una afectación a la realización de las parejas. De esta manera, Ospina presenta la satisfacción de los deseos y las necesidades personales, como el cumplimiento de un derecho fundamental. Este argumento permite ampliar el espectro de aplicación del Proyecto de Ley, logrando así que este no se centre únicamente en la inseminación artificial, sino que avale cualquier procedimiento de manipulación de óvulos y espermatozoides con miras a la reproducción humana, incluso si esto significa un menoscabo a la vida y la dignidad humana en las primeras fases de gestación.

Por su parte, Ricardo Rueda, Director del Centro de Fertilidad Reprotec y representante de la Academia Nacional de Medecina, órgano consultor del gobierno en esta materia, fue más allá. Además de secundar las propuestas de su colega solicitó a los Honorables Senadores apartarse de las razones de credo y los fundamentalismos, y reconocer los derechos de las parejas del mismo sexo en este tema. Rueda acudió a las nuevas definiciones de "familia" y al derecho de autodeterminación de la mujer para garantizar que prácticas como la maternidad subrogada se extiendan a las personas solteras, abriendo así la puerta para que los homosexuales también accedan a estos tratamientos.

Por último, era imposible imaginar que este debate hubiera terminado sin la intervención de Profamilia, institución que "anualmente atiende más de 700.000 personas en servicios de fertilidad y fertilización". La encargada de pronunciarse en favor de esta organización reiteró los argumentos dados por Rueda, acudiendo al discurso de la no discriminación para asegurar que excluir a ciertas personas de los tratamientos de fertilidad es un acto violatorio de un derecho fundamental. La vocera de Profamilia incluso llegó a afirmar que limitar la manipulación de los embriones es un menoscabo al derecho a la salud, porque cualquier prohibición impide los avances científicos a los que se puede llegar a partir de la experimentación. Como consecuencia, el Proyecto permite que las Clínicas de Fertilidad experimenten en sus laboratorios con la vida humana, ya no sólo con fines reproductivos, sino manipulando embriones con la excusa de garantizar el bienestar de los nacidos.

Es así como, continua en curso en el Congreso de la República un Proyecto de Ley que, bajo los argumentos de la no discriminación, los derechos fundamentales, la realización personal y el avance científico, da vía libre a una serie de procedimientos que atentan contra la dignidad humana, en los que los médicos tratan a la vida como un objeto con el que se puede experimentar en un laboratorio. Un Proyecto que resulta sumamente beneficioso para las Clínicas de Fertilidad, porque además de aparentar que se regulan prácticas sumamente nocivas, abre la posibilidad de que incluso personas homosexuales accedan a estos costosos tratamientos. Costos que podemos llegar a asumir quienes que no accedemos a los procedimientos, pues el articulado, en consonancia con los pronunciamientos de la Corte Constitucional, deja abierta la posibilidad de que los gastos médicos sean subsidiados por el Sistema General de Seguridad Social en Salud.

Hay que ver si las Clínicas de Fertilidad logran darle a este Proyecto de Ley el impulso suficiente para pasar los tres debates que le restan, o si por el contrario termina archivado como otros proyectos que han intentado favorecer a la industria de la producción de bebés.

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viernes, 9 de diciembre de 2016

Editorial: La corrupción está en la médula de nuestro sistema político

Colombia nuevamente ha ganado una clasificación como “el segundo país más corrupto del Mundo”, empatado con México, y justo después de las Filipinas. Como es costumbre, cada vez que el nivel de corrupción de nuestro país es acreditado internacionalmente, analistas, políticos y funcionarios saltan a rasgarse las vestiduras y lanzarse acusaciones mutuas por la corrupción en el país. La gente ya se ha venido acostumbrando a esa situación, al punto de creer erróneamente que la “corrupción es inherente a la política”, atribuyendo a un mero oficio, o a la función pública en general, lo que sólo pertenece en concreto a nuestro sistema político: la democracia liberal.

Tal como los crímenes en general, los actos de corrupción se dan en todas las sociedades y culturas. No hay sociedad que pueda extirpar por completo el mal del corazón de sus ciudadanos, pues su raíz es el mismo pecado original. La diferencia está entre aquellas sociedad que combaten la corrupción y aquellas que la alimentan y promueven. Como explica el profesor Miguel Ayuso en el video que encabeza este artículo, si combatir los actos concretos de corrupción es como se impide que la corrupción se perpetue en vicios, son las ideas permisivistas las que obligan a bajar la guardia frente a los actos de corrupción, permitiendo el florecimiento de los vicios y su consolidación en instituciones corruptas y corruptoras.

Así pues, los verdaderos corruptores no son tanto quienes se apropian de fondos públicos o quienes negocian con cargos en el Estado, tanto como aquellos que desde la academia y desde los más altos estrados, pregonan que los actos de corrupción no deben ser combatidos. Esta misma semana, todo el país asistió horrorizado a los hallazgos en el crimen de una niña de 7 años que fue violada y estrangulada por un arquitecto cocainómano de clase alta. Las redes sociales estallaron reclamando las penas más duras posibles contra el homicida, incluyendo, sorprendentemente, a quienes defendían el perdón para las FARC de crímenes no menores. Resulta evidente, a la lus de los hechos, que el asesino cometió el crímen bajo los efectos de la cocaína, ¿Qué hacemos con los magistrados de la Corte Constitucional que resolvieron que el consumo de drogas pertenecía al ámbito de la libertad personal, era inofensivo y no podía ser penalizado? Compárese la indignación social por los actos del drogadicto Rafael Uribe, con los homenajes que se le rindieron a Carlos Gaviria Díaz, defensor de la legalización de las drogas, y se verá la esquizofrenia en que ha caído el país, alabando el árbol y repudiando los frutos.

No toma mucho tiempo ahondar en el discurso liberal del magistrado Gaviria, para encontrar en toda su miseria, la raíz del pemisivismo corruptor: El liberalismo niega la existencia del Bien y el Mal como realidades ajenas a la conciencia subjetiva y acaba por disolver tales nociones. La Democracia Liberal puede definirse como aquel sistema político que se funda en la negación categórica del Bien, la Verdad y la Belleza. Llámese “libertad de conciencia” como en Alemania, “Libre búsqueda de la Felicidad” como en Estados Unidos, o “Libre desarrollo de la personalidad” como en Colombia, los tribunales Constitucionales, en desarrollo pleno y coherente de las corruptoras ideas del Liberalismo, han elevado a principio fundamental la idea de que cada persona puede definir por sí y para sí misma lo que será bueno y lo que será malo. Así, con la excusa de “no imponer una moral particular a los ciudadanos” se destruye la idea del Bien común y el Estado se convierte en mero administrador de los deseos subjetivos de sus ciudadanos, promotor de todos los vicios y perseguidor de todas las virtudes.

Cada tanto, aparecen figuras políticas que los medios venden como personajes intachables, referentes éticos y adalides contra la corrupción. Jamás se habrán apropiado de un peso del erario, y de seguro son meticulosos cumplidores de la ley en cada uno de sus incisos y numerales, pero al mismo tiempo promueven la corrupción y la inmoralidad social, provocando un daño mil veces mayor que si simplemente se dedicaran a saquear la hacienda pública. Sin ningún rubor se indignan y aparecen en primera fila para condenar al que es descubierto como corrupto, cuando a la vez gritan que “no nos vengan a imponer su moral” para defender el aborto, la eutanasia, el consumo de drogas o el homosexualismo. Son, para el cuerpo social, como el SIDA que sin provocar directamente la muerte del individuo atacando sus funciones vitales, destruyen sus defensas dejandolo inerme contra toda clase de enfermedades e infecciones.

La Doctrina de la Iglesia Católica nos ha mantenido a salvo de caer en el utopismo ideológico de creer que es posible la instalación de un régimen político perfecto, libre de corrupción, de tiranía, de injusticia. Así como la semilla del pecado original ha quedado en el alma humana y hasta el fin de sus días pondrá al hombre en peligro constante de corromperse, ese mismo germen acompaña a la sociedad y amenaza con germinar hasta el fin de los tiempos. Sólo la gracia sobrenatural de Nuestro Señor Jesucristo, que purifica al hombre de sus culpas y le da la fuerza para oponerse a sus inclinaciones internas o externas a la corrupción.  La cura para la corrpución es de origen sobrenatural, ninguna empresa humana podrá construir por sí misma la sociedad perfecta, pero para poder recibir apropiadamente tales gracias es necesario, y suficiente a la vez, reconocer su necesidad y pedir por ellas. La fiesta de la Inmaculada Concepción, que celebramos ayer, es para nosotros la prueba luminosa de lo que la gracia puede lograr sobre la naturaleza humana que le está dispuesta.

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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Consejo de Derechos Humanos de la ONU inicia sesión con minuto de silencio por Fidel Castro

Cy7Auf8XcAEh-hr(El Demócrata/CNSnews)  Los integrantes del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU iniciaron la reunión del lunes con un minuto de silencio en honor a Fidel Castro, el recién fallecido tirano cubano. Lo paradójico es que este organismo tiene por objeto velar por los Derechos Humanos, algo que Fidel Castro no respetó.

Los miembros del Consejo de DD.HH. de la Organización de Naciones Unidas guardaron un minuto de silencio en honor al dictador cubano a petición de la representante de Venezuela, país en el que, paradójicamente, también se atenta contra los derechos fundamentales.

Este consejo de la ONU tiene como objetivo velar por defender los derechos humanos, lo que se opone a lo que comúnmente hacía Fidel Castro. La función de este organismo, según ellos mismos señalan, es “la promoción y protección de todos los derechos humanos en el mundo entero“.

Sin embargo, no todos los integrantes del organismo participaron de este homenaje. Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch -una organización de derechos humanos que monitorea el cumplimiento por parte de la ONU de los principios de su propia carta fundamental- calificó este episodio como “despreciable” y parmaneció sentado.

“Despreciable: delegados del Consejo de DD.HH. de la ONU se pusieron de pie para un minuto de silencio por el violador de los DD.HH. Fidel Castro. UN Watch permaneció sentado”, decía el tweet.

El homenaje

La presidenta saliente del Consejo de los Derechos Humanos, Choi Kyong-lim, de Corea del Sur, recibió la solicitud venezolana y le dio la palabra al representante de Cuba. Este catalogó a Fidel Castro como “un paradigma de la lucha por la justicia social” y “una inspiración para muchos hombres y mujeres dignos que han luchado y siguen luchando hoy para defender los principios de la independencia, la soberanía y la igualdad“.

El legado de Derechos Humanos de Castro

Las muertes son parte del sello de Castro. Es difícil determinar con exactitud la cantidad de fallecidos por el régimen, pero según Archivo Cuba, que es una iniciativa que “documenta las muertes y desapariciones por causas políticas de la revolución cubana“, calcula que al día de hoy la dictadura ha provocado la muerte de 7.179 cubanos: entre ellos se cuentan 3.110 fusilamientos, 1.170 ejecuciones extrajudiciales, 847 muertos y desaparecidos en combate, y 18 presos políticos fallecidos en huelgas de hambre. Distintas versiones hablan de números mayores, de las cuales no existe registro.

Otro tema que es catastrófico es el aumento de las cárceles y encarcelados desde la llegada de los Castro al poder. En el régimen de Fulgencio Batista, su predecesor, existían alrededor de 15 cárceles, pasando a más de 200 en la actualidad. En cambio, los encarcelados pasaron de cerca de 4.000 a más de 60.000, entre ellos más de 100 presos políticos.

La ceguera del consejo de Derechos Humanos

El Consejo de Derechos Humanos es el máximo organo de la ONU en el tema de Derechos Humanos, creado hace una década para reemplazar a la desacreditada Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos.

El régimen de los hermanos Castro ha jugado un rol despropocionado en el Consejo de 47 miembros, tienendo la posibilidad de ocupar un lugar durante la mayor parte de los 10 años. Cuba, ha pertenecido al Consejo de Derechos Humanos en los periodos 2006-2009, 2010-2012 y 2014-2016. Además fue reelegida el pasado mes para un nuevo periodo de tres años.

A lo largo de estos diez años, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha sido criticado por las presiones contra países del tercer mundo para la legalización del aborto y las uniones homosexuales. Por otro lado, a pesar del terrible récord de Cuba en cuando a Derechos Humanos, jamás ha sido objeto de una sola resolución crítica por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Los 47 miembros actuales del Consejo son: Albania, Argelia, Bangladesh, Bélgica, Bolivia, Botswana, Burundi, China, Congo, Costa de Marfil, Cuba, Ecuador, El Salvador, Etiopía, Francia, Georgia, Alemania, Ghana, India, Indonesia, Kenia, Kirguistán, Letonia, Maldivas, México, Mongolia, Marruecos, Namibia, Países Bajos, Nigeria, Panamá, Paraguay, Filipinas, Portugal, Qatar, Corea del Sur, Rusia, Arabia Saudita, Eslovenia, Suráfrica, Suiza, Macedonia, Togo, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Venezuela, y Vietnam.

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La realidad sobre los hijos de parejas homosexuales y el anticipado consenso de la “no diferencia”

LA FAMILIA ALTERADA

Como lo habíamos mostrado anteriormente existe un pequeño pero poderoso grupo de académicos, activistas LGBT y  medios de comunicación masiva, que se ha encargado de difundir e imponer una serie de mitos e ideas en torno a la homosexualidad. Las luchas ganadas por la población LGBT se han servido de una serie de argumentos presentados como verdades absolutas, pero que no tienen bases científicas sólidas.

Particularmente en el campo de la paternidad, las decisiones judiciales tomadas a partir de los argumentos de la “no diferencia” han dado a las parejas del mismo sexo prerrogativas en el tema de la adopción. Estos comportamientos permisivos por parte del poder judicial son el resultado de un anticipado consenso científico en torno a la hipótesis de que no existe ninguna diferencia, entre el comportamiento y desarrollo de un niño con padres homosexuales y uno criado en el seno de una familia tradicional.

Sin embargo, nuevas investigaciones siguen desvirtuando las “verdades” de los LGBT. Recientemente  el profesor del Departamento de Estudios de la Familia de la Universidad de Kansas, Walter R. Schumm,  publicó en la revista Psychological Review un artículo titulado A Review and Critique of Research on Same-Sex Parenting and Adoption, en el que hace una revisión crítica de un amplio número de estudios hechos desde la década de los 80 con respecto a la paternidad de parejas del mismo sexo. A partir de revisión Schumm concluye que las investigaciones que respaldan la “no diferencia”, además de tener limitaciones metodológicas que distorsionan los resultados, llevan a pensar erróneamente que la paternidad de personas del mismo sexo no tiene efectos negativos en los niños.

El autor muestra cómo la inestabilidad en las parejas del mismo sexo, dada por las relaciones basadas en la libertad antes que en el compromiso, prácticas no monógamas con reglas de sexualidad abierta, y los enfrentamientos que se pueden presentar entre la madre biológica y la madre adoptiva son factores de afectación en la vida de los niños. Las transiciones e interrupciones abruptas en las relaciones y los enfrentamientos entre los padres, sumados a la incongruencia entre la orientación sexual de los padres y la de los hijos producen una serie de comportamientos negativos .

En lo que respecta a los hijos biológicos de alguno de los miembros de la pareja homosexual, hay suficiente evidencia empírica para afirmar que quienes tienen padres gays, lesbianas y bisexuales experimentan:

  • Problemas relacionados con la autoestima baja, especialmente en las niñas.
  • Sexualidad precoz, que está dada por la existencia de reglas y valores progresistas.
  • Crimen y tendencia a tener problemas de conducta en ámbitos sociales.
  • Un nivel menor de ajuste y conformidad con su propia familia.
  • Síntomas de depresión y ansiedad
  • Desarrollo de género atípico, en el que los niños tienden a ser menos masculinos y las niñas menos femeninas; aspecto que se relaciona con la falta de modelos de género a seguir, comportamientos andróginos de las madres y a las expectativas que los mismos padres generan frente a sus hijos.

Igualmente se han encontrado casos que, a pesar de no ser los suficientes para hacer afirmaciones estadísticamente significativas, muestran la relación entre la orientación sexual de los padres y la aparición de problemáticas como el mal desempeño educativo, deficiencias en la salud mental, la falta de autocontrol y la impulsividad.

Por su parte, al comparar las familias adoptivas de padres homosexuales y heterosexuales, Schumm encontró que en ninguna de las investigaciones sobre funcionamiento familiar se reseña un número de casos lo suficientemente amplio y aleatorio, como para afirmar que los hijos adoptivos de parejas homosexuales no se diferencian de los criados en familias heterosexuales. Es más, las muestras encontradas permiten señalar que las parejas de padres heterosexuales tienen un mejor funcionamiento, en especial en el largo plazo, cuando los niños tienen la edad suficiente para entender las diferencias en la orientación sexual.

En ese mismo sentido, se evidenció que existe una relación entre la homosexualidad de los padres y las dificultades de los hijos en su etapa adolescente, en temas como el abuso del alcohol, el uso de sustancias ilegales, irregularidades en los comportamientos relativos al género y el inicio de la actividad sexual a temprana edad.

Aquí es importante resaltar que un error que pasa desapercibido en los estudios de la “no diferencia” es el análisis del comportamiento de los niños, a una edad en la que los efectos de la paternidad homosexual no son tan marcados; es en la adolescencia, en la juventud e incluso en la adultez cuando se materializan  los comportamientos problemáticos asociados a la orientación sexual de los padres.

Adicionalmente, Schumm desmiente el argumento según el cual tener dos madres o dos padres se equipara a tener padres heterosexuales separados. A este respecto el autor subraya que, en un número significativo de los estudios, el resultado para cada uno de los aspectos contemplados era mejor para los hijos de padres heterosexuales divorciados o que están en una nueva unión. Tendencia que se vuelve más marcada conforme aumenta la edad de los hijos, pues con el tiempo los niños empiezan a entender que existe una clara diferencia entre, por ejemplo, ser criado por madres lesbianas y ser criado por la madre y la abuela.

De esta manera el autor nos muestra cómo los argumentos de la “no diferencia” están basados en investigaciones limitadas, que verdaderamente no documentan los efectos negativos de la paternidad de parejas del mismo sexo. Efectos que son generados en su mayoría por la inestabilidad de estas uniones y por las diferencias en la orientación sexual de los padres y el hijo.

Así es como, contrario a lo que afirman los activistas LGBT , la realidad de los hijos de parejas homosexuales está atravesada por problemas de conducta, salud mental, desempeño educativo, abuso de alcohol y sustancias psicoactivas, sexualidad precoz, depresión, falta de autocontrol y comportamientos atípicos de género. Todos estos son síntomas de una sociedad que ha tomado malas decisiones con base en falsas “verdades” difundidas por unos pocos.

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martes, 6 de diciembre de 2016

Conferencia Episcopal promueve los acuerdos con las FARC en el día de la Inmaculada Concepción

screenshot-www.genial.ly 2016-12-06 09-45-50La Conferencia Episcopal de Colombia ha publicado una guía de oración para las familias en la víspera de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, caracterizada en nuestro país como “la noche de las velitas”, en que las familias se reúnen para encender velas en honor de Nuestra Señora. En la guía, se introduce una petición por la “implementación de los acuerdos de paz”.

Concretamente, entre las peticiones se incluye:

Por los que gobiernan los destinos de Colombia, para que a través del diálogo con la guerrilla, logren implementar lo acordado  y dispongan a los ciudadanos a acoger la paz en actitud de perdón y de reconciliación.

Aunque la Conferencia Episcopal había optado por invitar a los católicos a votar en conciencia en el plebiscito, sin instruir a los católicos sobre votar Si o No. No obstante, varios prelados, como Mons. Luis Augusto Castro, apoyaron públicamente el acuerdo de paz y pidieron su implementación. Otros obispos y numerosas asociaciones de laicos, denunciaron que los acuerdos de paz imponían la ideología de género, bajo el disfraz del “enfoque de género”, así como la violación del derecho a la propiedad, la creación de una institucionalidad paralela y el acceso directo de las FARC al poder sin que respondan por sus crímenes.

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viernes, 2 de diciembre de 2016

Cuando las preguntas son percibidas como amenazas, hay una consciencia culpable, por Dr. Jeffrey Mirus

Reproducimos el siguiente artículo del Dr. Jeffrey Mirus, Ph.D. en historia intelectual de la Universidad de Princeton, y fundador de Trinity Communications y CatholicCulture.org, el cual fue publicado originalmente en Catholic Culture y traducido por Voto Católico Colombia.

Resultado de imagen para jeffrey mirus Mientras los efectos secundarios de Amoris Laetitia continúan presentándose, es difícil imaginar un ejercicio más esclarecedor que comparar recientes declaraciones hechas por el Obispo de San Diego Robert McElroy y el Cardenal George Pell. Las nuevas políticas del Obispo McElroy invitan a los divorciados vueltos a casar civilmente a discernir ellos mismos si deben o no recibir la Comunión. Pero el Cardenal Pell enfatiza en que “la idea de que usted puede de alguna manera discernir que las verdades morales no deben ser seguidas o no deben ser reconocidas, es absurda.”

Mientras tanto, el Decano de la Rota Romana, Mons. Pio Vito Pinto, mencionó que el Papa Francisco puede, si así lo escoge, disciplinar a los cuatro cardenales que recientemente formularon preguntas sobre Amoris Laetitia removiéndolos de su rango. Las cuestiones en juego son más complejas de lo que estas breves referencias pueden expresar, pero algunos pensamientos críticos saltan a la mente.

Por ejemplo, me llamó la atención que tanto el Obispo McElroy como Mons. Pinto enfatizaron en la autoridad de los sínodos. McElroy afirma estar implementando propuestas generadas por un sínodo diocesano sostenido el mes pasado. Y Pinto asegura que las preguntas sobre Amoris Laetitia son inapropiadas porque el documento refleja el trabajo del Sínodo de los Obispos, y en esa medida “no se puede dudar de la acción del Espíritu Santo”. En realidad, por supuesto, ni el sínodo de San Diego, ni los sínodos realizados regularmente en Roma, tienen autoridad especial alguna. Y mientras uno espera que los involucrados en esas reuniones estén abiertos a la indicación del Espíritu Santo, las recomendaciones de esos sínodos no disfrutan muy enfáticamente de la protección del Espíritu Santo.

Aun así, aparentemente la nueva moda es acudir a la autoridad sinodal en busca de nuevas interpretaciones de la doctrina Católica, del Derecho Canónico y de la política pastoral. Esto es extraordinariamente raro, especialmente desde que -sobre esta base- puede ser fácilmente probado que la mayoría de los obispos en los dos Sínodos de la Familia se opusieron precisamente a la misma propuesta que el Papa Francisco adoptó y alentó en privado, a pesar del hecho de que él mismo no pudo establecerlo claramente en Amoris Laetitia.

Preguntas y más preguntas.

No es una sorpresa, entonces, que el alto Clero continúe pidiendo al Papa aclaraciones. Cuando se le preguntó al Cardenal Pell si estaba de acuerdo con esas preguntas, él dio la respuesta obvia: “¿Cómo puedes no estar de acuerdo con una pregunta?” Desafortunadamente, aquellos que favorecen la famosa teoría de la “escala de grises” en relación con la recepción de la Eucaristía, se rehúsan categóricamente a contestar las preguntas. Siguiendo el precedente sentado por el Papa Francisco, optan por no explicar los principios morales involucrados, ni resolver los conflictos con el Derecho Canónico, tampoco dar ejemplos de las clases de situaciones en las que un divorciado o una pareja que se ha vuelto a casar civilmente (sin el beneficio de la anulación) puede presentarse correctamente para recibir la Eucaristía.

Además, en San Diego, el Obispo McElroy parece estar en la cúspide abogando por la misma clase de discernimiento personal para parejas gay y lesbianas, así como para parejas que conviven antes del matrimonio, argumentando que la creación de un ambiente de apoyo para esas parejas “puede requerir la reconsideración de prácticas que, aún teniendo cierta legitimidad, alienan a las parejas jóvenes y las dejan sintiendo que no son queridas en la vida de la Iglesia.” Una vez más, una observación del Cardenal Pell es muy acertada: citó la preocupación del Beato Jhon Henry Newman sobre una “miserable falsedad” de conciencia que promueve “el derecho al propio deseo”.

Hay muchos factores en la vida de la Iglesia que nos han llevado directamente a la confusión. Pero seguramente uno de estos es el más grande fracaso de los obispos en las últimas dos o tres generaciones para traer cualquier distinción significativa entre las enseñanzas morales de Cristo y los valores de la amplia cultura secular. Asombrosamente, en un gran número de diócesis y parroquias los Católicos pueden caer en la anticoncepción, la fornicación, la homosexualidad, y los matrimonios irregulares sin enfrentar directamente estas tentaciones como una batalla entre Cristo y el Mundo por la posesión de sus almas. Si en primer lugar no nos tomamos el pecado en serio, parece que es extraordinariamente insignificante retener la Comunión después del hecho.

Hemos llegado al punto en que incluso el esfuerzo por aclarar las enseñanzas y políticas de la Iglesia es percibido como una amenaza. Nuestro nuevo pasatiempo es especular sobre los castigos que pueden ser infligidos a aquellos que pidan ayuda para entender apropiadamente cuáles de las nuevas iniciativas son compatibles con la Fe Católica, y cuáles no. Pero hay algo familiar en tratar de problemáticos a aquellos que han planteado preguntas. Típicamente encontramos este comportamiento entre aquellos que están intentando forzar cambios antes de que otros puedan descifrar exactamente a qué se refieren, y qué consecuencias pueden derivarse de ello. Una consciencia culpable siempre ve preguntas como amenazas.

No en el Evangelio.

Esta valoración da justo en el blanco. En consecuencia, la respuesta habitual es ofuscarse. En algunos círculos tal oscuridad es considerada un servicio singular al Evangelio, como si se albergara un generoso énfasis en los fundamentos Cristianos de marcado contraste frente a una preocupación insignificante sobre las normas morales. Desafortunadamente, el único problema con este enfoque hacia el Evangelio es que no podemos encontrarlo en el Evangelio. En las Sagradas Escrituras, la misericordia de Dios está casi invariablemente acompañada por un sincero mandato, que Nuestro Señor expresó repetidamente en una amplia variedad de formas:

  • Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. (Jn 8:34)
  • Si yo no hubiera venido y les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora su pecado no tiene disculpa. (Jn 15:22);
  • Yo tampoco te condeno. Vete y en adelante no peques más. (Jn 8:11)
  • Si tu ojo derecho te está haciendo pecar, sácatelo y tíralo lejos. (Mt 5:29)
  • Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. (Mc 9:42);
  • Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios. (Mc 7:21)
  • Habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierta que por 99 justos que no necesitan convertirse. (Lc 15:7)
  • Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: "Vemos", su pecado permanece. (Jn 9:41).

Encontramos esta misma condenación al pecado, particularmente al pecado sexual, a través de las cartas de San Pablo. El gran Apóstol de los Gentiles repetidamente exige que aquellos que son culpables de sodomía, fornicación, adulterio, impureza y promiscuidad sean corregidos o evitados. Tales cosas, dice San Pablo, “ni siquiera se les mencione entre ustedes” (Ef 5:3; cf, inter alia Gal 5:19; Col 3:5; 1Cor 5:11). “No se hagan ilusiones,” escribe San Pablo a los Corintios, “ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredaran el Reino de Dios” (1 Cor 6: 9-10)

Nada de esto discute contra el amor, el arrepentimiento o el perdón. Pero todo esto discute en contra de albergar o incluso tolerar la ceguera espiritual. ¿Cómo es que no podemos entender la Palabra de Dios hoy? Como el Cardenal Pell señaló, nunca aconsejaríamos a los racistas/segregacionistas decidir por ellos mismos si están en un serio estado de pecado. Todos y cada uno de los católicos necesitan preguntar por qué tantos de nosotros –de arriba a abajo– condenamos sólo lo que el mundo condena, y acomodamos sólo lo que el mundo acomoda. Y si esa pregunta remuerde nuestra conciencia, podemos confiarnos en descartarla como una amenaza.

Dr. Jeffrey Mirus.

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jueves, 1 de diciembre de 2016

Aprobado proyecto de Técnicas de Reproducción Asistida en primer debate

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La Comisión Primera del Senado, aprobó hoy el Proyecto de Ley 56 de 2016 Senado que busca reglamentar las Técnicas de Reproducción Asistida, inluyendo la Inseminación Artificial, la Fecundación In Vitro, la donación de gametos, la manipulación de embriones, y el alquiler de vientres. Como lo hemos anunciado desde el inicio, el proyecto supone una aprobación de prácticas que son abietamente violatorias de la dignidad humana, cosificando tanto a la mujer que alquila su útero, como a los hijos producto de estas prácticas.

Al inicio del debate, varias semanas atrás, el proyecto fue criticado desde varias posiciones, por cuestiones de forma y de fondo. Aunque tres de los invitados al debate, expertos en cuestiones de bioética, expresaron duros reparos al proyecto por las violaciones a la dignidad humana de las prácticas que legaliza, los senadores escogieron debatir sólo acerca de los reparos de forma presentados por otros tres intervinientes, vinculados todos con clinicas privadas de fertilidad, que lucran con estas prácticas.
Los senadores presentaron sus diferentes propuestas modificatorias al proyecto, las cuales fueron:

Viviane Morales (Partido Liberal) presentó dos proposiciones: (1) Se propone eliminar la expresión “uso del útero” del artículo primero; y (2) Se propone eliminar el Capítulo IX denominado “Uso solidario del vientre”.

Carlos Fernando Motoa (Cambio Radical) presentó 4 proposiciones: (1) Se propone incluir en las definiciones “zigoto”, (2) Se propone modificar el artículo 8, para que los donantes, aportantes o depositantes sean las personas mayores de edad y plenamente capaces para obrar, (3) Se propone eliminar el artículo 13, (4) Se propone cambiar la palabra útero por vientre.

Jaime Amín (Centro Democrático), presentó 7 proposiciones: (1) Se propone incluir en las definiciones en el concepto de infertilidad, (2) Se propone en el artículo 4, cambiar el término de inseminación artificial por reproducción humana asistida, (3) Se propone incluir en el artículo 5° la frase “y de la mujer soltera en proceso de fertilidad”, (4) Se propone eliminar el Capítulo IX “Uso solidario del vientre”, (5) Se proponen 16 numerales en el artículo 35 sobre las prohibiciones, (6) Se propone un artículo nuevo sobre la clasificación de las técnicas de reproducción asistida y (7) Se propone cambiar el título así: por medio de la cual se reglamentan las técnicas de reproducción humana asistida y se dictan otras disposiciones.

Alfredo Rangel (Centro Democrático), presentó proposiciones: (1) Se propone modificar el inciso segundo del artículo 4, (2) Se propone adicionar un parágrafo al artículo 4, para que los gastos médicos asociados a las técnicas de inseminación artificial en ningún caso serán cubiertos por el Sistema General de Seguridad Social en Salud, (3) Se propone modificar de forma el artículo 22, sobre la prohibición del matrimonio, (4) Se propone modificaciones de redacción en el artículo 31 sobre el uso solidario del vientre, (5) Se propone al igual que en artículo 4, que los gastos médicos asociados a las técnicas de inseminación artificial en ningún caso serán cubiertos por el Sistema General de Seguridad Social en Salud, (6) Se propone eliminar “plenamente capaces, siendo solteras, casadas o en unión marital de hecho con el consentimiento de su cónyuge o compañero permanente” y que se agregue “mujeres mayores de edad”, “salud física y mental”. Claudia López (Partido Verde), sobre el artículo 34 propone eliminar “siendo solteras, casadas o en unión marital de hecho con el consentimiento del cónyuge o compañero permanente”.

Luego de unas semanas, se presentó a la comisión un informe con el nuevo texto propuesto, en el cual se acogían las proposiciones de los senadores, excepto la propuesta de la senadora Viviane Morales de eliminar el Alquiler de Vientres del proyecto, y la del senador Rangel de que los tratamientos no serían cubiertos por el Sistema General de Seguridad Social en Salud. En resumen, las modificaciones empeoran el proyecto, explicitando la posibilidad de prácticas eugenésicas para eliminar a los embriones que porten enfermedades congéntas, y la negación del derecho de los hijos de gametos donados o vientres de alquiler, la posibilidad de conocer la identidad de sus padres genéticos o a la mujer que los gestó.

El articulado propuesto por la comisión accidental fue aprobado en su totalidad. Adicionalmente a ello, Claudia López presentó tres proposiciones para los artículos 31, 32 y 33, que llevaban las firmas del ponente, aunque luego Benedetti pidió retirar sus firmas de esas proposiciones. Las proposiciones iban en el sentido de eliminar la condición de que únicamente podría acceder al alquiler de vientres la mujer que tuviera imposibilidad natural para procrear, pues según López, esa condición resultaba discriminatoria contra las parejas de hombres homosexuales que tampoco podían procrear naturalmente.

El senador Armando Bendetti afirmó haber retirado la firma, porque con la senadora Paloma Valencia ya se había conseguido una redacción que cumplía con ese propósito de permitir el alquiler de vientres para la población LGBT. Adicional a ello, aunque sospechosamente en contra de lo afirmado por Bendetti, Roy Barreras defendió que el tema de las parejas homosexuales se quedara por fuera del proyecto.

Al final las proposiciones fueron negadas, con lo cual parecería que el proyecto realmente impide el uso de alquiler de vientres por parte de parejas de hombres. No obstante, no parece difícil que la Corte lo avale como condición para la exequibilidad del proyecto, sobre todo cuando ya ha obligado a la Registraduría a registrar como hijos naturales de dos hombres, a dos niños producto de Alquiler de Vientres y donación de óvulos.

Votación final por el Proyecto de Ley


Por el Si: (15)

H.S. Juan Manuel Galan Pachón (Partido Liberal)
H.S. Doris Clemencia Vega Quiroz (Opción Ciudadana)
H.S. Hernan Andrade Serrano (Partido Conservador)
H.S. Roberto Gerlein Echeverria (Partido Conservador)
H.S. Manuel Enriquez Rosero (Partido de la U)
H.S. Armando Benedetti Villaneda (Partido de la U)
H.S. Horacio Serpa Uribe (Partido Liberal)
H.S. Roy Barreras Montealegre (Partido de la U)
H.S. Viviane Morales Hoyos (Partido Liberal)
H.S. Carlos Fernando Motoa Solarte (Cambio Radical)
H.S. Roosvelt Rodriguez Rengifo (Partido de la U)
H.S. Paloma Valencia Laserna (Centro Democrático)
H.S. Alfredo Rangel Suarez (Centro Democrático)
H.S. Jaime Amin Hernandez (Centro Democrático)
H.S. Jose Obdulio Gaviria Velez (Centro Democrático)

Por el No: (02)

H.S. Alexander Lopez Maya (Polo Democrático)
H.S. Claudia Lopez Hernandez (Partido Verde)

Resultado: Si 15, No 2

Viviane Morales, apoyó el proyecto, salvo unas proposiciones que presentó sobre maternidad sobrogada esperando que sean acogidas en el segundo debate. Jaime Amin, señaló que comparte completamente el concepto de la senadora Viviane Morales.

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Corte Constitucional expulsa a la Iglesia Católica de la dirección del SENA

1480538277_275694_1480540403_noticia_normalLa Corte Consitucional, con ponencia del magistrado Alejandro Linares Cantillo, ha declarado inexequible un aparte de la Ley 119 de 1994 mediante la cual se reestructuró el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y se contemplaba que la Conferencia Episcopal designara a una persona para que represente a la Iglesia Católica en el Consejo Directivo Nacional y en los Consejos Regionales del Sena. La norma reconocía, de este modo, el papel de la Iglesia Católica como cofundadora del SENA, que la Corte pretende borrar de un plumazo con la excusa del “Estado Laico”.

“Incluir un representante de la Iglesia Católica Romana en los órganos directivos nacional y regionales, contraría el carácter laico y pluralista del Estado colombiano”, dice la ponencia del magistrado Linares, ficha del presidente Santos, afirmando que la norma privilegia a la Iglesia Católica sobre las demás confesiones religiosas “debido a que están estimulando la participación de esa iglesia en la construcción de políticas públicas que les serán aplicables”.

Monseñor Francisco Nieto Súa, representante de la Conferencia Episcopal en la Junta Directiva del SENA, rechazó el fallo de la Corte. La Corte “quiere desconocer todo aquello que no esté de acuerdo con el pensamiento de unos pocos”, dijo, y recordó que en los estatutos “se necesita una representación de la Iglesia Católica precisamente porque nació con la iglesia católica”. “La Iglesia Católica, para que naciera el SENA, prestó muchos lugares como casas cúrales, colegios. La Iglesia nunca ha querido buscar poder con la representación”.

La participación de la Iglesia Católica en el SENA se remonta décadas antes de su fundación, pues la educación técnica llegó a Colombia en septiembre de 1890 cuando la comunidad de los Padres Salesianos llegó a Bogotá, y el 11 de febrero del mismo año fundaron el Colegio León XIII de Artes y Oficios, para la formación técnica de la juventud. Después de la Fundación del Colegio León XIII de Artes y Oficios, vino la creación de doce escuelas técnicas y varios institutos agrícolas para la capacitación de los trabajadores.

Cuando en el V Congreso de la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC) celebrado en Medellín en febrero de 1954 se propuso la creación de un instituto de formación profesional,  la UTC tenía como asesores a los sacerdotes Jesuitas, padres Vicente Andrade Valderrama y Francisco Javier Mejía. Así es como en el Acta No. 01 de su Consejo nacional, como cofundador partició el Padre Hector Jaramillo Duque, en representación del Cardenal Crisanto Luque, Arzobispo de Bogotá.

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Nula representación de los laicos católicos en el debate de refrendación de los acuerdos en el Senado

image_content_27488917_20161129192406Después de casi trece horas de sesión Plenaria , y con la votación favorable de 75 senadores,  fue aprobada la refrendación del Acuerdo de Paz en el Senado. En el debate fueron escuchadas las posturas de los partidos políticos, y las intervenciones de líderes y representantes de diversos sectores de la sociedad civil. Pese a que se hizo hincapié en la presencia de todos los sectores del NO en la discusión, y que fueron invitados pastores protestantes, no hubo ningún tipo de representación de los laicos católicos, que jugaron un papel fundamental en el resultado del plebiscito del 2 de octubre y fueron ignorados en el proceso de renegociación de los acuerdos, a pesar de los muchos comunicados en que reclamaron su derecho a participar.
Una vez finalizada la discusión se llevó a cabo la votación, de la cual se abstuvo de participar la bancada del Centro Democrático y cinco senadores de los partidos Conservador y Liberal, alegando que al votar la refrendación los senadores cometerían prevaricato. A continuación presentamos el listado de votación de cada uno de los senadores.
Acuerdos Senado
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martes, 29 de noviembre de 2016

Mons. Vito Pinto: Papa Francisco podría quitar el cardenalato a los que dudan de la Amoris Laetitia

Pio Vito, en el centro junto a Carlos Osoro.

Monseñor Pío Vito Pinto, Decano de la Rota Romana, ha afirmado para el portal español Religión Confidencial, que el Papa Francisco podría retirar el título de cardenales a los Cardenales Burke, Cafarra, Brandmüller, y Meisner, quienes enviaron al Papa una carta con cinco dubia (dudas) sobre la intepretación de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia y su continuidad con el magisterio precedente, solicitando al Papa una clarificación de tales aspectos.

“¿Qué Iglesia defienden estos cardenales? El Papa es fiel a la doctrina de Cristo. Lo que han hecho es un escándalo muy grave que incluso podría llevar al Santo Padre a retirarles el capelo cardenalicio como ya ha pasado en algún otro momento de la Iglesia”, ha afirmado el decano, para luego matizar, “Lo cual no quiere decir que el Papa les retire su condición de cardenales, pero podría hacerlo”.

Según el Decano, los cuatro cardenales, que ya han sido apoyados públicamente por otros obispos, están cuestionando “dos sínodos de obispos sobre el matrimonio y la familia ¡no un sínodo sino dos! Un ordinario y otro extraordinario. No se puede dudar la acción del Espíritu Santo.”

Durante la conferencia Pío Vito dejó claro a los asistentes que el Papa no les ha respondido directamente a estos cuatro cardenales, “pero indirectamente les ha dicho que ellos solo ven blanco o negro, cuando en la Iglesia hay matices de colores”. Valga recordar que dado que los dubium son solicitudes formales al Papa, no se pueden dar por respuestas si no es por la misma vía formal.

Soprende que el canonista afirme que los cardenales estén causando escándalo y cuestionando la labor de los sínodos, cuando las dubium son un procedimiento tradicional y de uso regular en la Iglesia, por el cual se le plantean al Papa, o a la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuestiones sobre diversas materias para que, cumpliendo con su labor de preservar la Fe de la Iglesia, ofrezcan claridad sobre tales asuntos. En este caso, los cuatro cardenales han atestiguado las diferentes interpretaciones sobre la Amoris Laetitia que se han suscitado, en que unos obispos afirman que ahora se permite dar la comunión a los adúlteros públicos, y otros que no, y piden al Papa que defina claramente si con Amoris Laetitia se está cambiando la disciplina de la Iglesia a ese respecto.

Según recoge el Portal InfoVaticana, Mons. Pío Vito Pinto aparecería en la Lista Pecorelli, una lista de 116 clérigos pretenecientes a la Logia Masónica P2, recopilada por el periodista Mino Pecorelli y publicada en el Bulletin de l’Occident Chrétien Nr.12, Julio, 1976. La públicación de la lista habría sido el móvil del asesinato del periodista en 1979.

Post-scriptum (1/12/2016): El 30 de Noviembre, el portal Religión Confidencial publicó una rectificación sobre su entrevista, afirmando que debido a un error de traducción se habrían malinterpretado las palabras de Mons. Pinto. El sentido real de las declaraciones habría sido que “el Papa Francisco no es un Papa de otros tiempos, en los que sí se tomaron ese tipo de medidas, y que no iba a retirarles la dignidad cardenalicia.”

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La crisis arriana y la controversia actual sobre "Amoris Laetitia": un paralelo, por Claudio Pierantoni

Reproducimos el artículo del profesor Claudio Pierantoni de la Universidad de Chile, que ha sido publicado originalmente en Inglés por la revista alemana "AEMAET - Wissenschaftliche Zeitschrift für Philosophie und Theologie", y traducido al Español por José Arturo Quarracino, para el blog de Sandro Magíster.

screenshot-www.uandes.cl 2016-11-28 23-37-45Las reflexiones que siguen derivan su origen de una coincidencia bastante curiosa. En los primeros días de abril de este año, en efecto, en la Facultad de Teología de la Universidad Católica de Santiago de Chile se puso en movimiento un grupo de estudio sobre la controversia arriana.

En la primera reunión del grupo reflexionaron sobre la extraordinaria rapidez con la que la controversia suscitada por el presbítero alejandrino Arrio en el año 318 o 319 [d. C.], aparentemente reprimida con la condena de éste por parte de Alejandro (el obispo de la metrópoli), se difundió rápidamente en Palestina, y desde allí y en pocos años incendió todo el Oriente romano, obligando incluso al emperador Constantino a convocar un concilio ecuménico para resolverla. Aparentemente se trata sólo de un par de frases imprudentes sobre la relación del Hijo con el Padre, pero que pusieron al descubierto profundas diferencias doctrinales existentes en el episcopado, y desencadenaron una polémica evidentemente latente desde mucho tiempo atrás.

Ahora bien, justamente en esos mismos días de abril del 2016 se publicó la exhortación apostólica "Amoris laetitia", y poco tiempo después […] aparecieron las reacciones del cardenal Burke y las del cardenal Müller, y comenzó la polémica. No pasó mucho tiempo para comprender que el incendio que se estaba propagando rápidamente, justamente como en los tiempos de Arrio, era de vastas proporciones, a pesar de las modestas apariencias de basarse sólo en un par de notas imprudentes a pie de página, de las que el Papa afirmaba que ni siquiera las recordaba.

Me pareció entonces natural comenzar a hacer un parangón entre las dos crisis. […] En efecto, los dos momentos pueden ser vistos en analogía, porque en ambos casos muchos católicos perciben una intervención importante del magisterio como en conflicto con la doctrina anterior. Y además, en ambos casos se percibe un silencio ensordecedor de la jerarquía de la Iglesia Católica, naturalmente con sus excepciones.

En cuanto al contenido, las dos crisis son ciertamente diferentes. En el primer caso, el tema de la discordia es estrictamente teológico, referido al fundamento de la doctrina cristiana sobre el Dios uno y trino, mientras que en el segundo caso es teológico-moral, referido principalmente al tema del matrimonio.

Sin embargo, me parece que el elemento principal que acerca las dos crisis es el hecho que ambos afectan a un pilar del mensaje cristiano, que si es destruido el mensaje mismo pierde su fisonomía fundamental. […]

I. Paralelo entre las dos crisis, en los documentos doctrinales

Desde el punto de visto de los documentos doctrinales, el elemento paralelo que mayormente llama la atención es el carácter de ambigüedad presente en las fórmulas filo-arrianas de los años 357-360 d. C.

En efecto, […] la minoría filo-arriana, aun estando en el poder, no se arriesgó a proponer una posición que se opusiera muy claramente a la visión tradicional. No dice expresamente que el Hijo es inferior al Padre, sino que utiliza una expresión genérica, "semejante" al Padre, que podía prestarse a diversos grados de subordiacionismo. En síntesis, aun estando en el poder, la minoría filo-arriana intenta esconderse.

En modo análogo, la actual exhortación apostólica "Amoris laetitia", en el famoso capítulo VIII, no niega abiertamente la indisolubilidad del matrimonio, más bien la afirma explícitamente. Pero en la práctica niega las consecuencias necesarias que se derivan de la indisolubilidad matrimonial, pero lo hace a través de un discurso sinuoso y enrevesado, con formulaciones que abarcan una gama de posiciones diferentes, algunas más extremas, otras más moderadas.

Por ejemplo, dice que “en algunos casos” podría darse la “ayuda de los sacramentos” a las personas que viven en uniones “llamadas irregulares”. No se dicen cuáles son estos casos, por eso a partir del texto pueden darse al menos cuatro interpretaciones, de las cuales las más restrictivas son obviamente incompatibles con las más amplias. Por claridad interpretativa, es entonces útil clasificarlas en base al distinto grado de amplitud, partiendo de la más restrictiva hasta la más extensa:

1.    Sobre la base del principio de continuidad hermenéutica, la expresión “en algunos casos” debería interpretarse como referidos a los casos especificados en los documentos del magisterio vigente, como "Familiaris consortio", la cual dice que se puede dar la absolución y la comunión eucarística en esos casos en los que los convivientes prometen convivir como hermano y hermana.

Esta interpretación tiene desde ya un principio hermenéutico fundamental, el cual podría parecer irrefutable, pero esa interpretación está refutada por la nota 329, que afirma en forma explícita que justamente este comportamiento (es decir, la convivencia como hermano y hermana) sería potencialmente dañino, por eso hay que evitarlo.

2.    “En algunos casos” puede interpretarse en sentido más amplio como referido a la certeza subjetiva de la nulidad del matrimonio anterior, suponiendo que por motivos particulares no es posible probarla en un tribunal.

En tales casos podría darse ciertamente que en el secreto de la conciencia no haya culpa en la nueva unión: esto podría ser visto, en el plano de la doctrina moral, en forma acorde con "Familiaris consortio". Pero se mantiene una diferencia fundamental en el plano eclesiológico: la Eucaristía es un acto sacramental, público, en el que no puede tomarse en consideración una realidad en sí misma invisible y públicamente incontrolable.

3.     "En algunos casos” puede interpretarse, más ampliamente todavía, como referido a una responsabilidad subjetiva menor o también nula, debido a ignorancia de la norma, o bien a la incapacidad de comprenderla; o también a una “fuerza mayor”, en la que alguna circunstancia especial puede ser tan fuerte como para “forzar” a una convivencia "more uxorio", que entonces no constituiría culpa grave; más bien, incluso, según el documento, el abandono de la convivencia podría hacer incurrir en una culpa más grave.

Aquí tenemos ya serios problemas también de teología moral. Ignorancia e incapacidad de comprender pueden limitar efectivamente la responsabilidad personal, pero parece incongruente, por no decir contradictorio, invocarlas en este discurso, en el que se habla de un itinerario y de un discernimiento "acompañado", los cuales son procesos que precisamente deberían culminar en la superación de esa ignorancia e incapacidad de comprender.

En cuanto a la fuerza mayor, no es para nada obvio, más bien es contrario a toda la tradición y a importantes pronunciamientos dogmáticos que ella pueda justificar el no cumplimiento de la ley divina. Es verdad que no se puede excluir a priori que pueda haber circunstancias particulares, en las que la situación puede cambiar la especie moral de un acto externamente igual, también consciente y voluntario. Por ejemplo, el acto de sustraer un bien a alguien no puede configurarse como hurto, sino como acto de un pronto socorro a una persona o como un acto directo para evitar un mal mayor. Pero aun suponiendo, sin concederlo, que esto pueda aplicarse al adulterio, lo que aquí impide decididamente una justificación de este género es el carácter de permanencia del comportamiento objetivamente negativo: lo que es justificable en un momento puntual, de emergencia, no puede serlo en una situación estable, conscientemente elegida.

De todos modos, se mantiene firme también el principio eclesiológico por el cual en ningún caso puede hacerse mágicamente visible a nivel público lo que por su naturaleza pertenece al secreto de la conciencia.

4.    En la interpretación más extendida de todas, “en algunos casos” puede ampliarse hasta incluir a todos esos casos – que son además esos casos reales, concretos y frecuentes que todos tenemos en mente – en los que se da un matrimonio poco feliz, que fracasa por una serie de malentendidos e incompatibilidades y a los cuales les sigue una convivencia feliz, estable en el tiempo, con fidelidad recíproca, etc. (cf. AL 298).

En estos casos, parecería que el resultado práctico, en particular la duración y la felicidad de la nueva unión contra la brevedad e infelicidad de la anterior, puede interpretarse como una especie de confirmación de la bondad y, en consecuencia, legitimidad de la nueva unión. En este contexto (AL 298) se silencia cualquier consideración sobre la validez del matrimonio anterior y sobre la incapacidad de comprender y sobre la fuerza mayor. Y en efecto, cuando poco más adelante (AL 300) se pasa a considerar el tipo de discernimiento que deberá hacerse en estos casos, resulta todavía más claro que los temas en discusión en el examen de conciencia y en el arrepentimiento respectivo no serán otros que el buen o mal comportamiento frente al fracaso matrimonial y el buen éxito de la nueva unión.

Es claro aquí que el “arrepentimiento” que hay que considerar no se refiere en absoluto a la nueva unión en presencia de una unión legítima anterior; por el contrario, se refiere al comportamiento durante la crisis anterior y las consecuencias (no mejor precisadas) de la nueva unión sobre la familia y sobre la comunidad.

Es entonces evidente que el documento intenta ir más allá, tanto de los casos en los que se tiene certeza subjetiva de la invalidez del vínculo anterior, como también de los casos de ignorancia, de dificultad para comprender y de fuerza mayor o de presunta imposibilidad de cumplir la ley.

Ahora bien, es suficientemente claro que si la medida válida para juzgar la licitud de la nueva unión es, en última instancia, su éxito práctico, su felicidad visible y empírica, contra el fracaso y la infelicidad del matrimonio anterior – licitud que obviamente se supone para recibir la absolución sacramental y la eucaristía –, la consecuencia inevitable es que ahora el matrimonio anterior es considerado implícitamente, y también públicamente, sin efecto y, en consecuencia, disuelto: es decir, el matrimonio es disoluble. De este modo, en la Iglesia Católica se introduce de hecho el divorcio, mientras que se continúa afirmando de palabra su indisolubilidad.

Es también suficientemente claro que si el éxito del nuevo matrimonio basta para establecer su licitud, esto incluye la justificación prácticamente de todos los casos de nueva unión. En efecto, si se tuviera que demostrar que la nueva unión carece de éxito, no subsistirá el estímulo para justificarla y se pasará más bien a una unión ulterior, en la esperanza de un éxito mayor. Ahora bien, ésta y no otra es precisamente la lógica del divorcio.

De esto se puede luego deducir que la discusión sobre casos que podríamos llamar “intermedios”, esto es, los situados entre la posición tradicional y la más amplia – que como hemos mostrado incluye de hecho todos los casos –, si por una parte permite a muchos, más moderados, reconocerse en una u otra gradación y, en consecuencia, puede tener un valor “tranquilizador”, por el contrario, desde el punto de vista práctico termina por ser muy poco relevante. En efecto, en esencia y en líneas generales, el documento otorga carta blanca para resolver la gran mayoría de las situaciones reales con un criterio mucho más simple y en línea con la mentalidad dominante en nuestra civilización: en una palabra, está perfectamente en línea con la ideología del divorcio.

*

Volviendo a nuestro paralelo, todo esto recuerda muy de cerca la política del emperador Constancio, al buscar una expresión suficientemente genérica que se propusiera mantener contentas a muchas posiciones diferentes. En la controversia arriana, el carácter genérico de la expresión “semejante al Padre según las Escrituras” encuentra una perfecta confirmación en el carácter genérico de la expresión “en algunos casos” que encontramos en "Amoris laetitia". En teoría, se lo puede reconocer en casi todas las posiciones.

En consecuencia, las situaciones resultan análogas también en cuanto al resultado práctico. De la misma manera que casi todo el episcopado del imperio aceptó la fórmula de Rímini-Constantinopla del 359-60 d. C., así también hoy la abrumadora mayoría del episcopado ha aceptado sin quejarse el nuevo documento, aún sabiendo que esto legitima de hecho una serie de posiciones incompatibles entre ellas, algunas de las cuales es manifiestamente herética.

Hoy en día muchos obispos y teólogos calman su propia conciencia afirmando, tanto en público como a sí mismos, que decir que “en ciertos casos” los divorciados que se han vuelto a casar pueden recibir los sacramentos no es de por sí erróneo y puede interpretarse, en una hermenéutica de la continuidad, como en línea con el magisterio anterior. Justamente de la misma manera los antiguos obispos pensaban que no era de por sí erróneo decir que “el Hijo es semejante al Padre según las Escrituras”.

Pero en ambos casos, si bien en una y en otra fórmula tomada aisladamente se puede reconocer una amplia gama de posiciones, en el contexto de los respectivos documentos es muy claro que la posición ortodoxa, verdaderamente en línea con el magisterio anterior, es precisamente la que es netamente excluida. […]

En el caso de "Amoris laetitia", esto se lleva a cabo:

- con la negación de la formulación de "Familiaris consortio" sobre la abstención de la convivencia "more uxorio" como condición del acceso a los sacramentos;

- con la eliminación de los límites netos anteriores entre certeza de la conciencia y normas eclesiológicas sacramentales;

- con la instrumentalización de los preceptos evangélicos de la misericordia y del no juzgar, usados para sostener que en la Iglesia no sería posible la aplicación de censuras generales a determinados comportamientos objetivamente ilícitos;

- y por último, aunque no menos importante, censurando duramente a quienes tuvieran la “mezquina” y “farisaica” pretensión de invocar normas jurídicas precisas para juzgar cualquier caso individual, que por el contrario debe ser rigurosamente dejado al discernimiento y al acompañamiento personal.

De este modo, aún con la buena voluntad de respetar un principio hermenéutico ciertamente válido – el de la continuidad con los documentos anteriores -, se corre el riesgo de olvidar otro principio todavía más importante y evidente: el del contexto  inmediato en el que se formula una proposición.

Si se leen las afirmaciones particulares de "Amoris laetitia" no aisladamente, sino en su contexto, y el documento a su vez es leído en su contexto histórico inmediato, se descubre fácilmente que la "mens" general que lo guía es esencialmente la idea del divorcio, además de la idea hoy difundida de no plantear límites claros entre un matrimonio ilegítimo y una unión irregular. […]

II. Paralelo entre las dos crisis, en el desarrollo histórico

También se puede advertir un paralelo evidente desde el punto de vista del desarrollo histórico de la herejía arriana. Se asiste a su preparación durante la segunda mitad del siglo tercero; al hacerse pública, es condenada por el Concilio de Nicea, pero en Oriente, por el contrario, recibe un rechazo generalizado. Sin embargo, el rechazo de Nicea es más moderado en una primera fase, y el arrianismo verdadero y genuino es tolerado solamente como un mal menor, pero poco a poco esta tolerancia le permite retomar vigor, hasta que dadas las favorables circunstancias políticas llega al poder. Una vez alcanzado éste, siente sin embargo la necesidad de enmascararse: no se expresa en forma franca y directa, sino en una forma indirecta, apoyándose sobre la presión y la intimidación pública. Pero el hecho mismo de imponerse, aun cuando el arrianismo era una minoría, sobre una mayoría cobarde e indecisa, lo expone de todos modos a una refutación mucho más fuerte y clara por parte del sector más ortodoxo y consciente del episcopado que prepara, en forma gradual pero inexorable, la derrota definitiva en las dos décadas que siguen.

Análogamente, en el caso de la herejía actual, que a causa del nombre de su exponente principal podemos llamar “kasperiana”, hemos asistido a una lenta preparación, a partir de la segunda mitad del siglo XX. Se hizo pública y fue condenada en los documentos de Juan Pablo II (sobre todo en "Veritatis splendor" y "Familiaris consortio"). Pero desde un sector del episcopado y de la teología culta estos documentos fueron rechazados en forma más o menos abierta y radical, y la praxis ortodoxa fue omitida en amplias e importantes zonas de la catolicidad. Este rechazo fue tolerado ampliamente, tanto a nivel teórico como práctico, y desde allí adquirió fuerza, hasta que, dadas las circunstancias favorables, políticas y eclesiásticas, llegó al poder. Pero a pesar de haber alcanzado el poder, el error no se expresa en forma franca y directa, sino más bien a través de las no del todo claras actividades sinodales (2014-2015), y desemboca luego en un documento apostólico ejemplar por su tortuosidad. Pero el hecho mismo de haber llegado a aparecer en un documento magisterial suscita una indignación moral y una reacción intelectual mucho más fuerte y dinámica, y obliga a todo aquél que tiene los instrumentos intelectuales a repensar la doctrina ortodoxa, por una formulación todavía más profunda y clara de su parte, para preparar una condena definitiva no sólo del error puntual examinado, sino también de todos los errores vinculados a él, que llegan a incidir sobre toda la doctrina sacramental y moral de la Iglesia. Además permite, y esto no es poco, poner a prueba, reconocer y también reunir a los que adhieren verdadera y sólidamente al depósito de la fe.

Podemos decir que ésta es justamente la fase en la que nos encontramos en este momento. Recién ha comenzado y se preanuncia no privada de obstáculos. No podemos prever cuánto durará, pero debemos tener la certeza de la fe que Dios no permitiría esta gravísima crisis si no fuese para un bien superior de las almas. Será ciertamente el Espíritu Santo el que nos dé la solución, iluminando a este Papa o a su sucesor, quizás también a través de la convocatoria a un nuevo concilio ecuménico. Pero entre tanto, cada uno de nosotros está llamado, en la humildad y en la oración, a dar su testimonio y su contribución. Y a cada uno de nosotros ciertamente el Señor nos pedirá cuentas.

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